Cultura | NUEVO DISCO DE ROXANA AMED

Espíritu peregrino

Radicada en Miami desde hace un tiempo, la compositora y cantante indaga en las distintas vertientes de la música popular argentina con un lenguaje que tiene su punto de partida en el jazz. Vocación exploradora y apego por el formato canción.

Bilingüe. Entre el castellano y el inglés.

Roxana Amed es, desde hace tiempo, una de las artistas más inclasificables, inquietas y talentosas de una escena que no tiene un territorio definido. Radicada en los Estados Unidos, profesora de literatura, compositora, pianista y, esencialmente, cantante, su lenguaje es el jazz. A partir de ahí, explora chacareras, baladas de rock argentino o de Bill Evans, tango, vals. ¿Pero quién es realmente Roxana Amed? Tal vez su flamante disco Ontología arrime alguna respuesta. «Le puse así porque describe mi esencia mejor que ningún otro trabajo. Es como una herramienta para conocer mi naturaleza musical de autora, cantante y productora», dice desde Miami.
Grabado en el emblemático estudio The Hit Factory entre 2019 y 2020, cuenta con un grupo base integrado por Martín Bejerano (piano y composición), Mark Small (saxo), Edward Pérez (contrabajo) y Ludwig Afonso (batería). Ontología abre con la cinematográfica «Tumbleweed» y el siguiente tema, «Chacarera para la mano izquierda», con letra de Amed y música de Bejerano, marca el espíritu peregrino de su música: vuela sobre el Caribe y aterriza en un patio de Santiago del Estero. «La música argentina la llevo pegada en la voz y en el pensamiento. Y me gusta acercar al mundo norteamericano nuestras raíces. ¡Pero sin usar poncho o charango!», afirma la cantante.

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«Milonga por la ausencia», con el saxo incisivo de Mark Small y una breve letra («Y se ha quedado aquí/ pequeño pájaro murmurándome/ el epitafio de los días/ que dejamos ir») es otro de los puntos altos del disco. Para finalizar su raigambre criolla, le puso letra a «La moza Donosa» de Alberto Ginastera. Por momentos, da la impresión de que lo de Roxana Amed no es ni el jazz ni la música de raíz: es la canción. Tanto en sus trabajos con Pedro Aznar como con Adrián Iaies, o en sus versiones de Joni Mitchell, pone su voz de tono mate al servicio de la canción popular. Su vocación experimental tensa la interpretación hasta el scat, pero siempre las letras sobresalen por algún hallazgo poético.
Amed va y viene del castellano al inglés. Y no tiene problemas en apropiarse con autoridad de temas ajenos, como «Blue in Green (Sky and Sea)», la letra que Cassandra Wilson hizo sobre la balada de Miles Davis. «“Blue in Green” me llegó con un arreglo de Kendall Moore que amé. La letra de Cassandra habla de naufragar, de encontrar la luz del puerto. Fue perfecta para mi vida en un país nuevo, en una ciudad distinta y desconocida. Esta música está asociada a imágenes de mi vida acá, de este mar, de estos jardines, de estas soledades», dice. Definitivamente, mujer de ningún lugar.


Mariano del Mazo