Opinión

Horacio Aizicovich

Dirigente cooperativista

Carnes: mirada cooperativa

Una de las claves del problema de las carnes en Argentina, que impacta en el abastecimiento interno y en la escalada de precios, es el stock vacuno que, desde hace más de 40 años y según datos de los censos agropecuarios nacionales, se viene reduciendo en forma creciente. Desde 2002 a 2019 disminuyeron un 17% los planteles, y actualmente se estiman las existencias en poco más de 40 millones de cabezas; es decir, por primera vez en un siglo tenemos menos stock vacuno que población humana.
En los últimos 20 años, la irrupción del fenómeno sojero determinó la reducción de planteles, el achicamiento de campos de pastoreo y el corrimiento de fronteras agrícolas. Debe destacarse que, como resultado de la liberación de cupos exportables del Gobierno macrista, la participación de exportaciones de carnes pasó del 12% al 30% del total faenado, y así se redujo la oferta al mercado interno –que cayó desde 80 kilos por persona por año, a menos de 50 kilos– con el consecuente traslado de los altos valores internacionales al mercado de consumo.
Los ciclos históricos con recomposición de rodeos, ordenamiento de la comercialización y creciente oferta al consumo popular se dieron con el fomento de las cooperativas ganaderas, las que en combinación con la Junta Nacional de Carnes –donde el sector cooperativo tuvo amplia representación– promovieron el desarrollo de políticas para el sector que fortalecieron a los pequeños y medianos productores.
Retomar las experiencias de los ciclos de políticas populares, a través de la regulación del mercado con participación estatal y fomento al cooperativismo, y desandar el camino trazado por las políticas neoliberales, constituiría una decisión política con sentido progresista, decisiva en la batalla contra el alza de precios de la canasta familiar.

JORGE ALOY