13 de octubre de 2026
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La lectura suele pensarse como una experiencia íntima y solitaria, pero también puede convertirse en una práctica compartida, capaz de generar encuentros, intercambios y nuevas formas de construir sentidos en colectivo. Poner en común lo que un libro provoca permite descubrir otras miradas, abrir preguntas y enriquecer el vínculo con la literatura.
Talleres, espacios de reflexión, librerías y comunidades de lectores muestran distintas maneras de hacer de la lectura un espacio de intercambio y participación. Luciana Mauro, Matías Mazzoni, Christian Pasquini y Mercedes Maiztegui cuentan sus recorridos y reflexionan sobre lo que sucede cuando los libros se comparten y habilitan nuevas conversaciones y formas de encontrarse con otros.
Por Ezequiel Obregón
Edición: Ernesto Horvath
