10 de febrero de 2026
Controlada por el Estado, pero en un marco ultraliberal, la petrolera se reconvierte y apuesta a una estrategia de negocios orientada por las transnacionales del sector. Fin de la soberanía hidrocarburífera.

Reservas de gas natural de Vaca Muerta. Entre los principales objetivos de la petrolera con mayoría estatal figura liderar el desarrollo de la capacidad de GNL en Argentina.
Foto: Getty Images
YPF ya no es lo que era. Hasta hace casi 15 años era una empresa privatizada y no se avizoraba posibilidad alguna de lograr el ansiado autoabastecimiento de hidrocarburos, con miras al desarrollo de la industria y del conjunto de la actividad económica argentina. Sin embargo, tras la recuperación del capital mayoritario de la compañía por parte del Estado en 2012, luego de la regresiva gestión de la española Repsol, y tres gobiernos después, la petrolera, con 51% de capital estatal, se encamina a convertirse pronto en exportadora neta, y deja de lado la apuesta a constituirse en eje de la expansión local. Hoy, las metas de la compañía se alinearon con una estrategia de negocios orientada por −y en parte compartida con− transnacionales del sector para convertirse en «proveedor de energía confiable y competitivo a escala internacional».
Ese rol tiene como eje la explotación de recursos de la formación neuquina de Vaca Muerta, como también, a mediano plazo, de los proyectos de GNL (gas natural licuado). YPF «ha evolucionado durante los últimos años para priorizar la monetización de sus recursos de hidrocarburos no convencionales», resaltó la empresa en una reciente presentación a la Comisión Nacional de Valores. El documento destaca (y reconoce) que, en los últimos 10 años, YPF invirtió significativamente en Vaca Muerta junto con sus socios locales e internacionales, incorporó tecnología y adaptó procesos para adquirir competitividad a escala mundial. Por lo cual se encuentra frente a la oportunidad de agilizar el desarrollo de hidrocarburos no convencionales procedentes de formaciones shale.
Atrás quedó alcanzar la «soberanía hidrocarburífera», para lo cual el Congreso declaró de interés público nacional y como objetivo prioritario de Argentina el logro del autoabastecimiento de petróleo y gas, así como la exploración, explotación, industrialización, transporte y comercialización de esos energéticos. La ley de reestatización de YPF contemplaba la participación del capital privado, nacional e internacional, como también la obtención de saldos exportables para el mejoramiento de la balanza de pagos. Pero incluía a la vez, entre los principios de la política sectorial, «la protección de los intereses de los consumidores relacionados con el precio, calidad y disponibilidad de los derivados de hidrocarburos».
El presente de la compañía está signado por su reorientación hacia mercados externos con crecientes resultados productivos. En diciembre pasado, precisó la empresa, se incrementó la extracción de petróleo hasta unos 204.000 barriles por día, frente a los 122.000 en 2024. «Estas acciones han contribuido a una reducción en nuestro costo promedio de levantamiento a aproximadamente 9 dólares por barril equivalente de petróleo a diciembre de 2025, en comparación con 15,6 dólares en 2024», puntualizó la comunicación a la CNV.
Enfoque
Sobre esa base YPF lanzó en 2024 sus cuatro pilares estratégicos a corto y mediano plazo, que pueden resumirse en un enfoque en el negocio más rentable, a partir de ventajas competitivas y eliminación de cuellos de botella en la producción de petróleo crudo, mediante proyectos de infraestructura que se espera permitan el crecimiento y las exportaciones futuras. Una racionalización (desprendimiento) del portafolio de activos convencionales, priorizando la rentabilidad y el crecimiento de la base de recursos a través de adquisiciones, así como mediante la exploración. Una mayor eficiencia en costos y procesos en todos los segmentos de negocio, y particularmente en Vaca Muerta, con el objetivo de asegurar la resiliencia incluso en escenarios de precios bajos, así como adaptar las refinerías para facilitar un mayor procesamiento de petróleo shale y alcanzar la calidad esperada de combustibles. Y por último, pero no menos importante, monetizar las reservas de gas natural de clase mundial de Vaca Muerta, más allá de la demanda local y regional, liderando el desarrollo de la capacidad de GNL en Argentina.

Buques de licuefacción. El Golfo San Matías, en Río Negro, albergará a las dos naves construidas en China. Las más grandes que se conocen hasta hoy en el mundo.
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Así, la desinversión productiva de hidrocarburos convencionales comenzó en agosto de 2024, con acuerdos de cesión de 24 áreas. Desde entonces se transfirieron concesiones de explotación en las provincias de Río Negro, Neuquén, Tierra del Fuego y Mendoza. A mediados de diciembre pasado, YPF completó la venta de su tenencia accionaria en la mayor compañía de fertilizantes del país, Profertil S.A., por la que Adecoagro pagó 635 millones de dólares. La petrolera anunció además que venderá su participación del 70% en su filial Metrogas, y que separará su división comercial de YPF Agro, en busca de un socio estratégico para adquirir una participación del 50%.
Mientras que solo hace unos días, se anunció un intercambio de activos entre YPF y Pluspetrol, por el cual esta última se incorporó como accionista de Vaca Muerta Inversiones, sociedad controlada por la petrolera estatal.
Junto con la explotación de Vaca Muerta, el desarrollo del Proyecto Argentina GNL es el más ambicioso de la petrolera. A tal fin se firmó en octubre pasado con la italiana Eni el acuerdo de ingeniería, paso previo a la decisión final de inversión, que contempla una producción inicial de 12 millones de toneladas de gas natural licuado por año. El proyecto incluye la adjudicación de los diseños para las unidades flotantes de licuefacción, las plantas de tratamiento de gas y el gasoducto que conectará Vaca Muerta con la costa de Río Negro, desde donde se realizarán las exportaciones. Se prevé ampliar la producción de GNL a 18 millones de toneladas por año, lo que podría generar exportaciones de GNL y líquidos del gas natural por hasta 20.000 millones de dólares anuales, según estimaciones basadas en los precios esperados del mercado.
A principios de noviembre YPF y Eni anunciaron la firma de un acuerdo marco con XRG, la división internacional de inversiones energéticas de ADNOC (Abu Dhabi National Oil Company), para avanzar en las negociaciones sobre los términos definitivos de su incorporación como socio al proyecto. Habrá probablemente otros socios, ya que está prevista la invitación a otras compañías líderes del mercado global.
Las renovadas metas de la más que centenaria empresa (fue creada en 1922) apuntan a negocios sin duda rentables, aunque en el marco del proyecto libertario persisten dudas sobre los beneficios que tendrá para el conjunto de la economía nacional.
