18 de octubre de 2026
La alianza entre el gobernador y el senador, que sobrevivió a más de una década de acuerdos, internas y derrotas, parece haber llegado a su límite. La disputa por la provincia, el vínculo con Milei y el futuro del PJ.

Casa de la independencia. Jaldo con Milei en un acto oficial por el 9 de Julio.
Foto: redes sociales
Durante más de una década fueron aliados, aunque nunca amigos, y protagonizaron duros enfrentamientos que terminaron en acuerdos electorales, pero ahora el gobernador de Tucumán Osvaldo Jaldo y su esporádico contrincante, el senador Juan Luis Manzur parecen haber arribado a una ruptura definitiva.
Jaldo, uno de los más firmes aliados del presidente Javier Milei, ha lanzado su candidatura a la reelección para 2027. Por su parte, Manzur podría competir por el cargo, aunque no se sabe aún si lo haría por dentro o por fuera del Partido Justicialista que preside, si bien está en uso de licencia y no domina el Congreso ni el Consejo, organismos que toman las decisiones y están controlados por su rival. Ambos se enfrentaron en una interna en 2021 y renovaron la sociedad en 2023 cuando armaron una fórmula de unidad, pero Manzur fue inhabilitado para competir como vice y Miguel Acevedo ocupó ese lugar. En las legislativas de 2025 gestaron otro acuerdo de último momento para intercalar candidatos en la lista. Fue el último intento conciliador. El principal lugarteniente de Manzur es el diputado Pablo Yedlin que reivindica un peronismo unificado en el orden nacional y considera inútil participar de una interna porque en su opinión significaría «entregarse».
Por las rutas tucumanas
Tucumán es la primera provincia argentina que acudirá a las urnas y por el clima que ya se vive no parece haber tiempo ni espacio para reeditar las antiguas alianzas, aunque considerando la antigüedad de la conflictiva relación societaria, dicen los tucumanos, todo es posible. Pero las cosas se han puesto demasiado duras, circunstancia que ha quedado clara a partir de la terminante definición del mandatario norteño que negó cualquier probabilidad en ese sentido y por si quedara alguna duda remarcó que esperaba a su adversario en las urnas el 9 de mayo de 2027, aunque se mostró descreído de que decidiera presentarse: «Yo creo que todavía al senador le falta un poquito de coraje y decisión para decir: «Voy a ser gobernador»», apuntó. No fue todo. Con motivo de una foto en la que su adversario posó junto a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en San José 1111, disparó un misil al afirmar en el cierre de una conferencia de prensa: «El senador, viéndose en debilidad política, fue en busca de una pollera. Es un pollerudo». Una frase que lo separa definitivamente de cualquier acercamiento con el kirchnerismo.
Lo cierto es que Manzur ha comenzado a recorrer la provincia para medir sus apoyos con una encuesta en la mano de la consultora local Épica que dio como resultado que Jaldo solo retiene el 14% del electorado que lo respaldó en 2025 y que la mayoría emigró hacia otras fuerzas opositoras a La Libertad Avanza. En el entorno del senador aseguran que ha conseguido adhesiones impensadas y que Jaldo se ha debilitado debido a su incondicionalidad mileísta, algo que niega con el argumento de que su dialoguismo –que se tradujo en el respaldo de sus legisladores a las leyes que el Gobierno necesita– no significa más que responder responsablemente a las necesidades del pueblo tucumano. Además, aunque Manzur todavía no oficializó su candidatura, confía en que si lo hace será visitado por importantes figuras del peronismo que reforzarán su campaña. La idea –dicen– es presentar listas en todos los pueblos y ciudades y utilizar los acoples, un sistema electoral provincial que permite que más de un partido pueda colgarse con su propia lista legislativa de una candidatura a gobernador.

San José 1111. Manzur visitó a la expresidenta y fue duramente criticado por el gobernador.
Foto: redes sociales
Discordia
Por su parte, Jaldo, que jura que le sacará por lo menos 20 puntos a su más cercano adversario, cuenta con una red de intendentes que le garantiza alguna fortaleza y ha logrado cooptar a caracterizados desertores del equipo manzurista, como la intendenta de la capital provincial, Rossana Chahla, y Acevedo, el otra vez aspirante a vicegobernador, y niega cualquier posibilidad de que su exaliado reúna más de siete u ocho puntos. Tiene a su favor para hacer un buen papel la dispersión de la tropa libertaria que acudiría a los comicios con más de una fórmula. Por el momento, el postulante oficial es Lisandro Catalán, pero se estima que el radical con peluca, Mariano Campero podría anotarse y no se descarta la aparición de un tercero en discordia. En contra de Jaldo juega la dispersión del electorado peronista, un segmento importante del cual no parece dispuesto a convalidar su amable política respecto del Ejecutivo nacional y otro considerable contingente que no asistiría a la convocatoria electoral.
Algunas versiones que circulan en los mentideros políticos sugieren que Manzur podría presentarse ante la Suprema Corte de Justicia para que se impida a Jaldo competir por otro mandato, ya que acumula dos como gobernador si se computan los meses que ocupó el cargo cuando él asumió como jefe de Gabinete de Alberto Fernández. Pero se presume que de verificarse la presentación sería desestimada porque el denunciante nunca renunció a la gobernación y reasumió poco menos de un año antes de que venciera su mandato. Por otra parte, parece difícil que los cortesanos tomen cualquier medida que perjudique a los amigos del oficialismo.
La discordia se proyectará también a las elecciones legislativas nacionales porque Tucumán pondrá en juego tres bancas en la Cámara de Diputados. En el contexto de la aprobación de la Ley Bases, el gobernador se alineó en 2024 con el oficialismo libertario y para ello fundó el bloque Independencia en la Cámara Baja en la que cuenta con tres diputados. El sector del justicialismo que responde a su contrincante se opuso a ese entendimiento. Acredita dos senadores, el propio Manzur y Sandra Mendoza, y dos diputados, Yedlin y Carlos Cisneros, y aspira a valorizar su alineamiento con la conducción nacional del justicialismo. El problema es que no está en los planes de Jaldo alejarse definitivamente del PJ y si consigue el desempeño electoral que ambiciona, su influencia seguirá vigente.
Mientras tanto, Manzur repite como un mantra: «Milei tiene dos candidatos en Tucumán: Catalán y Jaldo».
