Economía | PRODUCCIÓN DE CANNABIS

Alto potencial

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Daniel Víctor Sosa

A partir de la ley que regula la cadena, se prevé un crecimiento de los usos medicinales e industriales del cultivo. Empleo, investigación y desarrollo.

Iniciativas. Están en marcha en la actualidad 22 provinciales y otras 80 municipales, amparadas en leyes y ordenanzas locales

TÉLAM

El desarrollo del cannabis y el cáñamo es hoy incipiente en distintos puntos del país. Pero se proyecta una fuerte expansión hasta convertir a Argentina en líder regional, con creación de empleos de calidad y altas exportaciones. Esas expectativas tienen como eje el marco regulatorio definido para la inversión pública y privada en toda la cadena de ambos productos, como complemento de la actual legislación.
La Cámara de Diputados aprobó a comienzos de mayo el proyecto de ley que ya contaba con media sanción del Senado. Se fijaron allí los mecanismos de autorizaciones para los productores y comercializadores, además de estrategias de seguridad y fiscalización. La ley fue promulgada por el Poder Ejecutivo el 24 de mayo, en el marco de un acto en Casa Rosada. Allí, el presidente Alberto Fernández dijo: «El cannabis era para gran parte de la sociedad una palabra prohibida; pero las voces de unas madres llamaron la atención de muchos; podían resolver los problemas de la gente». 
La experiencia internacional demuestra que el potencial de crecimiento, especialmente del cannabis, se refuerza si el desarrollo es regulado por el Estado, para evitar desvíos al mercado ilegal y garantizar la trazabilidad de procesos y productos con destino terapéutico y paliativo.
Mientras, en el caso del cáñamo (insumo de la industria textil, papelera, autopartista, alimentaria, de cosmética e indumentaria, entre otras), el objetivo buscado fue legalizar los eslabones productivos, de comercialización y subproductos (al excluir el producto del listado de estupefacientes).
El Gobierno asegura que el desarrollo pleno de la actividad de ambos productos permitirá, aún en un escenario conservador, crear 10.000 nuevos empleos (con alto porcentaje en I+D+i) hacia 2025. Se esperan para entonces 500 millones de dólares anuales en ventas al mercado interno, con sustitución de importaciones, y no menos de 50 millones de dólares de exportación. Esos cálculos tienen en cuenta la oportunidad de incursionar en un área intensiva en empleos y conocimiento, que empezó a desplegarse en las últimas dos décadas en unos pocos países, como Estados Unidos, Canadá, Israel, Colombia y Uruguay, entre otros.
En Argentina, la nueva normativa complementa la Ley 27.350, de marzo de 2017, sobre el uso medicinal de la planta de cannabis y sus derivados, que favoreció los primeros avances pero a muy baja escala, por estar limitada a fines experimentales y no productivos.
La Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal tendrá entre sus funciones regular, administrar y fiscalizar toda la cadena productiva de cannabis y cáñamo. Será también la encargada de otorgar y administrar autorizaciones para producción y comercialización, con atención preferencial a pymes, cooperativas y economías regionales.

Emprendimientos
Están en marcha en la actualidad 22 iniciativas provinciales y otras 80 en distintos municipios, amparadas en leyes y ordenanzas locales, llevadas adelante por empresas y laboratorios públicos.
La perspectiva de escalar la producción se respalda en la experiencia local para incorporar mejoras en la genética de las semillas y en las diferentes formas de aprovechamiento de los cultivos. Además, el Ministerio de Ciencia y Tecnología añade sus propios aportes a la productividad, a fin de generar una industria federal, que puede desarrollarse en unidades de producción muy pequeñas. 
La cartera lanzó el «Programa de Investigación y Desarrollo en Cannabis», convocatoria que ofrece 250 millones de pesos en financiamiento a proyectos relacionados con ambos productos y derivados, y con los aspectos sociales y culturales asociados. Se tiene en cuenta, al respecto, que los eslabonamientos de ambas cadenas, hacia adelante y hacia atrás, involucran más de 200 bienes y servicios (semillas, automatización, medicamentos, etcétera).
Por lo pronto, el gran desafío consiste en avanzar hacia la calidad de los productos, de su valor agregado, considerando la tecnología incorporada hasta lograr una marca país en la materia. Solo así se podrán colocar en mejores condiciones productos que hoy cotizan en el mercado internacional a valores de entre 200 y 6.000 dólares por tonelada.

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