26 de febrero de 2026

Tarde veraniega. Calor. Rebequita y Tobías, ¿quiénes si no?, disfrutan de una discusión mientras soportan un refresco.
–Decime, Tobías de mi alma si tanto te han herido, vos a mí, ¿qué me ocultás?
–Rebequita de mis incendios pasionales, no te oculto nada, te prometo, por la memoria de mi tía Domenica, que está viva, pero no se acuerda de nada, ni siquiera de que está viva, que no te oculto nada, que no tengo secretos para ti.
–¿Ves, ves, ves cómo sos?, ¿ves que no me querés, ves que ni siquiera sos capaz de conseguir un buen secreto y contármelo, para que sea un secreto compartido? ¿Qué clase de autopercibido cisheteronormativo sos, que ni siquiera me regalás un secreto? Ya no digo flores para no arruinar la naturaleza, ni bombones porque engordan, pero, ¿un secreto? ¿Qué hombre le niega un secreto a una mujer a la que quiere?
–Cualquiera que pretenda que el secreto siga siendo secreto, Rebequita de mis azahares perennes. ¡La condición de «secreto» de los secretos, es que nadie se entere de los mismos! Imaginate si, por ejemplo, el presidente de Estados Unidos pretendiera meter preso al de Venezuela, y se lo dijera a todo el mundo. ¡Todo el mundo reaccionaría y no lo podría hacer!
–Me parece que no elegiste el mejor ejemplo, Tobías de mis vértebras lumbares levemente desgastadas, porque justamente eso es lo que pasó, y no hubo tal reacción.
–No, Rebequita, me parece que vos entendés mucho de amor pero muy poco de geopolítica intergaláctica. La realidad es que el presidente de Estados Unidos dijo que iba a meter preso al de Venezuela, para que todos crean eso, pero en verdad quería hacer otra cosa.
–Pero después hizo eso que había dicho.
–Sí, pero como todos pensaban que él dijo que lo iba a hacer para ocultar otra cosa, cuando lo hizo nadie le creyó, y es al día de hoy que siguen pensando que es una trampa, que en verdad quiere atacar Irán.
–Pero él dijo que quiere atacar Irán.
–Pero eso lo dijo porque en realidad quiere atacar Cuba.
–¡Dijo que quiere atacar Cuba!
–¡Pero eso lo dijo porque quiere atacar Groenlandia!
–¡Eso también lo dijo!
–Porque quiere atacar Canadá.
–¡Eso tambien lo dijo!
–Bueno Rebequita, pará un poco, si querés saber a quién quiere atacar de verdad, pensá «a qué país no dijo que quería atacar».
–A su propio país, los Estados Unidos.
–Exactamente, y los está atacando, si no me creés, preguntale a los de Minesotta.
–Entiendo, Tobías.
–¿Entendés?
–Sí, los hombres son todos iguales, siempre ocultan algo. ¿Vos qué me ocultás?
Silencio en la tarde.
