5 de febrero de 2026

En la filial Flores Centro del Banco Credicoop se realizó el encuentro presencial «Utopías 2.0», una charla que propuso reflexionar sobre la batalla cultural como campo central de disputa por el futuro, contraponiendo los valores de la cooperación frente al avance del individualismo. La actividad fue organizada por la Comisión de Asociados/as de la filial y la bienvenida estuvo a cargo de la síndica de la mesa directiva del Banco, Adriana Aspis, junto a la jefa de Gestión de la filial, Paula Rivero, quienes destacaron la importancia de generar estos espacios de reflexión colectiva en el marco del movimiento cooperativo.
La charla fue coordinada por Soledad Venegas, etnomusicóloga, y Romina Gallucci, socióloga, ambas integrantes de la Gerencia de Formación Integral del Banco e investigadoras del Centro Cultural de la Cooperación. La propuesta se centró en recuperar la capacidad de imaginar y construir futuros alternativos, a partir de un cooperativismo transformador.
«En otros planos, en otras dimensiones, esta charla propone empezar a naturalizar ciertas utopías que forman parte de nuestro quehacer cotidiano, de nuestro discurso y de nuestra narrativa como integrantes del banco y como personas asociadas», señaló Venegas y agregó que «la idea es recuperar el futuro frente al avance del individualismo».
Durante su exposición, Soledad Venegas puso el foco en el concepto de batalla cultural, entendida como una disputa por el sentido común, los imaginarios sociales y las formas de concebir el porvenir. En ese marco, destacó la vigencia del legado de Floreal Gorini y la necesidad de actualizar las utopías frente a un contexto marcado por el avance del individualismo, la fragmentación social y la disolución de políticas públicas y lazos solidarios.
«El concepto central que desarrollamos es el de la batalla cultural, y creemos que es imprescindible discutirlo en relación con ese avance del individualismo y con la necesidad de construir un cooperativismo transformador», afirmó Venegas. En esa línea, se abordó el «termómetro social» del país y el antagonismo entre utopía y distopía, así como la idea de los «presentes clausurados» y los imaginarios distópicos que dificultan pensar horizontes colectivos.
La exposición también recuperó una mirada integral sobre la cultura y el cooperativismo. «Cultura, organización y cooperativa forman un trinomio indisoluble: no podemos pensar una sin las otras. Tampoco podemos pensar la cultura y el movimiento cooperativo como esferas separadas», explicó Venegas, al tiempo que remarcó que las prácticas culturales y artísticas forman parte del movimiento cooperativo desde sus orígenes.
En ese marco, también se reflexionó sobre la economía cultural y del conocimiento como sector productivo estratégico. La cultura en clave de la economía social y solidaria fue uno de los ejes destacados por Venegas, quien instó a identificar y visibilizar las experiencias productivas existentes y sostuvo que «el cooperativismo cultural es un sector que pide reconocimiento y visibilización». Durante el encuentro, también se realizó un repaso por el trabajo de las cooperativas junto a Marca, la plataforma cooperativa de la economía cultural y del conocimiento del IMFC.
Por su parte, Romina Gallucci amplió la mirada hacia el entramado cultural y cooperativo en un sentido federal. «Lo que buscamos es comprender esta dimensión de la cultura y el cooperativismo en un sentido amplio», señaló, y destacó el rol de los espacios culturales cooperativos como ámbitos donde conviven espectáculos, proyectos productivos, redes, alianzas y actividades de formación. En este sentido, resaltó la agenda del Centro Cultural de la Cooperación: «Además de los espectáculos artísticos, se desarrollan conversatorios, charlas, congresos y seminarios, donde los equipos vinculados al arte y a las ciencias sociales trabajan de manera articulada», explicó.
A modo de cierre, Gallucci convocó a revisar desde dónde se piensa el futuro colectivo. «Esto es solo un punto de partida. Invitamos a construir futuro, y si bien no tenemos todas las respuestas, sí tenemos una intuición: hay algo contenido en nuestros principios y en nuestra práctica cotidiana que puede ayudarnos a pensar y a construir un futuro alternativo», afirmó.
