Opinión

Ulises Gorini

Director de Acción

Periodismo con historia

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60 años no son apenas una cifra redonda: son una sedimentación de sentido. Cuando el 1° de abril de 1966 el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos decidió crear Acción, no estaba fundando solo un medio de comunicación, le estaba dando forma a una herramienta política y cultural, coherente con una concepción del mundo: la de un cooperativismo entendido no como refugio aislado, sino como práctica social inserta en un proyecto de país. Hoy, convertida en plataforma digital multimedia –con artículos, producciones gráficas, audios y videos– Acción no ha hecho más que ampliar ese gesto originario.

Desde su nacimiento, su lema fue tan claro como exigente: «En defensa del cooperativismo y al servicio del país». Allí se cifra una identidad. Porque el cooperativismo que impulsa el Instituto no se limita a resolver necesidades concretas de sus asociados –que las resuelve–, sino que lo hace inscribiendo esas soluciones en un horizonte más amplio: el de una sociedad más justa, democrática y solidaria. No hay, en esta perspectiva, cooperativa posible sin comunidad; ni comunidad digna sin un modelo de desarrollo que ponga en el centro a las personas y no al lucro.

Acción ha sabido traducir ese ideario en una práctica periodística singular. No se trata de un periodismo neutral, porque la neutralidad, en contextos de desigualdad, suele ser una forma de convalidación. Se trata, en cambio, de un periodismo crítico, contrahegemónico y alternativo, que asume la tarea de interrogar el sentido común dominante y de ofrecer otras claves de lectura de la realidad. Un periodismo que no renuncia a la complejidad, pero tampoco a la esperanza.

En un mundo atravesado por guerras persistentes, por la naturalización de violaciones al derecho internacional, por el resurgimiento de nacionalismos excluyentes y discursos de odio, y por el avance de derechas que amenazan conquistas sociales, ambientales y de género, la existencia de medios como Acción adquiere una relevancia estratégica. Porque allí donde se intenta imponer la idea de que no hay alternativa, este medio insiste en lo contrario: en que otro mundo no solo es posible, sino necesario.

Esa insistencia no es ingenua. Está sostenida por una tradición de pensamiento crítico y por una práctica que entiende al periodismo como parte de una batalla cultural más amplia. Una batalla que no se libra únicamente en el terreno de la información, sino en el de los valores, las representaciones y los imaginarios colectivos. Recuperar la ofensiva para los sectores populares y democráticos implica, también, disputar el sentido de lo real.

Por eso, al celebrar este aniversario bajo el lema «Periodismo con historia», Acción no mira solo hacia atrás. Recupera su trayectoria para proyectarla hacia adelante. Porque su historia no es un archivo muerto, sino una fuente viva de inspiración. En tiempos en que se pretende instalar una visión distópica del presente –que paraliza y desalienta–, este medio elige afirmar la vigencia de la utopía como brújula.

60 años después, Acción sigue siendo fiel a su origen: una práctica periodística enraizada en el cooperativismo y comprometida con el país. Pero también es, y sobre todo, una apuesta hacia el futuro. Porque allí donde hay memoria, pensamiento crítico y voluntad colectiva, hay siempre posibilidad de transformación. Y en esa tarea, Acción continúa, con historia y con futuro.

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