30 de septiembre de 2026
Sin cumplir aún dos meses de gobierno, el ultraderechista Abelardo de la Espriella enfrenta un duro revés en su política de seguridad al revivir los llamados falsos positivos –ejecuciones extrajudiciales– y con el regreso de los atropellos de la policía contra la población. Tres casos despertaron indignación en el país y obligó a los organismos de control ciudadanos a pedir explicaciones al gobierno: Ricardo Rodríguez Martínez, muerto en un operativo de la policía contra una estructura armada ilegal; Luis Carlos Mojica Guzmán, desaparecido por parte del ejército, y Donovan Balanta, miembro de las comunidades afrodescendientes que habitan Bogotá, asesinado por la policía. La Defensoría del Pueblo pidió al gobierno del ultraderechista De la Espriella, una rigurosa investigación y el esclarecimiento de los tres casos; sobre Balanta, agregó que su muerte pudo obedecer a un hecho de discriminación racial que «merece ser castigado». Estos tres casos se dieron en el contexto de priorizar la seguridad y en el cual el presidente ultraderechista camina por encima de cadáveres envueltos en bolsas, aparece en público con revólver al cinto y hace de la captura de delincuentes un espectáculo por las redes sociales y los medios de comunicación.
