Economía

El dólar y su destino de doble mano de circulación

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Mirta Quiles

Mientras un puñado de sectores de la economía real generan divisas y marcan récords, esos mismos dólares se van a través de distintos mecanismos que el Gobierno propicia.

Por las orejas. Los dólares de la balanza comercial son «devorados» por el mercado financiero.

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De acuerdo con último Balance Cambiario publicado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), en julio, 1,7 millones de argentinos compraron 3.319 millones de dólares, el mayor volumen del año. El más alto desde 2025, año de elecciones. Si le restamos que 700.000 personas vendieron dólares por 404 millones, el saldo neto es del orden de 2.916 millones de dólares. Desde la flexibilización del control cambiario en abril de 2025, las personas humanas sumaron compras por un total de 44.437 millones de dólares. En el mismo período, las ventas brutas de dólares realizadas por personas llegaron a 6.557 millones. Por cada dólar vendido hubo otras personas que compraron 6,78 dólares, cerca de siete veces más.

La compra de divisas por parte de personas humanas se mantuvo en cerca de 2.000 millones de dólares al mes. A los 2.900 millones de dólares netos, se le suman otros 786 millones de dólares destinados a servicios, con 546 millones en transferencias a pasajes internacionales. En los primeros siete meses de 2026, el acumulado de compras netas por parte de personas humanas supera los 18.000 millones de dólares.

Sin embargo, no solo las personas humanas demandan dólares. También las empresas multinacionales compran divisas para enviar al exterior, a sus casas matrices. En julio giraron 451 millones de dólares mientras que, en los primeros siete meses del año, sumaron 3.416 millones de dólares. Niveles comparables a los de 2016, cuando el cepo cambiario se levantó tras el periodo 2011−2015. Y el registro más alto para enero−julio en toda la serie que comienza en 2003.

Desde diciembre de 2025 a julio de este año, de acuerdo con el último informe de MATE, los giros de utilidades los encabeza el sector petrolero (US$ 968 millones), seguido por química (346 millones), entidades financieras (330 millones), alimenticias (297 millones) y metales (272 millones).

Ahora bien, si estas cifras impresionan como abultadas, analizarlas en comparación con distintas variables puede dar mayor referencia.

Balanza comercial energética. Hasta julio, el superávit alcanzó los US$ 6.900 millones.

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El modelo
Arrancamos con su comparación con la compra de reservas por parte del BCRA. Hasta agosto (un mes más que la compra de divisas de personas humanas) llevaba comprados 14.049 millones de dólares.
Veamos las exportaciones de combustibles y energía, las vedettes del modelo. En julio alcanzaron los US$ 1.506 millones, un 97,8% por encima de igual mes de 2025, de acuerdo con datos del Intercambio Comercial Argentino (ICA) publicados por el INDEC. La balanza comercial energética registró un superávit mensual de US$ 892 millones, mientras que en el acumulado enero−julio de 2026, el superávit energético alcanzó los US$ 6.853 millones, un 84% por encima del mismo período de 2025, cuando llegó a los US$ 3.669 millones.

Además, por el lado de la minería, el BCRA estima un desempeño determinante impulsado por el litio en el NOA y la reactivación de los megaproyectos de cobre en la cordillera de los Andes, que aportarían US$ 10.000 millones, casi 40% más que en 2025.

Por su parte, de acuerdo con información del INDEC, en el sector agrícola, las diferentes actividades vinculadas a la soja acumularon exportaciones por US$ 9.082 millones durante el primer semestre de 2026. El monto implicó un crecimiento interanual del 5,7% y representó el 18,3% de las ventas argentinas al exterior.

La comparación de los últimos tres años muestra con claridad el cambio estructural: entre los primeros semestres de 2023 y 2026, las exportaciones del complejo sojero crecieron 16,8%, mientras que las del petrolero−petroquímico se duplicaron, con una expansión del 100,2%. Sin embargo, la energía (todavía) no supera al conjunto de la actividad agropecuaria. Las exportaciones de soja, maíz, trigo, carnes y girasol agrupadas acumulan US$ 20.630 millones durante el primer semestre.

Todos estos números muestran la capacidad de la economía nacional para generar divisas a través de sus exportaciones de recursos naturales. A las ventas al exterior de producción agroindustrial desde hace pocos años se sumaron las del sector petrolero−petroquímico y minero. Sin embargo, ese incremento de divisas no despeja la idea de su escasez.

Se registran récords pero la demanda de dólares no encuentra techo. Los distintos Gobiernos lo solucionaron (o lo intentaron al menos) de dos formas: endeudándose o con control de capitales (o una combinación de ambas).

De acuerdo al Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE), desde noviembre de 2023 a julio de 2026, los pagos de intereses por deuda pública y privada (US$ 30.700 millones), más la toma de nueva deuda de ambos sectores fue de aproximadamente US$ 42.000 millones.

Los rosarinos de MATE resumieron de forma didáctica estos «récords» de la economía argentina. En un hilo de twitter, comenzaron informando sobre el ingreso de dólares comerciales. «En promedio, este año, ingresan US$ 2.800 millones cada mes por el saldo favorable de la balanza comercial. Un récord absoluto para la economía que duplica o triplica registros de años anteriores». Mientras que los dólares que salen por pago de intereses de deuda externa (pública y privada) llega a más de US$ 1.000 millones mensuales.
En cuanto a dolarización de excedentes de personas físicas y jurídicas se refiere, señala que se pierden US$ 3.000 millones mensuales. Entre enero−julio, el promedio fue de 2.967 millones. Sus dos últimos tuits MATE los dedica a analizar el modelo en pocas palabras: «No hay exportaciones que alcancen». En lo que va de 2026, la economía perdió US$ 1.346 millones mensuales, a pesar del incremento de las exportaciones. «No alcanza el saldo comercial para cubrir la salida de dólares financieros», afirma.

A continuación recopila algunas cifras: US$ 59.192 millones son generados por la economía real (bienes y servicios); US$ 90.913 millones son consumidos por la economía financiera (intereses de la deuda pública y privada y fuga de excedentes de personas físicas y jurídicas) y, por último, US$ 41.843 millones conseguidos por mecanismo financieros (nueva deuda pública, nueva deuda privada y blanqueo, ayuda de EE.UU, entre otros).

Mientras el presidente y su ministro de Economía repiten una y otra vez en cualquier ámbito y lugar para definir el bienestar de la economía argentina que «nos salen los dólares de las orejas», además de contradecir el «mantra» libertario de «no hay plata», ambos funcionarios dejan de lado hacer una simple cuenta. Una simple suma y resta. Esa básica operación dejaría al descubierto la toma de decisiones políticas que facilitan la salida de miles de millones de dólares del circuito económico nacional y que benefician a solo unos pocos.

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