Opinión

Mariana Carbajal

Periodista

Una ley contra las mujeres

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Las mujeres se hacen mayoritariamente cargo de las tareas de cuidado: de hijos e hijas, de otras personas dependientes o enfermas de la familia. Lo dicen las estadísticas. En un contexto de ausencia de políticas de cuidado que promuevan la corresponsabilidad entre mujeres y varones, ya es bastante arduo articular el trabajo y la familia, sobre todo cuando los niños o niñas del hogar son pequeños. Imaginemos, entonces, qué pasaría si el empleador puede obligarte a cambiar ese tetris cotidiano de un momento a otro.

«El “banco de horas” no flexibiliza el trabajo: flexibiliza la vida de las personas. Le da a la empresa control sobre los tiempos. Esto afecta especialmente a quienes tienen carga de cuidados: madres que crían solas, familias con horarios escolares y otras personas a cargo», advierte la economista Mercedes D’Alessandro sobre la propuesta oficialista que modifica el régimen de horas extra mediante un «acuerdo entre partes» desiguales.

Las familias argentinas hoy se sostienen, en su enorme mayoría, con al menos dos ingresos por hogar. «Se trata de una realidad económica: no hay plata. Una reforma laboral que no reconoce cómo se organizan hoy los hogares no es moderna ni viable para la economía actual», señala un informe del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) que se difundió en los últimos días.

Otro dato duro que muestran las estadísticas oficiales es que la participación de las mujeres en el mercado laboral está muy atada a la crianza: se reduce notablemente cuando en el hogar hay niños menores de 6 años. Son ellas las que dejan de trabajar fuera de la casa y por un salario. 

El proyecto de reforma laboral libertario no contempla nada de esto.

«De aprobarse profundizará las desigualdades de género en el mercado de trabajo», señala la investigadora Nora Goren, directora del Instituto de Estudios Sociales en Contextos de Desigualdades (IESCODE) de la Universidad Nacional de José C. Paz (UNPAZ). Para muchas mujeres, implicará «crecientes dificultades para generar ingresos en el marco del empleo formal y bajo relación de dependencia», agrega Goren.

En lugar de promover la redistribución de los cuidados –con la incorporación de licencias parentales y la ampliación de aquellas por paternidad (hoy de apenas 48 horas, igual que por mudanza), entre otras medidas indispensables–, esta reforma consolida su injusta organización social y empuja a las mujeres hacia la informalidad, los ingresos intermitentes y la precarización permanente.

Foto: Federico Imas

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