Cooperativismo

El futuro es solidario

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Cora Giordana

El IMFC conmemoró el 104° Día Internacional de las Cooperativas en el CCC Floreal Gorini, y de manera virtual, en todo el país. Palabras de Carlos Heller, Juan Carlos Junio y Ariel Guarco.

La fuerza del bien común. Heller, Guarco y Junio analizaron los aportes del cooperativismo al mundo actual.

El Instituto Movilizador celebró el 104° aniversario del Día Internacional de las Cooperativas con epicentro en la sala Solidaridad del Centro Cultural de la Cooperación, pero el mensaje de este día se extendió mucho más allá. Es que, además de las 200 personas reunidas en el espacio mayor del CCC Floreal Gorini, otros cientos siguieron el evento en filiales del Credicoop de todo el país. «Es como si llenáramos el Movistar Arena», expresó Carlos Heller, presidente del Banco Credicoop y uno de los oradores del evento. 

La convocatoria contó además con la presencia de Ariel Guarco, presidente de la Alianza Cooperativa Internacional y Cooperar. La mesa se completó con Juan Carlos Junio, presidente del IMFC.

«Estamos acompañados por las 276 casas filiales de nuestro Banco Credicoop, por 15.453 cooperativistas que participan de este encuentro, de los cuales, a su vez, hay 2.697 entidades de carácter social, de las cuales 2.150 son cooperativas de diversas ramas de nuestro quehacer», pormenorizó Junio para mostrar la envergadura del evento. 

La actividad tuvo como eje repasar el aporte del cooperativismo ante los retos del mundo actual. «Nuestro país –expresó Junio– es un ejemplo vivo del accionar cooperativo en todas las ramas de la producción y en todas las actividades humanas. Nosotros nos movemos en el caso del crédito. Existe en nuestro país, entre otros, el cooperativismo agrario, de servicio, de electricidad, de otras fuentes de energía, de vivienda, de consumo, de trabajo, de producción, de agua, de telefonía». También destacó el crecimiento del cooperativismo de cultura, tecnología y trabajos de cuidado. 

Luego de analizar los desafíos de la actualidad, Junio dijo que «convivimos con una crisis civilizatoria integral, en la actual fase del sistema capitalista, de grandes confrontaciones y paradigmas individualistas que mutilan la convivencia alrededor del trabajo, la cotidianeidad fraternal y los lazos solidarios entre los seres humanos». También expresó: «El cooperativismo se ofrece como una opción real por su notable desarrollo y el crecimiento logrado, y como puente para la construcción de proyectos sustentados en vínculos solidarios, y para lo principal: un mundo sin guerras, un mundo de paz». Y concluyó: «El cooperativismo sostiene su ideología con el ser humano como centro, pero como parte de una comunidad social y cultural que se interrelaciona practicando una cultura de valores solidarios. Desde esa cultura aportamos a democratizar la economía. De allí que nos identificamos, precisamente, como cooperativismo transformador. O sea que no somos indiferentes a las injusticias sociales. Por el contrario: a la vez que asumimos el reto de la eficiencia en la prestación específica del servicio cooperativo, nos comprometemos con los problemas y las carencias sociales que viven nuestras comunidades. El destino debe ser común, colectivo. El destino es de todos y todas como opción de vida frente al individualismo, la competencia descarnada, la glorificación del mercado». 

Junio detalló, además, la política comunicacional del IMFC para aportar al debate de ideas, con sus propios medios de comunicación como el peroidico Acción y el stream Floreal, además de los 232 programas de radio donde se replican los microprogramas del IMFC. «El próximo miércoles 19 de agosto incorporaremos Decime quién sos vos, con Eduardo Aliverti, a nuestro streaming y sostenemos nuestro programa Que vuelvan las ideas», añadió. 

Un caso único
A su turno, Heller destacó que, en medio de la crisis civilizatoria y los desafíos de los avances tecnológicos, el presente del Banco Credicoop muestra que se puede dar batalla desde el modelo solidario.

«En estos tiempos, lo que tanto se discute sobre la participación, donde pareciera que lo tecnológico nos va aislando y encerrando en cada uno de los nichos en los que estamos, nosotros exhibimos con orgullo 5.664 dirigentes ad honorem. El banco tiene 4.500 trabajadores y 5.600 dirigentes. Digamos, un caso único», expresó el presidente de la entidad sobre la actividad de las Comisiones de Asociados y Asociadas que se replican en cada filial del país. «Somos una entidad diferente, un modelo diferente. Esto es válido para cada uno de nuestros proyectos, porque a todo eso tendríamos que sumarle lo que es Idelcoop, Cabal, Residencias Cooperativas, todo lo que nosotros hemos construido a lo largo de estos años».

También habló sobre la importancia de defender la soberanía nacional, en referencia a los recientes cuestionamientos sufridos por la cooperativa neuquina CALF por parte de la embajada de Estados Unidos, «porque tuvo la osadía de hacer un acuerdo con una empresa china para mejorar el desarrollo de sus servicios». O la destrucción del sistema cientifico y tecnológico nacional, «porque en la medida en que vamos perdiendo capacidad de autosuficiencia científica y tecnológica, vamos aumentando nuestro nivel de dependencia, vamos aumentando nuestro nivel de condicionamiento, en un mundo que cada vez es más agresivo y competitivo».

En otro tramo, analizó la problemática del endeudamiento y la morosidad creciente en Argentina, algo que calificó como un problema de ingresos. «Más allá de la usura y todo este desarrollo por fuera del sistema financiero institucionalizado, que no tiene ningún tipo de regla ni regulación, el drama es cuando la gente toma crédito para comer. Porque si la gente toma crédito para mejorar la calidad de vida, es un ahorro anticipado y no tiene nada de malo». Y resaltó: «El tema central es el modelo, finalmente todo termina en cómo se acumula y cómo se distribuye».

Constructoras de paz
Guarco cerró la lista de oradores con reflexiones en torno a los numerosos conflictos bélicos que atraviesa el mundo actual y el rol del modelo solidario en ese escenario. «Es el momento de mayor conflictividad en la historia moderna. Más de la mitad de la población está atravesando algún conflicto. Más de 50 conflictos armados quiere decir que son más de 100 países en guerra, de los 193 que forman el sistema de Naciones Unidas. Unos 3.800 millones de personas hoy están sufriendo algún tipo de conflicto entre países o interno», puntualizó. 

Guarco afirmó, en ese marco, que las cooperativas son constructoras de paz. «Los desafíos que enfrentamos son enormes, son globales; pero las respuestas las construimos localmente, cada uno, en cada uno de los trabajos que tenemos, de la militancia que hacemos, del compromiso cotidiano que tenemos. Cada día, cuando nos levantamos, en nuestro caso, a gestionar una cooperativa». El presidente de la ACI remarcó que el quehacer cooperativo contribuye a la baja conflictividad social, que construye paz «desde el trabajo que hace todos los días cada uno de nosotros en su cooperativa para generar mayores condiciones de igualdad. Está comprobado que cuando el individuo que forma parte de las sociedades entiende que tiene las mismas posibilidades de desarrollarse que el que tiene al lado las comunidades son más armónicas». 

Asimismo, Guarco expresó que «no es posible tener democracia civil si no hay democracia económica» y que es allí donde la cooperación tiene un rol central. «Construimos economía centrada en las personas, para que sean dueñas de su propia realidad», dijo y destacó la importancia del sector solidario en la construcción de la economía real, no de la economía especulativa. 

El dirigente cerró su intervención recordando el legado de los pioneros de Rochdale y las luchas contra un sistema económico opresivo que atenta contra la vida humana. «La economía, cuando no está al servicio de las personas, mata. Mataba hace 200 años y mata ahora. Y ahora mata cada vez más. Entonces, lo que estamos haciendo es justamente construir economía sanadora, economía que dé oportunidades a todos, economía que iguale, que dé la misma cantidad de oportunidades a cada uno de nosotros».

Y concluyó: «Tenemos que comprometernos más con el diálogo profundo, el diálogo que nos permite construir políticas que vayan totalmente a contramano de las políticas que hoy nos gobiernan. Tenemos la posibilidad de construir todos juntos una sociedad mejor, cada uno en su cooperativa, cada uno con su grupo de pertenencia, cada uno con la expertise que tiene, cada uno defendiendo, promocionando el cooperativismo de cada una de sus comunidades. Entre todos, somos un modelo imparable».

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