7 de noviembre de 2026
La reivindicación de la justicia social, y la inquietud del papa por los pobres anticipan diferencias con el ideario libertario. Una visita signada por movilizaciones e interrogantes políticos.

Roma. Prevost, recientemente operado por un carcinoma pulmonar, sostuvo la gira por Uruguay, Argentina y Perú.
Foto: Getty Images
La presencia de León XIV en la Argentina constituirá, sin duda, un acontecimiento social, político, y religioso de enorme trascendencia que por ese mismo motivo merece ser analizado de manera diferenciada en cada una de esas perspectivas. Aquí solo nos limitaremos a dos cuestiones: el debate político y simbólico entre lo que se puede prever del mensaje del pontífice y la ideología libertaria que encarna el presidente Javier Milei, por una parte, y la eventual multitudinaria movilización popular que –según se estima– se puede registrar con motivo de la gira local de Robert Prevost.
El Gobierno libertario –que en algún momento pensó que una visita papal podría favorecer sus intereses políticos– hoy se enfrenta a la posibilidad de que lo que diga y haga León XIV en la Argentina se convierta en una suerte de bofetada simbólica si –como es de prever– la mayor autoridad del catolicismo mundial reivindica la «doctrina social de la Iglesia» basada en la justicia social, los derechos de las personas y «la opción por los pobres» siguiendo el legado del fallecido papa Francisco.
Si bien nadie conoce por anticipado lo que Prevost tiene previsto decir en más de una decena de manifestaciones públicas (entre discursos, homilías y mensajes), basta recurrir a sus mensajes y documentos (particularmente a su reciente encíclica Magnifica Humanitas), para concluir que lo antes señalado estará en el centro de sus consideraciones. Una línea que, por otra parte, es totalmente coherente con lo que aquí han venido sosteniendo los obispos católicos que apoyan las demandas de las personas con discapacidad, los reclamos de los jubilados, advierten sobre la pobreza creciente y otros flagelos sociales que son resultado del modelo económico y político del Gobierno libertario.
Contrapunto
Así planteado será inevitable el contrapunto entre un Milei que considera que «la justicia social es un robo», «una cosa de ladrones» o un «pecado capital» y León XIV que entiende que la búsqueda de la justicia social es parte esencial de la misión «evangelizadora» de la Iglesia.
Unos y otros, desde el Gobierno y desde la Iglesia, evitarán confrontar en público para que la visita transcurra de la mejor manera. Y en ese sentido puede asistirle razón a la ministra Sandra Pettovello cuando afirma que el papa «no va a hacer ningún comentario sobre la política local». Pero no es menos cierto que, como también señala el obispo riojano Dante Braida, presidente de la Pastoral Social, el papa le hablará aquí a un pueblo «que padece necesidades» y al que seguramente estará invitando a apostar por «un mundo mejor, donde haya más trabajo para todos, especialmente para las nuevas generaciones».
Es un contrapunto que, durante cuatro días resonará en el escenario político argentino resignando todos los demás debates, pero que dejará consecuencias y muchas preguntas abiertas en personas y en comunidades. Lo tuvo en claro el arzobispo Marcelo Colombo cuando señaló que, siendo importante la visita del papa, lo más significativo «será la tarea que nos queda para después».
Proyecciones
Lo anterior puede potenciarse si se confirma que habrá presencias multitudinarias con números por encima del millón de personas en por lo menos en las tres grandes concentraciones: en el Monumento a los Españoles en CABA, en la Fábrica Militar de Aviones en Córdoba y en el Santuario de la Virgen de Luján.
Una de las preguntas frente a estas proyecciones se da de bruces con la convicción de los estudiosos de la cuestión religiosa en la Argentina que indica que el número de los católicos viene descendiendo significativamente en los últimos años. No existen datos recientes sobre el particular porque este tipo de estudios a nivel nacional se hacen aproximadamente cada diez años, pero la última encuesta del CEIL-Conicet sobre las religiones en la Argentina da cuenta de que los católicos que eran 76,5% en 2008 descendieron a 62,9% de la población total en 2019. La pregunta entonces es ¿quiénes son y por qué asistirían esas personas a un evento que –por lo menos en principio– es religioso católico?
Una posible respuesta aparece en un estudio reciente realizado por un equipo de investigación integrado por profesionales de la Universidad Católica de Córdoba, el Boston College, la Universidad Católica Argentina y la Universidad Católica de Cuyo sobre Religión vivida (ENReVi 2026): prácticas religiosas y espirituales en la Argentina.
El trabajo se define como un análisis de «las prácticas religiosas y espirituales de personas de 18 años o más residentes en la Argentina» e indaga «en algunas actitudes respecto a las expresiones del Papa León XIV y en la intención de concurrir a verlo durante su visita». Los investigadores señalan que «nos interesa la ‘religión realmente vivida’ por las personas”, es decir «»lo que hacen cuando hacen religión», ya sea que se identifiquen o no con una religión de pertenencia y sean o no creyentes».
En todas partes
El hallazgo es que en la Argentina «la religión aparece en todas partes» atendiendo que el 95,2% de los encuestados realizó al menos una práctica religiosa o espiritual en el último año y solamente el 4,8% declaró no haber realizado ninguna. A la vista de lo anterior los investigadores concluyen que «la población no está inactiva en términos religiosos o espirituales» sino que existe un desplazamiento hacia prácticas más diversificadas y personalizadas, también alejadas de las vinculaciones institucionales que fueron fuertes y consolidadas tiempo atrás. Hay una «privatización e individualización de las prácticas religiosas», una suerte de «cuentapropismo religioso», dicen los investigadores.
Cuando se indagó sobre la visita del papa León XIV a la Argentina el 16,5% de los encuestados expresó su intención de asistir a los actos programados para esa ocasión y un 34% dijo no tener una definición en el momento que se hizo la consulta. Si se proyecta lo anterior es posible que se confirme que habrá concentraciones multitudinarias para recibir al papa.
Los motivos serán seguramente diversos y habrá que investigarlos con posterioridad; pero así sea como hipótesis, la participación multitudinaria podría entenderse como la voluntad de las personas de participar en una manifestación colectiva, que a la vez es festiva, sin temor a ser reprimidos, sin mayores riesgos, aunque desligada a la vez de adhesiones y compromisos institucionales en una Argentina que –entre otras cosas– retoma poco a poco y de una manera distinta la práctica de utilizar la calle como escenario para expresarse.
