27 de febrero de 2026
Desde la asunción del Gobierno libertario los sueldos no solo pierden poder adquisitivo, sino que además se nivelan hacia abajo. Promedios inferiores al costo de la canasta básica como regla.

Deterioro. Los salarios de los sectores productivos y de servicios se desmoronan y solo algunos pocos rubros superan la canasta básica.
Foto: NA
A mediados de febrero, el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, anunció en una conferencia de prensa el aumento de sueldo del personal policial y del servicio penitenciario provincial que venía reclamando estruendosamente desde hacía dos días. «Ninguno va a recibir un sueldo inferior a $1.350.000», remarcó orgulloso el funcionario provincial. Las fuerzas de seguridad santafesinas percibían, hasta ese momento, un salario medio de $900.000.
Los medios de comunicación remarcaron el «fuerte incremento» en los haberes de las fuerzas. Fuerte incremento en relación a qué. Para poder mensurar la valía debe fijarse un punto de referencia. Hagamos un pequeño intento de comparación.
Si tomamos el último convenio salarial de los trabajadores formales de la construcción (diciembre 2025), agrupados en la UOCRA y la cámara que nuclea a los empresarios del sector, CAMARCO, se desprende que el sueldo de un sereno en el AMBA llega a 723.000 pesos. Mientras que el ayudante de construcción gana 861.500 pesos más un bono, que lo acerca a los $950.000. El trabajador del sector de la construcción que más gana recibe $1.700.000.
Recordemos que, según el INDEC, la canasta básica para no ser pobre es de $1.400.000. Las dos principales categorías del sector de la construcción apenas llegan a la mitad de dicha canasta.
Otro caso. El de los metalúrgicos. Los trabajadores del sector tienen garantizado un salario de $1.030.000. Son empleados calificados, ya que incluye profesionales o con oficios como, por ejemplo, torneros. El salario promedio en el sector es de $1.250.000.
Similar es el caso de los 920 obreros despedidos tras el cierre de FATE. En las puertas de la fábrica, contaban que no tenían paritarias desde hace dos años y que los sueldos iban desde $1.000.000 hasta $1.600000. Por su parte, un ingeniero industrial del sector −tras 6 años de estudios− gana $1.900.000. Entre los metalúrgicos, el 70% de los trabajadores apenas superan el millón de pesos.
Veamos ahora gremios conocidos por sus «buenos salarios», como son el de aceiteros y petroleros. En el primer caso, el salario inicial es de $2.350.000 y en los petroleros, $2.400.000. Si bien están muy por encima de la media, recordemos que la canasta básica para no ser pobre es de $ 1.400.000. Ninguno de los trabajadores de estos gremios nada en la abundancia. Mientras que, en el sindicato más numeroso, Comercio, los salarios oscilan entre $1.160.000 y $1.700.000.
Necesidades básicas insatisfechas
La Consultora Analítica mide desde hace años cuánto dinero se necesita para llenar un changuito de supermercado. A diciembre de 2025 hacían falta $900.000. Lo mismo que ganaba el policía sanfesino −antes del aumento−, y solo un poco menos que los trabajadores de comercio, de la industria y de la construcción.
Para cerrar veamos la Encuesta de Ingresos (tercer trimestre 2025) que publicó el INDEC el mismo día del paro nacional convocado por la CGT en contra de la Ley de Reforma Laboral. El ingreso medio individual en Argentina llega a los $ 956.000. Solo $56.000 más de lo que cuesta llenar un changuito de supermercado.
El ingreso medio de la ocupación principal, para 18,9 millones de personas, es de $914.000. Mientras que, en los asalariados con descuento jubilatorio, llega a $1.155.000 pesos. Una brecha de la media del 53,3%. Y si de brechas hablamos, veamos cual es la de género. Las mujeres ganan en promedio $804.000, mientras que los hombres alcanzan $1.112.000. Una brecha de 28 puntos. Aunque los dos ganan mucho menos de lo que se necesita para no ser pobre ($1.400.000).
De acuerdo con el último informe del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE), el salario real en el sector privado cayó en los últimos tres meses de 2025 y quedó 6% por debajo del nivel que tenía al asumir Javier Milei. De esta manera, cada trabajador del sector privado acumula una pérdida de casi dos millones de pesos. Mientras que los estatales llegan a los 10 millones.
Parecen quedar pocas dudas acerca de que el ajuste sobre los ingresos es una de las piezas centrales del esquema económico libertario.
