Cooperativismo | INCENDIOS EN EL SUR

Frente al fuego, la solidaridad

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Mariana Aquino

Cooperativas, pequeños productores y vecinos se organizan para salir colectivamente de una situación que se repite cada verano en la Patagonia. La palabra de sus referentes.

En alerta. Diversas regiones están afectadas por incendios que dañan entornos naturales, viviendas e infraestructura.

Foto: Getty Images

Se incendia la Patagonia. Una vez más. Como cada verano, los lugares más paradisíacos de nuestro sur son noticia no por su belleza sino por los incendios que, intencionales o no, arrasan con vegetación, animales, bosques y viviendas. Donde el Estado falta, está la comunidad: cooperativas, pequeños productores y vecinos se organizan para salir colectivamente de esta situación que ya se hace recurrente. 

«Es triste ver cómo el fuego destruye lugares naturales que tardaremos años en recuperar, pero más triste es ver cómo se repite exactamente la misma historia cada verano y que no haya solución. Solo la organización nos salva». Gioia Claro es comunicadora comunitaria y vecina de El Bolsón. Ella es testigo del trabajo de las brigadas comunitarias y de la red que conforma con las juntas vecinales, las cooperativas y los centros culturales para recibir donaciones, asistir y equiparse. Una suerte de respuesta social a la emergencia de los incendios ante un Estado nacional ausente. 

El incendio se inició los primeros días de enero en Puerto Patriada, Chubut, y continuó expandiéndose por todas las laderas del cerro Pirque, hasta cruzar la ruta 40, donde las llamas alcanzaron el paraje El Coihue y siguieron hasta Cholila. El Gobierno provincial dice que el fuego está controlado, pero la comunidad confía más en el trabajo colectivo que en la palabra oficial. 

El incendio de este verano, igual que el del año pasado, avanzó por montañas y valles, se coló en los bordes donde el bosque se encuentra con las casas. Según los registros oficiales, hay por lo menos 47 hogares destruidos –11 en El Hoyo y 36 en Epuyén– y 14.770 hectáreas de bosques en cenizas. Fue la lluvia la que contuvo el fuego, pero el verano sigue y las condiciones de peligro no se modificaron. 

«Como vecina tuve la necesidad de estar y ayudar. Eso me lo transmite mi espíritu cooperativo, sin dudas, pero sobre todo la desesperación de recuperar lo que nos quita el fuego. Tomamos acciones con los voluntarios, colaboramos haciendo y llevando viandas. Estuvimos en el momento que creímos necesario estar y vamos a seguir para lo que sea necesario», dice Susana Aguila, integrante de la Cooperativa Agrícola de la Comarca. 

Pablo Villalba es el presidente de la Cooperativa de Transporte Los Lagos (con incidencia en El Hoyo, Lago Puelo y El Bolsón): «Como cooperativa siempre estamos dispuestos a ayudar. Desde el primer día pusimos los colectivos a disposición para evacuar. Es un medio útil, ya en 2021, con dos colectivos llegamos a evacuar a 200 personas. En ese momento, las sacamos de incendios muy fuertes, fue importante nuestro aporte, así que experiencia tenemos. Pusimos todo a disposición para salir colectivamente de esta situación».

Si hay una certeza antes, durante y después de los incendios es que el Estado nacional está ausente. «Ahora sentimos total abandono. Lo que hay que destacar es la solidaridad de la comunidad, de las cooperativas y de los vecinos que se organizan», asegura Villalba.


Recortes y falta de contención
En la Federación de la Economía Social y Solidaria de la Comarca Andina (Fessca), que agrupa a 17 cooperativas de la zona, organizaron una colecta de dinero para la compra de tótems (tanques se hasta 1.000 litros de agua que se pueden transportar) para el uso comunitario de cooperativas de la zona. «La idea es llevar adelante esta acción porque lamentablemente los incendios siguen y no hay acción política para contener esta situación. Vivimos un recorte de personal para combatir el fuego y no hay una sinergia desde el Estado con los actores de la economía social», comenta Cecilia Ruiz, directora técnica de Fessca.

Desde la Fundación Cooperar, perteneciente a la Cooperativa de Obras y Servicios Públicos Sociales y Viviendas El Bolsón (Coopetel), están organizados desde los incendios del año pasado, cuando la entidad recibió fondos del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos para comprar equipamientos y materiales para asistir a las personas damnificadas. 

En este incendio la fundación asiste con insumos y con el transporte de donaciones. Además, ya gestionaron la compra de un reservorio de agua. «Ahora estamos trabajando en líneas más vinculadas a la prevención. En vínculo con el Ministerio de Desarrollo y Producción de Río Negro gestionamos la compra de reservorios de agua y con la Universidad Nacional de Río Negro trabajamos en una muestra de erradicación de pinos, los motivadores de los incendios, porque hay que trabajar los puntos desalentadores en materia ambiental: sequías, pinares y especulación con el suelo», explica Pamela Cámara, de Coopetel. 


Los incendios también afectan a las cooperativas
El año pasado, Coopetel se vio afectada con pérdidas de servicios de internet inalámbrico y más de 500 garrafas. Lo que hicieron fue poner oficinas descentralizadas, dar garrafas en comodato a quienes las habían perdido y volver a instalar sin costo a quienes solicitaban el servicio. Además, pusieron puntos de conectividad para que las personas damnificadas y las personas que trabajaban en el terreno puedan estar comunicadas en esos puntos.

Este año el impacto del incendio fue grande para trabajadores y usuarios de la Cooperativa de Servicios Telefónicos de Epuyén, EpuCoop. Dos torres de la cooperativa sufrieron daños y más de 900 usuarios se quedaron sin servicio en las localidades de El Maitén y Cholila. Desde EpuCoop describen que perdieron un enlace troncal de fibra óptica que brinda servicios en Cholilla y El Maitén, la pérdida total de la infraestructura que concentra los enlaces inalámbricos para ambas localidades, como así también los postes y el cableado. En términos financieros, esto representa una pérdida de 23 millones de pesos en ingresos mensuales para la entidad.

El incendio originado en Puerto Patriada demandó la intervención de más de 660 personas, entre brigadistas provinciales y nacionales, bomberos voluntarios, fuerzas de seguridad, equipos de apoyo, medios aéreos y terrestres. Pero el daño es irreparable. 

Según el Servicio Provincial de Manejo del Fuego (SPMF) la superficie afectada fue de miles de hectáreas de bosque nativo, implantado –así se nombra al problema del monocultivo de pino y su descontrolado crecimiento–, arbustos y matorrales. Aunque la mayor parte del fuego está controlada, los focos de actividad en sectores de difícil acceso requieren guardias y monitoreo hasta completar la estabilización y garantizar la seguridad de las localidades aledañas.

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