11 de febrero de 2026
Orgánicos de mi Tierra ofrece una amplia variedad de alimentos naturales, sin agrotóxicos ni conservantes. Apoyo del IMFC.

Otra forma de comer. Melo, Gaitán y Zorzini en la sede del Nodo Güemes del almacén.
Desde una ventana-balcón, una pizarra escrita con tiza anuncia que allí funciona el Nodo Güemes (barrio vecino al centro de Córdoba capital) de Orgánicos de mi tierra. Este almacén agroecológico es una organización pre-cooperativa con tres nodos la ciudad, que ofrecen una amplia gama de alimentos naturales libres de residuos tóxicos, antibióticos y conservantes; bajo las premisas de precio justo; compromiso y respeto del ambiente; fortalecimiento en redes, asambleas y trabajo colectivo sustentable.
Allí, entre frutas, verduras y una variedad de productos saludables tuvo lugar una reunión de intercambio institucional entre dos de las integrantes de esta organización: Jazmín Melo y Sofía Zorzini con Marta Gaitán, representando al Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos filial Córdoba, presidenta de la Secretaría de Género del IMFC y del Comité de Géneros de Cooperar.
Codo a codo
«Para explicar en qué consiste nuestro almacén tengo que remontarme a los inicios, que no tenían demasiado que ver con lo que hoy son nuestros nodos», expresa Jazmín Melo. El proyecto nació con un grupo de amigas que crearon, en 2012, un centro holístico en la zona norte de la ciudad, con especialidad en nutrición y alimentos orgánicos, algo no muy conocido por entonces. Una de las creadoras decidió empezar a comercializar estos productos online y la demanda comenzó a crecer. En 2019 inauguraron el primer local con venta público en el barrio de Argüello, al noroeste de la ciudad. En ese entonces ya funcionaba muy bien el grupo autogestivo de adherentes, a los que denomina «militantes» de la agroecología. Así fueron abriendo otros nodos, que ahora son tres.
En la sala del nodo Güemes se ubican los cajones de madera con frutas y verduras que provienen de una red de productores formada en base a la confianza mutua. Algunos de los emprendimientos son Las Rositas, del cinturón periurbano de Córdoba, cultivadoras de hojas verdes, ajo y zanahorias; Paso Viejo de Cruz del Eje, proveedores de papa, calabacín y cebolla morada; u Orgánicos Julián, agricultores familiares de la zona sur de Córdoba, reconocido por sus alcauciles y repollo. En las estanterías del local están la miel orgánica y demás productos de Monte Adentro, entidad de San Marcos Sierras; y huevos y pollos frescos de Gallo Rojo, emprendimiento del cinturón verde de la ciudad de Córdoba. Los lácteos vienen de animales con pastoreo libre de la Cooperativa La Soberana de Río Cuarto. También la red de orgánicos está expandida a otras provincias, tal el caso de los orgánicos de Jujuy y la costa riojana que abastecen de vinos, membrillos y jugo de uva.
Soberanía alimentaria
«Conocí a Orgánicos de mi Tierra cuando los entrevisté para hacer mi trabajo final en la Tecnicatura en Administración de Cooperativas y Mutuales –dice Jazmín Melo mientras sigue mostrando en el local otros productos orgánicos vinculados con el rubro salud y cosmética– y sentí muchas ganas de incorporarme a la organización; me identifiqué con este camino elegido por jóvenes y no tanto como salida colectiva y estilo de vida que respeta el entorno medioambiental. Y aquí estoy ahora en este equipo de Nodo Güemes consolidado, haciendo trámites y asesoramiento contable, pues nuestro horizonte próximo es transformarnos en cooperativa». aseguró Melo.
«Al llegar, cada cliente entra en una modalidad de compra dónde al tiempo de adquisición del producto se le suma una charla que puede derivar en una “clase magistral” didáctica y pedagógica», explica Sofía Zorzini. Y ejemplifica: «Recién viene un vecino a preguntar si llegaron las mandarinas y las va a esperar aunque pueda comprar esa fruta en un montón de verdulerías cercanas, porque le conté de dónde las traen y el camino que deben transitar hasta que lleguen al centro de Córdoba y el sinnúmero de contingencias por las que transitan nuestros proveedores». Conociendo el origen de estos alimentos que tienen a disposición y una vez consumidos, los clientes esperan y si llegan a conocerle la cara a estos productores con nombre y apellido, el vínculo se fideliza aún más. «Nosotras tenemos una conciencia del cuidado y estamos bregando por una soberanía alimentaria, militando la agroecología a todo pulmón y explicando el paso a paso de cada producto que se llevan, todo lo que damos a conocer a nuestros clientes forma parte de nuestro trabajo educativo sobre la filosofía del buen vivir y en los preceptos de Miryam Gorban, recientemente fallecida». Gorban fue nutricionista y formadora de varias generaciones en la conciencia de que los pueblos tienen el derecho al alimento de calidad; culturalmente producidos de manera sostenible, libre de agrotóxicos, más allá de las exigencias de los mercados y apostando a la agricultura familiar, precio justo y derecho al acceso a la tierra, al agua y las semillas.
Marta Gaitán concluyó: «Desde el IMFC recibimos a los integrantes de Orgánicos de mi Tierra buscando información sobre el trayecto para conformarse en cooperativa de trabajo, pero nos vinculamos con ellos porque en nuestra institución realizan pasantías los egresados de las tecnicaturas en administración de cooperativas y mutuales. También tenemos por delante actividades relacionadas a nuestra Secretaría de Géneros».
