Cultura

Fiestas en línea

Cuando los disc jockeys sacan sus parlantes a los balcones o comparten sus listas de temas a través de las redes sociales, sus seguidores improvisan una pista en el living y bailan en pantuflas. Con el chat activo, surgen nuevas formas de relacionarse.

Boliche virtual. Los participantes de Hasta la pista y Bresh interactúan en vivo.

Es increíble: Buenos Aires, aunque no se pueda mover, se las rebusca para seguir despierta», advierte un tuit. La foto que le sigue a esta afirmación ilustra una nueva escena cotidiana: es música reproduciéndose desde una habitación que, tecnología digital mediante, alcanza a meterse en otras innumerables habitaciones. Musicalizadores, DJ, músicos o aficionados adaptan sus sets y gustos y, a través del eco que generan los edificios o aplicaciones de conexión como Zoom, largan un hilo de temas para vincularse con un grupo de gente. Así son las fiestas en tiempos de cuarentena: individuales pero conectadas a través del chat; en pijama o pantuflas y con tragos personales.
Así, entonces, se ve por las redes sociales cómo Gustavo «Cucho» Parisi, de Los Auténticos Decadentes, hace bailar a los vecinos de Acassuso desde su ventana; cómo los DJ residentes de los boliches más grandes de Buenos Aires juegan con el eco de sus edificios para que el sonido de sus bafles alcance a los balcones vecinos; a Hernán Cattáneo tocar cinco horas seguidas por streaming; a fiestas reconocidas como la Bresh que convocan a su público a través de internet. «Veíamos una oferta demasiado grande de vivos, algunos poco cuidados, generalmente con sonido de ambiente. A la vez sentíamos que se generaba muy poca interacción con la gente y tampoco sabíamos si daba la coyuntura para hacerlo», explica Juan Ernesto Rodríguez, productor y DJ de la Bresh. Asegura que ni bien lograron solucionar algunas cuestiones técnicas, comenzaron a cerrar la producción. Anunciaron la fecha un día antes y se convirtió en la fiesta digital más grande del país.

Conexión y debate
Hasta la pista es un ciclo pensado desde Escobar, la base de operaciones de DJ Villa Diamante y la productora Carla Sanguineti. La propuesta, que se emite todos los días a las 23 por el canal de YouTube del DJ, aglutina a diversos referentes de la nueva noche porteña. «Hay mucha gente sola en su casa y ya sabe que a las once de la noche se conecta ahí y encuentra una comunidad súper activa. El intercambio del chat es tremendo: hay gente que cuenta que está triste y otra sale al abrazo digital y le tira buena onda», dice Villa Diamante. Sanguinetti completa: «La producción va en el día a día. Se discute en el desayuno, se sigue charlando en el almuerzo y luego se incluyen esos debates en un grupo de amigues. Es una suerte de comisión creativa por WhatsApp. La primera regla fue salir todos los días».
Uno de los que participan en esas charlas virtuales es el productor Tito Del Águila, que aprovecha para reflexionar sobre este parate en la cultura. «Seguramente se van a gestar buenas obras colaborativas. Y los productores tenemos que hacer una actualización en tecnología, eso es bueno». Además de ser médico psiquiatra, Andrés Schteingart se dedica a la música electrónica bajo el alias de El Remolón. Atravesado por ambas disciplinas, explica: «Somos seres que buscamos mucho la compañía. Y ante el aislamiento se presentan varias alternativas, depende el contexto de cada uno. Porque también hay personas a las que les pinta más el lado introspectivo. Artistas creando, por ejemplo. Pero también están los marginados, los que ante la primera amenaza quedan fuera del sistema».
Claro que las fiestas en casa no son exclusividad de la ciudad que involuntariamente vaticinó Charly García en Yendo de la cama al living. La noche digital se mueve por el mundo. El rapero y DJ estadounidense D-Nice y su nuevo Club Quarantine, por ejemplo, incitan a un baile al que se unen decenas de miles de personas más allá de las fronteras. La experiencia se volvió tan masiva que a ella «asisten» celebridades como Rihanna, Michelle Obama, Oprah, Janet Jackson o Mark Zuckerberg, entre otros. El presente en cuarentena también puede ser así: bailar en pantuflas al mismo tiempo y con el mismo tema que Lady Gaga o Lali Espósito.