19 de febrero de 2026
El Congreso debate un proyecto de reforma laboral con recorte de derechos en un país paralizado por la medida de fuerza de las centrales de trabajadores. Movilizaciones y expresiones de rechazo a la avanzada gubernamental.

Córdoba. Masiva marcha en la capital provincial.
Foto: Diego Roscop
Con importante adhesión en todo el país se desarrolló el paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) y la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA) en rechazo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei. La misma, que ya recibió media sanción en el Senado la semana pasada, es tratada en Diputados, por lo que el Congreso se encuentra cercado por fuerzas de seguridad.
El paro se llevó adelante en el marco de una fuerte crisis económica y social en la que predominan los despidos y cierres de empresas, como la histórica FATE, que dejó a casi mil trabajadores en la calle. Sobre el tema, Jorge Sola, representante del triunvirato que dirige la CGT, expresó en conferencia de prensa: «El empleo cayó en 300.000 puestos de trabajo formales los últimos dos años. Sepan que cada día se pierden 400 puestos de trabajo formales y quedaron en el camino más de 21.000 pymes en estos dos años. Es el rompimiento del tejido social, productivo y laboral que sucede en Argentina desde 2024».
Además, Sola analizó, en Radio Con Vos, que el alto acatamiento se debe al gran malestar social: «Este paro no solo tiene que ver con los dirigentes, incluso recibimos el apoyo de asociaciones de pequeñas y medianas empresas que también están sufriendo». Aseguró que las medidas gremiales se profundizarán en los próximos días y aclaró que «no existe ningún tipo de diálogo con el Gobierno nacional».
Alto acatamiento
En este marco, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, calificó al paro como «extorsivo» y «perverso»: «No hay nada más contrario a la libertad y a la democracia que lo que están haciendo los sindicalistas», dijo entrevistado en un canal de streaming. Mientras que en su red social X la ministra de seguridad, Alejandra Monteoliva, amenazó: «Nuestras fuerzas van a estar listas y van a actuar». Quienes vayan a «atentar contra el orden democrático, van a pagar las consecuencias», dijo.
La medida de fuerza contó con la participación de los principales gremios del transporte, lo que implicó la paralización total de trenes, colectivos y subterráneos.
A pesar de que el Gobierno nacional advirtió que descontará el sueldo a los empleados públicos que adhirieran a la medida, en las dependencias estatales no se registró actividad. El titular de ATE, Rodolfo Aguiar, aseguró que el acatamiento fue del 98% en todo el país y sobre el proyecto de ley aseveró que es «pésima desde principio a fin. Es criminal no solo por estar contra la Constitución Nacional, sino porque la priva de su salario por ejemplo a un trabajador que tiene que iniciar un tratamiento de quimioterapia».
También adhierieron al paro camioneros, bancarios, trabajadores de la salud y líneas aéreas, entre otros. Por lo que no hay recolección de residuos, mientras que Aerolíneas Argentinas canceló 255 vuelos. Así mismo, cientos de escuelas permanecen directamente cerradas debido a la adhesión de CTERA a nivel nacional.

Postal del paro. La estación ferroviaria Constitución y sus alrededores sin gente.
Foto: NA
En la calle
También la jornada se caracterizó por marchas y acciones callejeras en todo el país. En Buenos Aires ATE, CTERA y partidos de izquierda convocaron al Congreso, donde se montó un operativo represivo desbordante, que se puso en marcha entrada la tarde. Además, organizaciones piqueteras realizaron cortes en los accesos a la Ciudad de Buenos Aires como en el puente Pueyrredón y en Acceso Oeste, con algo de tensión, pero sin que se produjeran incidentes.
La CGT no convocó a la marcha. Sobre esto se escucharon diversas críticas. Por ejemplo, el secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica de Córdoba, Rubén Urbano, señaló en radio Mitre que: «Es paro con movilización, no nos sirve un paro dominguero, un paro matero en estos momentos cruciales».
El paro se sintió fuerte en la provincia de Córdoba. Con una paralización total del transporte interurbano, la medida se extendió al interior de la provincia. Mientras que en la capital provincial tan solo algunos comercios abrieron sus puertas, al tiempo que largas columnas de gremios pertenecientes a la CGT, partidos de izquierda y organizaciones sociales y piqueteras marcharon por la céntrica avenida General Paz.
En Rosario, la merma de actividad también fue total ya que con el paro de transportes casi nadie se movió de sus casas: universidad, escuelas y comercios cerrados. También organismos públicos, sobre todo provinciales y municipales. Además, el Gobierno no descontará el día debido al paro de transportes. Con respecto a la movilización en dicha ciudad, se dieron cortes en la avenida Circunvalación por la mañana y una convocatoria a última hora de la tarde en la Plaza 25 de Mayo.
