11 de septiembre de 2026
El mercado textil argentino se abastece en un 70% de importaciones y el sector denuncia «competencia fraudulenta», exigiendo condiciones de comercio justas, en un contexto de caída en la actividad y el bajo uso de la capacidad instalada. Al respecto, la Fundación Pro Tejer manifestó que «el escenario productivo local se ve afectado por la veloz apertura comercial, desregulación total de las importaciones y la apreciación del tipo de cambio real, en un contexto de demora de medidas para reducir carga tributaria y mejorar la competitividad sistémica de la economía argentina». En el primer semestre del año, las importaciones de productos textiles e indumentaria alcanzaron las 177.356 toneladas y US$911 millones, cayendo 20% interanual en cantidades y 5% en valores. La contracción se concentra en los primeros eslabones de la cadena: materias primas (-33%), hilados (-43%), tejidos planos (-52%) y tejidos de punto (-34%), lo que es «reflejo de la menor actividad y el exceso de oferta en el mercado local», según Pro Tejer. En sentido contrario, las importaciones de productos finales continúan en niveles récord histórico: indumentaria creció 62% en toneladas y 36% en dólares, mientras que confecciones para el hogar (sábanas, toallas, etcétera) aumentó 26% en toneladas y 7% en dólares.
