Cooperativismo | LA PLATA

Educar para transformar

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Lucía Fernández Méndez - Fotos: Gabriela Hernández

En el marco del 67º aniversario del Instituto Movilizador, la filial La Plata llevó adelante un encuentro cuyo eje fue el rol de la formación cooperativa.

Panel. Boada, Gil, Ruiz, Obeaga y Monzón integraron la mesa de disertantes.

El Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos Filial La Plata –en conjunto con la Cátedra Libre Cooperación y Trabajo (UNLP)– conmemoró en su sede el 67º aniversario del IMFC con la charla «Cooperación, educación y trabajo». En ella expusieron Ricardo Gil y Raúl Cúneo, presidente y secretario del IMFC La Plata, respectivamente; Mónica Monzón, integrante de la cooperativa de trabajo Roots; Rosana Obeaga, miembro de la Asociación Civil Patria Compañera; Javier Ruiz, gerente zonal del Banco Credicoop; y Claudio Boada, presidente de la Unión Usuarios y Consumidores.

En ese marco, Cúneo leyó la declaración del IMFC emitida con motivo de los 67 años de la entidad, cumplidos el último 23 de noviembre. Bajo el título «Nuestras convicciones de siempre: democracia solidaria, participación del pueblo, igualdad y justicia social», el texto analiza el contexto sociopolítico actual a la luz de los principios, valores e historia de la institución.

A su turno, Ricardo Gil tomó la palabra y delineó el marco de referencia dentro del cual discurrió el encuentro: el valor de la educación para una nación, en general, y para el cooperativismo, en particular. «“Educar al soberano” es una frase que la historia oficial atribuyó a Sarmiento, pero su autor fue Mariano Moreno. Él creía que la educación era clave para crear un pueblo informado, crítico, participativo y capaz de tomar decisiones beneficiosas para el conjunto de la sociedad», planteó y recordó que «Moreno reivindicaba el salario y la jubilación de los docentes en el Plan de Operaciones que redactó, propuesto por Manuel Belgrano». Respecto a la educación, recordó que es el quinto principio del cooperativismo el que se refiere a ella: «Si nosotros no trabajamos para integrarnos, para favorecernos entre los que tenemos el mismo proyecto de vida, los primeros principios son meramente declamativos», reflexionó.

Al iniciar su exposición, Mónica Monzón resaltó el proceso de evolución colectivo y personal dentro de Roots, cooperativa gastronómica y cultural de La Plata, y sin dudarlo lo atribuyó a las instancias de formación promovidas al interior de la misma y en articulación con otros actores de la ciudad. «A la formación y la educación, le damos un nivel de importancia muy alto y arranca desde la incorporación de cualquier compañero», relató. Luego detalló que tienen formación en los roles productivos (por ejemplo, cocina); en temáticas sociales generales (género, diversidad, derechos humanos, etcétera) y según los intereses particulares de cada miembro. «Por ejemplo, a mí me interesa toda la parte de salud y participo en esa comisión. La cooperativa garantiza que ese espacio de participación sea remunerado al 100%, como cualquier espacio productivo, y también garantiza que pueda formarme para ir profesionalizándome», graficó. «Nuestros pilares son la formación y la integración, y a partir de eso tenemos que construir; sin formación no podemos crecer ni sostenernos», afirmó.

Rosana Obeaga, miembro de la Asociación Civil Patria Compañera, se centró en el proyecto de reforma educativa que tiene en carpeta el Gobierno nacional y que se filtró desde el interior del Consejo de Mayo. Previo a enumerar los puntos más controvertidos que generan preocupación en docentes y pedagogos, repasó los principales ejes de la Ley de Educación Nacional 26.206, que rige desde 2006. «El proyecto de reforma plantea un amplio cambio en el sistema educativo y pone el foco en la “libertad educativa”, evitando la responsabilidad del Estado en conducir el sistema educativo nacional. Lo que el Estado no regula es objeto de apropiación de los grandes poderes, de las empresas de educación o empresarios que buscan formar para la dependencia», señaló. Asimismo, como dato elocuente subrayó que «el proyecto menciona la libertad por encima del Estado, 22 veces» y explicó que entre las principales modificaciones se encuentran: la habilitación de la educación en el hogar, la enseñanza religiosa en escuelas estatales, menor carga horaria obligatoria y planes de estudio elaborados a gusto de cada institución y de cada familia, entre otras. «Esta reforma sería un cambio drástico que repercutiría mucho en la vida familiar de los/as niños/as y jóvenes, quienes ya no tendrían la garantía de la educación, lo que generaría más desigualdad social. Además, como parte de la imposición del FMI, esto supone la derrota en la batalla cultural», concluyó.

Concurrencia. El público estuvo integrado por dirigentes, asociados del Banco Credicoop e invitados especiales.


Apuesta integral
El gerente zonal del Banco Credicoop, Javier Ruiz, resaltó el valor que tiene la educación cooperativa al interior de la estructura del Banco, motivo por el cual en cada una de las filiales existe un/a secretario/a de educación cooperativa. A la par, hay un responsable de Educación en cada una de las 22 zonas en que se agrupan dichas filiales y existe una gerencia de Formación Integral, que se encarga de trabajar de forma mancomunada con la dirección de la entidad para definir qué contenidos abordar. «Los tres objetivos principales de la educación en el Banco son: afianzar los conocimientos de nuestra gente para gestionar una cooperativa bajo los conceptos de democracia y eficiencia; garantizar que los principios cooperativos estén siempre por encima de la dimensión de la empresa; y seguir siendo parte, junto al IMFC, de un cooperativismo transformador», expresó.

Por su parte, Claudio Boada, presidente de la Unión Usuarios y Consumidores de La Plata, habló también de la existencia de un asociativismo transformador, que no solo escapa de la visión restringida que hay de las entidades de defensa de usuarios y consumidores sino que propone y construye un ámbito de acción mucho más amplio que el de simplemente mediar en una relación de consumo entre un proveedor privado y un consumidor. «Nuestra visión tiene que ser distinta y expansiva; es por eso que educación, cooperación y trabajo son tres puntos fundamentales de nuestro pensamiento», explicó.

En esta concepción, la educación de los ciudadanos respecto a sus derechos como consumidores, resulta imprescindible para que puedan ejercerlos y defenderlos. Boada también resaltó que el objetivo de la formación de los usuarios es empoderarlos: «Tenemos que perder esa actitud paternalista que los abogados copiamos de los médicos, por la cual yo les soluciono el problema. Cada consulta tiene que ser una transferencia de experiencias de cómo la gente se puede empoderar para hacer ellos sus propios reclamos».

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