Sociedad | MISIÓN ARTEMIS II

Viaje a la Luna

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Marcelo Torres

Después de décadas sin visitas, cuatro astronautas volverán a orbitar nuestro satélite natural para probar la tecnología que pondrá otra vez a la humanidad en su superficie. La participación argentina.

SLS. El cohete consta de tres etapas que se van separando a medida que sale al espacio. La misión probará la tecnología para alunizar en 2027.

Foto: NASA

Los seres humanos vuelven a la Luna 54 años después de la última misión Apolo de la NASA. Si bien en esta ocasión no habrá aterrizaje, ya que se trata de un sobrevuelo, la cápsula Orión llevará a cuatro astronautas que orbitarán nuestro satélite natural en un viaje que en total se extenderá por 10 días. Se trata de la misión Artemis II. La misión previa, Artemis I, no tripulada, orbitó la Luna en noviembre de 2022 a modo de prueba, para ajustar mediciones y equipos de modo que todo quedara perfectamente calibrado para el lanzamiento de Artemis II, misión que, a su vez, es un ensayo para sí aterrizar finalmente con Artemis III, prevista para fines de 2027.

Los astronautas que viajarán son Christina Koch, Victor Glover y Reid Wiseman, de la NASA, y Jeremy Hansen, de la CSA (Agencia Espacial Canadiense). También será esta la primera vez que una mujer viaje a la Luna.

Si todo va bien, la misión será lanzada el 6 de febrero desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA, en Florida, con un cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial, en inglés) en cuyo extremo superior se encuentra acoplada la nave espacial Orión, en la que viajarán los astronautas. El cohete consta de tres etapas que se van separando a medida que atraviesa la atmósfera de la Tierra.

Equipo. Los científicos argentinos que construyeron y montaron el minisatélite Atenea, desarrollado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales.

Foto: Comunicación CONAE

El lanzamiento será muy similar al de Artemis I: el cohete SLS lleva a Orión hasta el espacio y luego desecha los propulsores, los paneles del módulo de servicio y el sistema de cancelación de lanzamiento. Todo esto ocurre antes de que los motores de la etapa central se apaguen y esta se separe de la etapa superior y la cápsula Orión. Una vez que se enciendan los motores para entrar en la órbita alta de la Tierra, Orión finalmente se separa de la etapa superior y continúa su viaje en forma independiente hacia la Luna.

Un dato muy importante para el país es que el SLS pondrá también en órbita un mini-satelite argentino –el cube-sat Atenea desarrollado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae)–, que ya se encuentra acoplado al cohete en Cabo Cañaveral. El proyecto se gestó durante la administración de Alberto Fernández, específicamente con la adhesión de Argentina a los Acuerdos Artemis en julio de 2023.

Consultado por Acción, Luis López, líder de desarrollo del segmento terreno y del concepto de operación de la misión Atenea de la Conae, dice que «es un honor, como argentinos, ser parte junto a NASA de Artemis II, misión que va a llevar a la humanidad nuevamente al entorno lunar. Creo que es algo que no estaba en la cabeza de nadie en Conae cuando nos metimos en esta industria, trabajando desde Argentina, así que estamos muy orgullosos de participar de este hito histórico».


Maniobras
Una vez que los astronautas se encuentren en el espacio ya en viaje hacia nuestro satélite natural, continuarán evaluando los sistemas de Orión en cuanto a las maniobras de salida y regreso a la Tierra, practicarán procedimientos de emergencia y probarán el refugio interior contra la radiación.

En cuanto a su trabajo específico con el satélite Atenea, López explica que él es «el ingeniero de sistemas a nivel misión, ayudando a definir el concepto de operaciones de Atenea y luego trabajando para que las interfaces entre los distintos subsistemas funcionen de manera armoniosa». Y añade un dato fundamental: «En este momento, justo antes del lanzamiento, estoy a cargo del segmento terreno para asegurar que podamos descargar toda la información que vamos a generar una vez que estemos en órbita, desde las antenas que tenemos en Córdoba, Tierra del Fuego y una externa en Vietnam». Todo un desafío para los científicos argentinos.

Por su parte, el ingeniero Joaquín Brohme, coordinador del proyecto Atenea por el Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) explica que: «Artemis II es un paso importante para avanzar en la exploración espacial. En esta misión los astronautas van a volar alrededor de la Luna, con el objetivo de probar la cápsula Orión y evaluar su funcionamiento para que en futuras misiones el humano pueda volver a pisar la Luna».

En tanto López explica que «el objetivo de nuestro satélite Atenea es realizar pruebas tecnológicas de distintos desarrollos nacionales, como el sistema de comunicación, la computadora de a bordo o el sistema de GNSS, para así darles herencia espacial y que se puedan usar en otras misiones en el futuro. Además, tenemos objetivos científicos, como medir radiación al pasar por los cinturones de Van Allen».

Orión. En la cápsula viajarán los cuatro astronautas, entre ellos una mujer, a lo largo de 10 días por el espacio hasta alcanzar la Luna y regresar.

Foto: NASA


El lado oculto
Ya en pleno viaje, la tripulación de la nave irá acercándose a la Luna y comenzará a orbitarla hasta llegar a unos 7.400 kilómetros más allá del lado oculto del astro. Desde ese punto en el espacio podrán divisar desde las ventanillas de Orión la Luna en primer plano, pero también la Tierra, a unos 400.000 kilómetros a los lejos. A partir de ese punto se completará la órbita rodeando al satélite natural para emprender el regreso, que tomará unos cuatro días.

Los científicos estiman que toda la misión dure unos 10 días si todo marcha de acuerdo al plan. Con esta trayectoria de bajo consumo de combustible, en lugar de requerir propulsión para el regreso, la nave aprovecha el campo gravitacional Tierra-Luna que garantiza que, después de viajar alrededor del lado oculto de la Luna, Orión se verá atraída en forma natural por la gravedad de nuestro planeta para un retorno libre de la misión.

Según Brohme, «el objetivo de la NASA es establecer una presencia sostenida en la Luna para luego ir a Marte, por lo que estas misiones progresivas son fundamentales para asegurar la confiabilidad y seguridad de todos los sistemas. En su misión, nuestro satélite Atenea busca validar tecnologías que ayuden en esta exploración del espacio profundo y afianzar la colaboración entre el sector espacial argentino y la NASA para lograr estos objetivos».

En cuanto al futuro, López reflexiona: «Confío en que esto es solo el puntapié inicial y que va a significar futuras colaboraciones dentro del programa Artemis, ayudando a la humanidad a establecer una presencia permanente en la Luna y que sirva de base para misiones aún más lejanas, Marte, por ejemplo. Desde Conae trataremos de aportar en todo lo que podamos para que eso sea una realidad». Después de Artemis II, la nave Orión viajará otra vez a la Luna, ya con otra tripulación, y los astronautas volverán a caminar sobre la superficie lunar durante la misión Artemis III que, se especula, podría lanzarse a finales de 2027. La complejidad del sistema de aterrizaje humano (HLS) y la puesta a punto de los trajes espaciales –para evitar que los astronautas sufran la radiación directa que se recibe en la Luna, que no tiene atmósfera– son los desafíos principales que enfrentan los ingenieros espaciales. Hasta tanto, habrá que cruzar los dedos para que esta segunda misión –con aporte argentino– sea un éxito.

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