26 de marzo de 2026
Cuando las políticas neoliberales se imponen, la salida es colectiva. Así lo entendieron los fundadores de EIAS Coop, pocos años después de la crisis de 2001.

Participación. Los asociados y asociadas de EIAS Coop durante la última asamblea de la entidad.
Foto: gentileza EIAS Coop
«Cuando todo parece jodido, es cuando hay que poner», dice un verso de «José Sabía», canción de la banda uruguaya La vela puerca, editada en 2001. Por aquellos años, de este lado del Río de La Plata muchos argentinos también supieron que era el momento «de poner» para intentar salir de la profunda crisis social y económica que había dejado la década menemista. Poner garra, trabajo, creatividad, solidaridad, compromiso. Pero no de cualquier modo, sino junto a otros. «EIAS Coop –Estudios Integrales Asociados Cooperativa de Servicios Limitada– surge en el contexto post-crisis de 2001, del trabajo interdisciplinario de algunos profesionales que realizábamos actividades de asesoramiento a empresas y organizaciones, que decidimos organizarnos colectiva y horizontalmente, donde tuviéramos participación equitativa en función de los trabajos y los servicios que proveíamos hacia afuera y entre nosotros. Y eso nos dio una posibilidad que no habría podido ser resuelta de forma individual: de tener un espacio, de compartir equipos y conocimientos de diversas materias y profesiones», relata Ricardo Gil, tesorero de EIAS Coop y presidente de la filial platense del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos.
Si bien la cooperativa obtuvo su matrícula en 2007, la decisión de su conformación puede rastrearse un poco más atrás, entre 2004 y 2005, luego de un período de trabajo conjunto entre los que luego serían sus socios fundadores. En ese grupo, integrado por diez personas, había ingenieros, contadores, abogados, un veterinario/bacteriólogo, un farmacéutico y técnicos especializados.
Hoy, su carácter interdisciplinario les permite prestar servicios de asesoramiento, asistencia técnica y capacitaciones en administración y gestión, asesoramiento jurídico/ legal, gestión ambiental, asesoramiento contable, impositivo y financiero, gestión de seguridad y salud ocupacional, comercialización, importación y exportación, salud y calidad de vida, equipamiento e infraestructura urbana y rural, desarrollo científico y tecnológico, gestión inmobiliaria, desarrollo y asesoramiento en software, comunicación y difusión.
«Muchos nos sumamos porque había posibilidades de desarrollar nuestras profesiones y a la vez encontrar un espacio que contemplara la actividad colectiva vinculada con la sociedad», recuerda Cecilia Gortari, síndica. «Sentimos que hemos logrado ampliamente cumplir los objetivos iniciales, tanto como empresa y como organización vinculada a la comunidad», reflexiona a modo de balance. En este sentido, cabe señalar que algunos de los miembros de la cooperativa, aun antes de su conformación, participaban en distintas actividades de tipo asociativo, asumiendo responsabilidades en asociaciones sin fines de lucro y otras organizaciones de la economía social.
«Los fundadores fuimos diez en su momento, convocados por la organización y las preasambleas constitutivas», detalla Marcela Roncoli, consejera. Actualmente son 48 asociados y asociadas.
La organización del trabajo de EIAS Coop es un ejemplo de gestión cooperativa. «La administración y la conducción cumple todos los requisitos para que la cooperativa funcione como corresponde y le dé la mayor participación posible a todos todos sus asociados y asociadas», explica Jorge Bermúdez, presidente. En cuanto al desarrollo de la prestación de los servicios profesionales, se identifican cuatro grandes grupos: ingeniería, legal, finanzas y administración. Al tener la especialidad de gestión ambiental, también se relacionan con cooperativas que realizan reciclado de residuos, mejorando las condiciones de trabajo y colaborando en la optimización de la gestión, así como en la valorización de los productos que obtienen de ese proceso.
Historia compartida
EIAS Coop tiene más de 20 años de existencia –si se toma en cuenta la etapa precooperativa–, a lo largo de los cuales han tenido que superar muchas dificultades y obstáculos. «En principio, resolver la organización interna para que fuera equilibrada, equitativa y generara motivación para la participación. En segunda instancia, la optimización de la participación en los trabajos y en la producción de ingresos, y después la manera de la distribución equitativa. Por último, como gran familia también hemos pasado dificultades, hemos tenido pérdidas. Una de las fortalezas de una organización cooperativa como la nuestra hace que podamos sobrellevar en forma colectiva estos problemas», relata Gabriel Ferrero, secretario.
Lucía Gil, consejera, hace hincapié en las fortalezas de la entidad: «La primera de ellas es el proceso de consolidación que se dio con profesionales que venían con experiencia y que supieron constituirla, llevarla adelante y sumar a otras generaciones, a jóvenes profesionales. Hemos logrado un trabajo interdisciplinario que es reconocido en toda la provincia de Buenos Aires por su calidad y por su compromiso en quienes reciben nuestros servicios e interactúan con nosotros». Y agrega: «Este sistema interdisciplinario hizo que fortaleciéramos nuestras capacidades y el asesoramiento entre nosotros, también nos mejoró como profesionales».
Emiliano Santivañez, consejero, subraya la necesidad del recambio generacional. «Los que fundamos esta cooperativa ya estamos grandes. Tenemos que dejar que los jóvenes profesionales que hoy son asociados y cumplen funciones con nosotros superen lo que hemos logrado, lo mejoren», dice.
En red
EIAS Coop está asociada al IMFC desde sus inicios. De esta forma, se vincula con las cooperativas vinculadas al Instituto, pero también con otras. «Algunos de nosotros integramos, por ejemplo, las comisiones de asociados del Banco Credicoop. De hecho, nuestras únicas cuentas están ahí. Además, articulamos algunos tipos de servicios con otras cooperativas, como pueden ser escuelas cooperativas de gran dotación de personal asociado y de alumnos, donde hacemos trabajos en forma conjunta y les brindamos nuestros servicios profesionales», cuenta Gabriel Ferrero, secretario.
A dos años de la asunción del Gobierno de La Libertad Avanza, es ineludible hacer un balance de la situación que atraviesa el cooperativismo y la economía social y solidaria, formas de organización que el sistema capitalista combate abiertamente. «El cooperativismo ha sido duramente atacado durante el Gobierno del presidente Macri y en los últimos años, por el de Javier Milei. Por suerte, desde la provincia de Buenos Aires ha habido una gestión ordenada y se ha tenido en cuenta el cooperativismo como un actor principal», analiza Ricardo Gil.
Entre las medidas que destaca de la gestión bonaerense 2019-2023, está el trabajo de la Dirección Provincial de Acción Cooperativa, que convocó a las cooperativas y generó una promoción tanto desde la asignación de recursos hasta la capacitación y el reconocimiento de la calidad en la gestión de las cooperativas, que marcó una mejora notable para el sector. También la recuperación del IPAC (Instituto Provincial de Asociativismo y Cooperativismo), que ha generado una participación más amplia, distribuida en toda la provincia.
«No somos muy optimistas en el contexto actual, ya que nosotros prestamos servicios básicamente a industrias y a organizaciones de carácter productivo, y eso ha caído mucho. Estamos viviendo etapas complicadas porque no solamente tenemos menos clientes, sino que han bajado los precios en la prestación de esos servicios profesionales y, además, han subido todos los costos», concluye el tesorero.
