Cooperativismo

Gobernar en cooperación

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María José Ralli

A diez años de su creación, la Red de Municipios Cooperativos y Mutuales articula administraciones locales y organizaciones de la economía social. Apuesta al desarrollo territorial.

Cambios positivos. Vivienda, consumo, transporte y muchas más iniciativas fueron impulsadas desde la Red.

Las cooperativas forman parte de la vida cotidiana de miles de pueblos y ciudades de Argentina. Brindan servicios públicos, generan trabajo, producen alimentos, construyen viviendas, ofrecen crédito y promueven actividades culturales. Los municipios, por su parte, mantienen una relación directa con las necesidades de sus comunidades aunque no siempre la cercanía territorial se traduce en una agenda compartida. 

Hace diez años, la Red de Municipios Cooperativos se propuso trabajar sobre esa distancia con el propósito de reunir capacidades locales, establecer compromisos y convertir la cooperación entre ambos actores en una herramienta para el desarrollo.

«La Red de Municipios Cooperativos nació hace diez años como una propuesta de Cooperar, impulsada por la Federación Argentina de Entidades Solidarias de Salud (FAESS). Ricardo López, su presidente, había participado en una experiencia de municipios vinculados con la salud y acercó la idea de trabajar en red, a partir de la colaboración entre distintos actores», recuerda José Orbaiceta, consejero honorario de la Confederación Cooperativa de la República Argentina (Cooperar) y coordinador de la Red.

La experiencia a la que alude Orbaiceta había comenzado en 2005 cuando FAESS desarrolló una campaña de prevención de la salud en Dos de Mayo, Misiones, junto con la cooperativa eléctrica y de otros servicios, la facultad de Medicina de la Universidad Maimónides, el municipio, el hospital y el centro de salud Unisol. Para Ricardo López, «esa experiencia fue una de las primeras evidencias concretas de que la articulación entre el sector cooperativo, los efectores de salud locales, el municipio y la academia podía generar una sinergia beneficiosa para la población. Fue uno de los hechos que me hicieron pensar que estábamos ante una forma de trabajo que valía la pena desarrollar».

Había, además, un diagnóstico compartido. En numerosos territorios, las cooperativas y las mutuales tenían una presencia decisiva, pero sus capacidades no siempre se articulaban con las de los Gobiernos locales. «El municipio representa una unidad política y democrática; la cooperativa, una unidad democrática de la sociedad civil. En muchos lugares, ambas tienen una enorme capacidad de acción y sin embargo, aunque compartían los espacios más importantes de la vida local, muchas veces trabajaban separadas, aisladas o incluso enfrentadas», explica López.

La propuesta consistía en vincular esas dos formas de organización democrática y poner sus recursos al servicio de objetivos comunes. En 2016, la iniciativa fue presentada en Cooperar. «La idea de articular cooperativas y municipios era audaz, pero también parecía posible», recuerda López. La decisión se concretó en octubre de ese año en la sede de la Confederación, con la participación inicial de 15 localidades. Hoy son más de cien las que integran, mientras que La Rioja, Santa Cruz y La Pampa se sumaron formalmente a través de convenios de adhesión provincial .

En el origen confluyeron también las propuestas de la Alianza Cooperativa Internacional para fortalecer la intercooperación. «En ese momento, desde la ACI se planteaba un desafío para las cooperativas: dejar de ser solidarias y solitarias, empezar a intercooperar y comprometerse con sus comunidades; así comenzamos a recorrer un camino de diálogo y construcción colectiva», repasa Orbaiceta.

Trabajo cotidiano
La Red se organizó alrededor de cuatro compromisos: promover el cooperativismo y la economía social, solidaria y popular; impulsar el compre cooperativo; desarrollar la educación cooperativa y la cultura; y trabajar por la salud y el ambiente. «La idea era que un municipio y las cooperativas trabajaran por el desarrollo local», explica Orbaiceta y señala que el “compre cooperativo” tenía la intención puntual de permitir que los municipios adquirieran bienes y servicios de estas entidades, ampliaran sus oportunidades de comercialización y fortalecieran el mercado de la economía social.

Para impulsar ese proceso, también resultaba necesario generar vínculos dentro del propio movimiento. En este sentido, Orbaiceta destaca el papel de las comisiones de asociados del Banco Credicoop, que en muchas localidades constituyen espacios de encuentro entre cooperativas de distintas actividades, a la vez que reconoce el aporte del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC). «Antes de establecer un diálogo con el municipio, era necesario que hubiera diálogo entre los propios cooperativistas», señala y resalta que la propuesta apuntaba a que las entidades pudieran reconocerse como parte de un entramado común y, desde allí, construir una agenda con los Gobiernos locales. 

Desde sus inicios también promovió la ratificación de los compromisos ante los cambios de autoridades «para que la Red no fuera solamente una foto de un día, sino que se tradujera en trabajo concreto», resume Orbaiceta. 

La continuidad de los acuerdos más allá de las diferencias partidarias es uno de los rasgos que López destaca: «En estos diez años atravesamos situaciones complejas y cambios de Gobierno, pero hay algo muy interesante: muchos municipios modificaron su signo político y no tenemos registro de que alguno haya pedido salir de la Red por ese motivo. Participan Gobiernos de distintos espacios políticos, lo que muestra que existe una valoración de la importancia estratégica de esta forma de trabajo».

Dirigentes. Orbaiceta, Junio y López destacan el valor de una década de trabajo conjunto.

Resolver problemas reales
El desarrollo de la Red se expresa en iniciativas diversas, vinculadas con las necesidades de cada territorio. En Tres Arroyos, por ejemplo, se constituyó un fondo para financiar a cooperativas que realizan obras o prestan servicios a los municipios. El mecanismo busca sostener los costos de una actividad mientras esperan el pago por parte del Estado local, con un fondo que permite otorgar préstamos cuya garantía es la orden de compra del municipio y cuando se cobra esa orden, se devuelve el dinero. De esa manera se pudo financiar la finalización de un plan de viviendas que había quedado abandonado por una empresa privada. 

En otras localidades como San Martín y Gualeguaychú, la articulación se orientó a ampliar la participación de proveedores cooperativos en las compras municipales y a promover intercambios comerciales entre entidades de distintos municipios.

En La Plata, el trabajo conjunto buscó avanzar desde la separación de residuos hacia la industrialización de materiales reciclados, una experiencia que permitió reunir conocimientos y capacidades que, por separado, difícilmente hubieran alcanzado el mismo resultado.

«La Red ayuda a que los municipios y las cooperativas encuentren herramientas reales para trabajar juntos», afirma Orbaiceta y es en esa diversidad donde reside la posibilidad de compartir aprendizajes y acercar soluciones entre comunidades.

Otro ejemplo es el de General Roca, en Río Negro, donde la quiebra de la empresa que prestaba el transporte público dejó a la ciudad sin ese servicio. Los choferes conformaron una cooperativa con apoyo del municipio, que consiguió colectivos para recuperar la prestación. La experiencia fue presentada en 2025 ante la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), durante el Año Internacional de las Cooperativas, y contribuyó a dar visibilidad internacional a la propuesta.

Para López, la expansión de la Red demuestra que el proyecto dejó de ser una iniciativa promovida exclusivamente desde el movimiento cooperativo. «Al principio éramos nosotros los impulsores, ahora son los municipios los que quieren incorporarse. Eso demuestra que el poder político reconoce cada vez más la importancia de las cooperativas, no solamente por los servicios que prestan, sino también por la participación democrática de sus asociados y su influencia en la vida social y política de las comunidades».

Ampliar las redes
Desde su creación, la Red extendió su presencia a distintas regiones del país, contribuyó a fortalecer el trabajo de las federaciones provinciales y aumentar su alcance. En 2025 se sumó la Confederación Argentina de Mutualidades (CAM) y pasó a denominarse Red de Municipios Cooperativos y Mutuales. También se incorporó Coninagro, que representa al sector agropecuario.

El desafío hacia adelante es consolidar la articulación, ampliar las iniciativas que permitan responder a las necesidades locales y vincular a municipios y cooperativas con las universidades, para que la investigación, la docencia y el conocimiento contribuyan al desarrollo territorial. En palabras de López: «La Red es un proyecto en desarrollo y creo que todavía no tiene techo. En diez años se logró bastante, a pesar de haber atravesado situaciones complejas y distintos cambios de Gobierno».

Para Juan Carlos Junio, presidente del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, la articulación entre cooperativismo y municipios fortalece la participación en las decisiones que afectan a las comunidades. «Los cooperativistas valoramos el sistema democrático, pero también reconocemos que la democracia puede tener distintos grados de profundidad y participación. Puede ser auténtica y lograr que el pueblo y la ciudadanía sean protagonistas, o puede quedar reducida a un enunciado que impacta poco en la vida de la sociedad y en sus instituciones», plantea y desde esa perspectiva, destaca el papel del ámbito local: «Desde nuestra concepción, el ámbito municipal tiene un valor muy importante porque, aunque no sea perfecto y esté sujeto a los vaivenes políticos, mantiene una relación directa con la base de la sociedad». Por eso, sostiene, «la articulación entre cooperativismo y municipios es imprescindible: potencia a ambas instituciones y fortalece la participación democrática en la vida cotidiana de la comunidad».

«El cooperativismo está presente en prácticamente todas las ramas de la actividad productiva y en múltiples dimensiones de la vida social», señala Junio y remarca que la educación cooperativa también forma parte de ese horizonte: «Desde este proyecto podemos promover las cooperativas escolares, acercar los valores y principios del cooperativismo a la comunidad y hacer que formen parte de la vida cotidiana».

En estos diez años de vida, la Red de Municipios Cooperativos y Mutuales se convirtió en una herramienta para llevar esa concepción a la práctica. 

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