24 de octubre de 2026
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador ultraderechista Flávio Bolsonaro se midieron este viernes por la noche en el último debate antes de la segunda vuelta del domingo. La TV Globo lo emitió en directo desde sus estudios de Río de Janeiro y los candidatos llegaron a este segundo cara a cara con el margen más estrecho de la campaña. Según el último sondeo de Datafolha publicado el jueves, ambos candidatos presentan un empate exacto del 50% de los votos válidos, después de que el hijo de Jair Bolsonaro ganara en primera vuelta con el 47% frente al 45% del líder del PT.
El debate mostró a un Lula contundente pero más calmado y un Bolsonaro que ha tratado de cultivar un perfil más moderado, describió el diario El País, de España. Esta vez se incluyó en el formato del debate una “regla antiburla”, pedida por la campaña de Lula después de que Bolsonaro se pasase el encuentro anterior gesticulando a sus espaldas mientras el presidente hablaba. La segunda parte del debate, que ha durado más de dos horas, incluyó acusaciones mutuas de mentir y de corrupción, con algunos tensos intercambios, detalló el diario.
De este modo, Lula y Bolsonaro se impugnaron mutuamente sobre políticas económicas, planes de infraestructura y desarrollo para las diferentes regiones de Brasil.
Cuestionado por Lula sobre su promesa de aplicar en Brasil la «motosierra» al gasto público -al estilo del presidente argentino Javier Milei- Bolsonaro respondió: «Tendré el mismo trabajo aquí (que Milei en Argentina) porque estás dejando el país quebrado» con la campaña. «¿No tienes vergüenza?», le lanzó, informó DW.
Por su parte, el conservador acusó a Lula de permitir la expansión del crimen organizado, el endeudamiento de las familias y de no hacer nada para reducir el costo de vida.
También le reprochó aumentar el salario mínimo y mantener impuestos altos, burlándose del dedo que el presidente perdió en un accidente como obrero metalúrgico cuando era joven: «No sirve de nada, Lula, dar con una mano y sacar con los nueve dedos», dijo Flávio.
Lula replicó: «No voy a permitir que un miliciano me llame ‘nueve dedos'», tratando de arañar la imagen de su adversario recordando su cercanía con las «milicias» de Río de Janeiro, organizaciones criminales integradas por policías corruptos.
El actual mandatario también acusó a Bolsonaro de querer «entregar» el país al líder estadounidense, Donald Trump, al facilitar una potencial intervención gracias a la clasificación de «narcoterroristas» de las bandas del crimen organizado.
Además, Lula sacó a relucir el caso de un policía que supuestamente disparó contra una niña durante una operación en una favela y que tuvo como uno de sus abogados al aspirante derechista.
El gobernante brasileño puso en duda la experiencia del senador y su conocimiento sobre el país. «No conoce Brasil», lanzó.
Flávio Bolsonaro se ha presentado en campaña como la alternativa de cambio y se muestra confiado en sumar a Brasil a la ola conservadora en América Latina.
Lo cierto es que mañana los presidenciables ya tendrán prohibido pedir el voto. Los casi 159 millones de brasileños convocados a las urnas tienen la palabra.
