15 de marzo de 2025
Dice el escritor Jorge Aulicino: «Cesare Pavese logró imprimir un giro radical a su poesía con el expediente simple de desviar la mirada del propio ombligo y de la decadencia de la vida cotidiana y dirigirla al paisaje. Un paisaje en el que pululaba gente movida por dos fuerzas poderosas y a veces antagónicas: el trabajo y el sexo». Pavese (1908-1950) fue uno de los grandes escritores italianos del siglo XX. Se graduó en Letras inglesas con una tesis sobre Herman Melville, autor de Moby Dick. Lingüista, guionista, crítico literario y periodista, fue también traductor de Walt Whitman y de otros narradores estadounidenses. Esta edición bilingüe que reúne su poseía completa acaba de ser editada por Barnacle. Aquí algunos de sus poemas.

Come uno che si lasci cadere
per non muoversi piú.
Una folla immensa d’intorno
sento affaticarsi e avanzare,
ma forse è solo l’illusione
dei sensi stremati.
La meta è ancor tanto lontana
ma tanti e tanti ormai
l’hanno anelata e raggiunta
ch’io posso tremando
solo più annichilirmi nel buio.
Ma forse è solo la vertigine
del desiderio in agonia.
Come uno che si lasci cadere
e non si muova piú.
[16 aprile 1928].
Como quien se deja caer
para no moverse más.
Una inmensa multitud alrededor
siento fatigarse y avanzar,
pero tal vez sea solo una ilusión
de los sentidos agotados.
La meta está aún tan lejos
pero ya tantos y tantos
la anhelaron y alcanzaron
sólo puedo temblando
aniquilarme en la oscuridad.
Pero tal vez sea sólo el vértigo
del deseo en agonía.
Como quien se deja caer
y no se mueve más.
[16 de abril de 1928]
Ròndini lente
vòlano sul crepuscolo incolore.
Più tetro non sarò mai più:
soltanto un po’ più stanco,
all’ultima agonia.
Non è vita la mia:
i moribondi che ci lascian stringere
da un rantolo alla gola
sono forse anche vili?
Le rondini affannose,
prigioniere del cielo,
fanno impazzire di monotonia.
Dentro il rombo del sangue,
mi sconvolge il cervello
un desiderio atroce di follia.
[21 aprile 1929].
Golondrinas lentas
vuelan en un crepúsculo incoloro.
Nunca volveré a estar tan triste:
solo un poco más cansado,
hasta la última agonía.
No es vida la mía:
los moribundos a quienes oprime
un estertor en la garganta
¿también son viles?
Las golondrinas afanosas,
prisioneras del cielo,
te pueden enloquecer de monotonía.
Dentro, con el rugido de la sangre,
me sacude el cerebro
un deseo atroz de locura.
[21 de abril de 1929]
Incontro
Queste dure colline che han fatto il mio corpo
e lo scuotono a tanti ricordi , mi han schiuso il prodigio
di costei, che non sa che la vivo e non riesco a comprenderla.
L’ho incontrata, una sera: una macchia piú chiara
sotto le stelle ambigue, nella foschia d’estate.
Era intorno il sentore di queste colline
piú profondo dell’ombra, e d’un tratto suonò
come uscisse da queste colline, una voce piú netta
e aspra insieme, una voce di tempi perduti.
Qualche volta la vedo, e mi vive dinanzi
definita, immutabile, come un ricordo.
Io non ho mai potuto afferrarla: la sua realtà
ogni volta mi sfugge e mi porta lontano.
Se sia bella, non so. Tra le donne è ben giovane:
mi sorprende, a pensarla, un ricordo remoto
dell’infanzia vissuta tra queste colline,
tanto è giovane. È come il mattino. Mi accenna negli occhi
tutti i cieli lontani di quei mattini remoti.
E ha negli occhi un proposito fermo: la luce piú netta
che abbia avuto mai l’alba su queste colline.
L’ho creata dal fondo di tutte le cose
che mi sono piú care, e non riesco a comprenderla.
[8-15 agosto 1932].
Encuentro
Estas duras colinas que han hecho mi cuerpo
y lo agitan con tantos recuerdos, me han abierto el prodigio
de ella, que no sabe que la vivo y no llego a comprenderla.
La encontré una noche: una mancha muy clara
bajo las estrellas ambiguas, en la neblina de verano.
Había alrededor el olor de estas colinas
más profundo que la sombra, y de repente sonó
como salida de estas colinas, una voz más limpia
y áspera a la vez, una voz de tiempos perdidos.
Alguna vez la veo, vívida delante,
definida, inmutable, como un recuerdo.
Nunca pude aferrarla: su realidad
cada vez se me escapa y me lleva lejos.
Si es bella no lo sé. Entre las mujeres es joven:
me sorprende al pensarla un recuerdo remoto
de la infancia vivida entre aquellas colinas,
tan joven es. Es como la mañana. Me anuncia en los ojos
todos los cielos lejanos de aquellas mañanas remotas.
Y tiene en los ojos un propósito firme: la luz más limpia
que haya tenido jamás el alba sobre esas colinas.
La he creado desde el fondo de todas las cosas
que me son más queridas y no llego a comprenderla.
[8-15 de agosto de 1932]
Pensieri di Dina
Dentro l’acqua che scorre ormai limpida e fresca di sole,
è un piacere gettarsi: a quest’ora non viene nessuno.
Fanno rabbrividire, le scorze dei pioppi, a toccarle col corpo,
più che l’acqua scrosciante di un tuffo. Sott’acqua
è ancor buio
e fa un gelo che accoppa, ma basta saltare nel sole
e si torna a guardare le cose con occhi lavati.
È un piacere distendersi nuda sull’erba già calda
e cercare con gli occhi socchiusi le grandi colline
che sormontano i pioppi e mi vedono nuda
e nessuno di là se ne accorge. Quel vecchio in mutande
e cappello, che andava a pescare, mi ha vista tuffarmi,
ma ha creduto che fossi un ragazzo e nemmeno ha parlato.
Questa sera ritorno una donna nell’abito rosso
—non lo sanno che sono ora stesa qui nuda quegli uomini
che mi fanno i sorrisi per strada— ritorno vestita
a pigliare i sorrisi. Non sanno quegli uomini
che stasera avrò fianchi più forti, nell’abito rosso,
e sarò un’altra donna. Nessuno mi vede quaggiù:
e di là dalle piante ci son sabbiatori più forti
di quegli altri che fanno i sorrisi: nessuno mi vede.
Sono sciocchi gli uomini —stasera ballando con tutti
io sarò come nuda, come ora, e nessuno saprà
che poteva trovarmi qui sola. Sarò come loro.
Solamente, gli sciocchi, vorranno abbracciarmi ben stretta,
bisbigliarmi proposte da furbi. Ma cosa m’ímporta
delle loro carezze? So farmi carezze da me.
Questa sera dovremmo poter stare nudi e vederci
senza fare sorrisi da furbi. Io sola sorrido
a distendermi qui dentro l’erba e nessuno lo sa.
[23-24 marzo 1933].
Pensamientos de Dina
En el agua que corre limpia y fresca de sol,
es un placer tirarse: a esta hora no viene nadie.
Dan escalofríos las cortezas de los álamos si tocan el cuerpo,
más que al agua ruidosa de una zambullida. Bajo el agua
está oscuro
todavía, y te da un hielo que mata, pero basta saltar al sol
y una empieza a ver las cosas con ojos limpios.
Es un placer tenderse desnuda sobre la hierba caliente
y buscar con los ojos entrecerrados las grandes colinas
que sobresalen sobre los álamos y me ven desnuda
y nadie desde allá se da cuenta. Aquel viejo en calzoncillos
y con sombrero que iba a pescar me vio zambullirme,
pero creyó que era un chico y ni siquiera me habló.
Esta tarde volveré a ser una mujer con vestido rojo
—no saben que estoy aquí tendida, desnuda, esos hombres
que me sonríen por la calle—; vuelvo vestida
a provocar esas sonrisas; no saben esos hombres
que tendré las caderas más fuertes bajo el vestido rojo
y que seré otra mujer. Nadie me ve aquí abajo,
y pasando las plantas están los areneros, más fornidos
que aquellos que me sonríen: nadie me ve.
Son bobos los hombres —esta noche, bailando con todos,
estaré como desnuda, como ahora, y nadie sabrá
que podría encontrarme aquí sola—. Seré como ellos.
Solo los bobos querrán apretarme bien fuerte
y susurrarme propuestas de zorros. ¿Pero qué me importan
sus caricias? Sé hacerme caricias yo sola.
Esta noche deberíamos poder desnudarnos y mirarnos
sin hacer sonrisas de zorro. Yo sonrío sola
cuando me tiendo aquí en el pasto y nadie lo sabe.
[23-24 de marzo de 1933]
Tu sei come una terra
che nessuno ha mai detto.
Tu non attendi nulla
se non la parola
che sgorgherà dal fondo
come un frutto tra i rami.
C’è un vento che ti giunge.
Cose secche e rimorte
t’ingombrano e vanno nel vento.
Membra e parole antiche.
Tu tremi nell’estate.
[29 ottobre 1945]
Eres como una tierra
que nadie dijo jamás.
No esperas nada
sino la palabra
que surgirá desde el fondo
como una fruta entre las ramas.
Hay un viento que te alcanza.
Cosas secas y mortecinas
te estorban y andan en el viento.
Miembros y palabras antiguas,
tiemblas en el verano.
[29 de octubre de 1945]
Anche tu sei l’amore.
Sei di sangue e di terra
come gli altri. Cammini
come chi non si stacca
dalla porta di casa.
Guardi come chi attende
e non vede. Sei terra
che dolora e che tace.
Hai sussulti e stanchezze,
hai parole —cammini
in attesa. L’amore
è il tuo sangue —non altro.
[23 giugno 1946].
También eres el amor.
Eres de sangre y de tierra
como los otros. Caminas
como quien no se aparta
de la puerta de casa.
Miras como quien espera
y no ve. Eres tierra
que se duele y que calla.
Tienes sobresaltos y cansancios,
tienes palabras —caminas
esperando. El amor
es tu sangre —no otra.
[23 de junio de 1946]
Verrà la morte e avrà i tuoi occhi—
questa morte che ci accompagna
dal mattino alla sera, insonne,
sorda, come un vecchio rimorso
o un vizio assurdo. I tuoi occhi
saranno una vana parola,
un grido taciuto, un silenzio.
Così li vedi ogni mattina
quando su te sola ti pieghi
nello specchio. O cara speranza,
quel giorno sapremo anche noi
che sei la vita e sei il nulla.
Per tutti la morte ha uno sguardo.
Verrà la morte e avrà i tuoi occhi.
Sarà come smettere un vizio,
come vedere nello specchio
riemergere un viso morto,
come ascoltare un labbro chiuso.
Scenderemo nel gorgo muti.
[22 marzo 1950].
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos—
esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo. Tus ojos
serán una vana palabra,
un grito callado, un silencio.
Así la ves cada mañana
cuando sobre ti sola te inclinas
en el espejo. Oh, querida esperanza,
ese día sabremos también nosotros
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
resurgir un rostro muerto,
como escuchar un labio cerrado.
Descenderemos al abismo, mudos.
[22 de marzo de 1950]
