19 de octubre de 2026
A siete días de la segunda vuelta de las elecciones en Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro protagonizaron un debate televisivo. En un momento, el presidente se alejó de su rival para marcar distancia y lo llamó «miliciano», en referencia a los supuestos vínculos del senador con grupos parapoliciales que controlan barrios populares de Río de Janeiro. El intercambio siguió con acusaciones de corrupción. Lula exigió explicaciones sobre una investigación que involucra a su rival, quien eludió las preguntas y fue calificado de «payaso». Del otro lado, Bolsonaro sacó a relucir un caso que salpica a un hijo del presidente, conocido como Lulinha. El nombre de Jair Bolsonaro, preso por el intento de golpe de Estado de 2022, sobrevoló el estudio cuando su hijo le preguntó a Lula por qué tantos detenidos lo habían votado. El presidente respondió: «Quiero que me vote el 100% de los presos, incluso tu papá». En el tramo económico, Bolsonaro apuntó contra el costo de vida y la inseguridad, y el presidente devolvió la embestida al advertir que su rival planea un ajuste y le preguntó si había tomado prestada «la motosierra» de Javier Milei, el mandatario argentino, como ejemplo de desempleo creciente. También sostuvo que la familia Bolsonaro responde a intereses de Estados Unidos, en alusión a la relación con Donald Trump.
