7 de febrero de 2026
El asedio petrolero de Estados Unidos a Cuba, que se suma a una crisis energética de año y medio, está poco a poco paralizando la vida en Cuba: del transporte público a los hospitales, de las gasolineras a las fábricas y las universidades.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó en las últimas horas, en una inusual comparecencia televisiva, que desde diciembre el país no recibía combustible desde el exterior por las presiones de Estados Unidos y confirmó que la producción energética con motores de diésel y fueloil estaba paralizada.
También, avanzó en la implementación de un plan de emergencia para tratar de subsistir sin petróleo procedente del exterior, aunque indicó que los detalles de este programa se irían dando a conocer en los días subsiguientes, informó la agencia de noticias EFE.
En tanto, las autoridades locales del municipio especial Isla de la Juventud, uno de los pocos puntos del país que apenas sufría cortes eléctricos, anunciaron este viernes un esquema de apagones rotativos para distribuir la escasa energía que se puede generar con sus generadores, que precisan diésel.
El mensaje divulgado en la emisora local Radio Caribe refirió que serán de cuatro horas con corriente y otras cuatro sin servicio, aunque estas últimas podrían extenderse según la “disponibilidad” de combustible.
Las autoridades locales anunciaron asimismo “la paralización del servicio eléctrico en edificios administrativos durante los fines de semana y la restricción de rutas del transporte público”, además del cierre de áreas recreativas y bares.
A su vez, la dirección de Ómnibus Nacionales en la provincia de Las Tunas (este) suspendió por su parte desde este viernes todas sus rutas principales -menos la de La Habana- debido a “la compleja situación con la disponibilidad de combustibles en el país”.
En la capital cubana, las autoridades de transporte público admitieron en redes sociales que se limitaba, aún más, la circulación de buses, aunque sin especificar qué rutas o frecuencias.
