Cultura | DIEGO VELÁZQUEZ

«El teatro es un enigma»

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Valeria Tentoni

Con un amplio recorrido que también abarca cine, televisión y plataformas, el actor protagoniza obras como El escritor fracasado y Una sombra voraz. La literatura en escena.

Espejo. Dirigido por Marilú Marini, el intérprete le da vida al personaje basado en el cuento de Arlt.

Foto: Horacio Paone

Diego Velázquez llega a la entrevista pedaleando bajo el rayo del sol. No parece cansado, aunque anoche tuvo función, y hoy y mañana también tendrá. Cuando se le pregunta cómo hace para no equivocar los parlamentos, explica que se pasó un año entero estudiando los textos. De todos modos, la obra El escritor fracasado, en base al cuento de Roberto Arlt, cumplirá pronto una década ininterrumpida en escena: difícil equivocarse ahí, aunque quizás se aburra de tanto repetir las mismas palabras.

«Para nada», asegura. «En estos años, el texto se ha ido resignificando. Trabajo con el público, con lo que les ocurre cuando vienen a verla, por eso creo que esta obra se mantiene tan viva. Las funciones son muy distintas entre sí. En algunas, me parece una comedia, hay otras que se ponen más oscuras. Yo veo todo: veo cuando la gente se duerme, veo a los que están fascinados. Veo todo y lo uso».

Velázquez se cruzó con el relato de Arlt mientras se preparaba para las grabaciones de Los siete locos y Los lanzallamas, la exitosa serie que hacia 2015 lo tuvo como protagonista en la TV Pública, algo que cataloga como un milagro imposible de ser repetido en este contexto. «Ahora la televisión está repleta de programas de panelistas. No solo la TV Pública, sino el Estado, en general, lo que tendría que fomentar es aquello que no tiene lugar en la pantalla, lo que no genera dinero, pero es importante que exista. En cierto momento, parecía que había más gente que comprendía esta discusión. Ahora siento que se volvió para atrás. Que nada que no dé dinero tiene razón de existir. Y el arte es, precisamente, lo opuesto». 

La obra de Arlt era tanto un desafío para su directora, Marilú Marini, que estrenaba ese rol, como para él, ya que los unipersonales, dice, no lo convencen. «Prefiero siempre el trabajo en equipo, el encuentro en escena con otros actores y actrices», explica. Velázquez recuerda, sin embargo, que el momento en que se encontró con el texto fue muy solitario: «Pregunté a compañeros y no la conocían. Me sorprendí. Para mí fue un mazazo, enseguida quise adaptarla y ponerme a trabajar».

Nunca imaginó que, diez años después, todavía lo tendría prendado, en paralelo a piezas como Una sombra voraz, escrita por Mariano Pensotti, o Madre ficción, de Mariano Tenconi Blanco. En esta última, el actor también da cuerpo a un escritor: uno que no fracasa, simplemente, porque no puede escribir. El despliegue escenográfico que lo sostiene está justificado por el despliegue coreográfico, que revela en Velázquez al bailarín que, además de todo, es. Comenzó a tomar clases de danza hace años y nunca lo abandonó: es lo que lo conecta con el cuerpo, aliado de su preferencia a la hora de interpretar sus mil y un personajes.


Arte efímero 
Conviene advertir que sus apariciones múltiples en escena se deben, en parte, a que el teatro, ante el panorama actual, se ha convertido en refugio para los actores y las actrices. El mundo audiovisual parece haberse frenado casi a cero; hay pocas obras de ficción en la pantalla chica, el financiamiento del INCAA está en plena crisis y varias productoras de series han ido migrando hacia tierras uruguayas, que ofrecen mejores condiciones impositivas para los rodajes. Ni siquiera un actor premiado como él es capaz de esquivar el bulto.

A punto de cumplir 50 años, a sus espaldas se despliega un amplio recorrido en teatro, cine, televisión y plataformas como Netflix, signado por elecciones sofisticadas y desafiantes. «Mi agente siempre decía que yo tengo el no fácil», admite, entre risas, pero aclara que cada vez se siente más abierto e interesado en experimentar nuevos caminos. Entre sus trabajos más recordados podemos contar su paso por Mujeres asesinas, Tiempos compulsivos o Farsantes. Y en cine, mientras tanto, por películas como Relatos salvajes, El Niño Pez, Familia sumergida o la más reciente El agrónomo. 

Nacido en Mar del Plata, al principio creyó que su vocación era el cine. Cuando terminó el secundario, decidió estudiar teatro mientras se acomodaba para mudarse a Buenos Aires; se proponía entender de cerca el trabajo de las personas a las que en el futuro debería dirigir. Sin embargo, en la primera clase, la actuación lo capturó para siempre.

Su primera vez como dramaturgo y director, allá lejos y hace tiempo, homenajeó al personaje de Aquaman, héroe de su infancia. «Fue una buena experiencia, si bien ahora haría todo distinto», dice. «Pero fue un momento para probar cosas, para equivocarme. Siento que en esta época hay cada vez menos lugar para eso. Que incluso dentro del teatro independiente, todo tiende a tener que funcionar. Aunque uno no crea en ciertas lógicas del mercado, ellas lograron colarse en nuestras prácticas. Es complejo, porque es claro que necesitamos también que las salas estén llenas: hay que sobrevivir». 

Para Velázquez, la clave está en regenerar el interés. «Creo que tenemos que encontrar la manera de atraer a un público joven que ha sido captado por otros entretenimientos y por las pantallas. El teatro es un arte efímero, que sucede en un momento y en un lugar determinados: lo que suceda ahí es irrepetible. Ese es su valor diferencial», señala. En un rato, encarnará a ese artista frustrado que intenta una y otra vez escribir lo que no puede. Franz Kafka, Alan Pauls, Carlos Gamerro, Rodolfo Walsh, Tomás Eloy Martínez: Velázquez se define como un lector al que, por casualidad, le tocó interpretar mucha obra literaria y personificar escritores. «Pero yo no soy, en realidad, de los que creen que el texto sea la base de todo el teatro. A mí lo que me interesa es la experiencia en escena, los cuerpos tomando el texto como excusa para generar eso que el público ve, eso que no sabemos bien qué es. El teatro es un enigma que nos sigue interesando». 

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