21 de agosto de 2026
Como consecuencia de tensiones vinculadas con el alineamiento con la gestión libertaria, el gobernador Hugo Passalaqua rompió con Carlos Rovira y abrió un nuevo espacio para pelear por la reelección en su provincia.

Viejos tiempos. El gobernador Passalaqua y el jefe político Rovira celebrando el triunfo en 2023. Hoy van por caminos separados.
Foto: NA
Las maniobras de cooptación de gobernadores de otras fuerzas políticas dialoguistas que logró concretar con éxito y abundantes fondos públicos el Gobierno de Javier Milei a fin de obtener la aprobación de sus proyectos en el Congreso están comenzando a diluirse a partir de la fuerte caída de la imagen presidencial. Un ejemplo de que la confianza en la reelección del libertario y el crecimiento de la resistencia a las políticas de liquidación del patrimonio nacional impelen a esos mandatarios a mantener una prudente distancia se ha producido en Misiones, donde la estrecha relación entre el gobernador Hugo Passalaqua y su mentor Carlos Rovira, que se prolongó durante más de 20 años, saltó por los aires, generándose así la escisión del Encuentro Misionero, hasta mayo de este año denominado Frente de la Concordia Social.
Rovira es un exjusticialista, electo gobernador en 1999, que rompió en 2003 con el caudillo de esa fuerza, Ramón Puerta, y arrastró consigo a la mayor parte de la estructura del PJ, al radicalismo del distrito y a algunos pequeños partidos provinciales para inaugurar el Frente Renovador de la Concordia que en aquel momento confluyó con Néstor Kirchner y ganó la reelección con más del 50% de los votos. Ese Frente constituía una fuerza sin ideología definida, preparada para aliarse con dios o con el diablo según lo indicaran las circunstancias. Con esa apoyatura gobernó la provincia durante dos períodos consecutivos y conservó siempre un estricto control de los asuntos públicos desde la presidencia de la Legislatura local a la que accedió luego de abandonar su cargo ejecutivo.
Passalaqua renunció a su afiliación al Partido Renovador de la Concordia, eje del Frente, tras diferencias con Rovira acerca de la sucesión y del incondicional apoyo parlamentario al actual Gobierno nacional que «el conductor», como se denomina popularmente al exgobernador, pretendía sostener y después de una reestructuración ministerial que dejó afuera a sus partidarios. A continuación, Passalaqua procedió a conformar el Movimiento por lo que Viene, la herramienta con la que pretende encarar su reelección en 2027. No obstante las discrepancias con el mileísmo en materia de Ley de Tierras, que se ocupó de propagandizar profusamente, la única senadora nacional que le responde, Sonia Rojas Decut –que formó un monobloque– votó la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en los capítulos que quedaron vigentes.
Tarea sinuosa
En la dimisión al partido lo acompañó Maurice Closs, de origen radical, exgobernador y vicepresidente tercero de Encuentro Misionero, quien no se limitó a abandonar las filas sino que hizo un duro cuestionamiento al hecho de que miles de afiliados permanezcan incorporados sin conocer el rumbo y los principios del espacio.
La implosión de Encuentro Misionero provocó también un cambio en la relación de fuerzas al interior de la provincia, ya que dividió el bloque de concejales de Posadas y 67 intendentes de un total de 78 municipios apoyan a Passalaqua. Pero además dejó serias dudas sobre las posibilidades de una victoria del «misionerismo» si sus fuerzas marchan separadas. Por lo pronto, para Passalaqua, la decisión de ir por las suyas deberá implicar cambios sustanciales en su práctica política que deberían impulsarlo a apartarse del confortable calor que le brinda su actual alineamiento con el oficialismo nacional, del que pretende diferenciarse, pero no demasiado, para ocuparse con mayor ahínco de los problemas de sus representados que son cada vez mayores y colisionan abiertamente con las intenciones hiperprivatistas de los hasta hora socios del gobernador.
Esta sinuosa tarea no le resultará fácil al mandatario si se considera la complicada situación social que atraviesan cotidianamente los barrios donde residen los sectores populares. Un dato indicativo de la dimensión de la crisis es la pérdida de participación del empleo asalariado dentro de la estructura ocupacional que hoy representa el 66% de los trabajadores cuando en el primer trimestre de 2023 alcanzaba el 73%. En tanto, el trabajo por cuenta propia pasó del 24% en 2023 al 29% en 2026. Mientras los puestos registrados disminuyeron el 18,2%, los cuentapropistas informales crecieron 19,4%.
Otra cuestión que desvela a los misioneros es el incremento de episodios vinculados con situaciones suicidas. Según la Comisión Provincial de Asistencia al Suicidio (CAIS) desde el 10 de septiembre de 2024 a la actualidad se registraron 1.896 episodios relacionados con este tipo de conductas. El 11,6% de ellas se consumaron. El grupo etario de 15 a 19 años concentra el mayor número de intentos con 230 casos, seguido por el de 20 a 24 años con 162 casos.

Mate amargo. La producción yerbatera, clave en la economía de la provincia, atraviesa un difícil momento por la desregulación impulsada desde el Gobierno nacional.
Foto: Jorge Aloy
Yerba en crisis
Pero el foco de la crisis provincial es la situación que afecta a su principal actividad, la cadena yerbatera, víctima de una salvaje desregulación del mercado, impulsada por el Gobierno mileísta que redujo las facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), incluida la de establecer precios de referencia para la hoja verde. De esta manera los productores quedaron sometidos a la presión negociadora de las grandes firmas, con la consecuente caída en el valor de la materia prima. Además, la falta de fiscalización de volúmenes y condiciones comerciales, producto del deterioro del organismo, determinaron que las plantas industriales carezcan de hoja verde para procesar, lo que implica el inicio de despidos y atrasos en la liquidación de sueldos y aguinaldos. El aumento de las tarifas eléctricas que incide en el secado, molienda, transporte y envasado de la yerba, sumado a las dificultades crediticias que afectan fundamentalmente a las empresas con menor volumen de ventas están favoreciendo la concentración industrial y el cierre de los establecimientos más pequeños.
Por otra parte los tareferos, cosechadores de yerba mate, están sometidos a la informalidad laboral, la extrema pobreza y el pago a destajo según la cantidad de kilos cosechados, es decir que los días de lluvia no perciben ingreso alguno. Habitan en viviendas de extrema precariedad y solo laboran durante la zafra, lo que determina que tengan meses muertos durante el año sin ningún tipo de cobertura. Familias enteras, incluyendo menores de edad, trabajan en los yerbatales y muchos se han trasladado a Brasil donde las condiciones de vida son un tanto más tolerables. Se estima que hay decenas de miles de desocupados.
En Misiones, la yerba mate no es una actividad agropecuaria más sino una red de actividades vinculadas que integra productores, secaderos, molinos, medios de transporte, trabajadores fabriles, comerciantes y proveedores, razón por la cual la suspensión o cese de alguno de estos factores, puede tener, como sucede en la actualidad, consecuencias ruinosas para el conjunto de la economía local. Como respuesta a este desolador panorama, el gobernador Passalaqua ha apelado a un desgastado recurso: una mesa de diálogo de la que participan los distintos sectores, quienes elaboraron un anteproyecto para establecer el precio mínimo sostén de la hoja verde. Asimismo manifestó su rechazo a la modificación de la Ley de Tierras, ratificó la defensa del INYM y enfatizó: «Siempre estoy del lado de los que producen». Ninguna de esas actitudes se expresó en iniciativas concretas ni lo enfrentó con los perpetradores de las desregulaciones que están asfixiando a su provincia y los observadores locales aseguran que tales gestos no le alcanzaran para concretar sus aspiraciones reeleccionistas.
