12 de septiembre de 2026
En la localidad bonaerense de Adrogué, La Teodora produce marroquinería con identidad nacional y solidaria. Una pasión que se convirtió en medio de vida.

Equipo. Con 16 asociados, producen estuches, bolsos, delantales, sandalias y alpargatas, entre otros artículos.
Corría el año 2007 cuando a Martín Estrada lo despidieron de la curtiembre en la que trabajaba como desarrollador de software a medida. La indemnización, que cobró con máquina y cuero, fue el impulso para comenzar con un emprendimiento familiar, Cueros RyM, la antesala de lo que luego se constituyó en la cooperativa La Teodora. Oficio de campo. «Sin saber nada, cuando me senté en la máquina descubrí mi pasión, fue algo maravilloso que me pasó. Me empecé a relacionar con gente que me enseñó el oficio y ahí nació Cueros RyM. El emprendimiento familiar comenzó a crecer, fuimos a Tecnópolis, a diferentes ferias en el país e, incluso, en 2014, estuvimos en la feria de economía social más grande de Latinoamérica, que se hace en Brasil, representando a Argentina», cuenta orgulloso Estrada, quien recibió el apoyo de su familia al punto que, en una fiesta, todas las mujeres lucían las sandalias fabricadas por él.
Calzado, alpargatas, marroquinería sustentable y artículos de cuero son algunos de los productos que ofrecen. También sets materos, mates, estuches de asado, tablas para picadas y cuchillos. La pata textil, en tanto, incluye bombachas de campo, delantales y artesanías de tela.
La charla con quien es el tesorero de la cooperativa La Teodora se realiza una fría mañana del 9 de julio en el Centro Cultural Don Arturo (en homenaje a Arturo Jauretche) mientras preparan la peña y lentejada con la que los vecinos celebrarán el aniversario de la Patria.
La Teodora forma parte de una federación de cooperativas, Funcat (Federación Unión Nacional de Cooperativas Argentinas de Trabajo), junto a otras entidad en el Barrio Don Orione. «Esto nos permitió mudar algunas maquinarias allá y acá armamos el Centro Cultural», relata Martín Estrada luego de haber repartido escarapelas por el barrio Malvinas Argentinas, en la localidad bonaerense de Adrogué, donde funcionan el Centro Cultural y el taller, ambos espacios pertenecientes a la cooperativa. La participación en ferias fue un puente fundamental para el crecimiento y expansión de Cueros RyM y tener «buenos clientes como una bodega, a la que le hacíamos 10.000 delantales por año».
Sin embargo, el origen de La Teodora, que debe su nombre al actual presidente de la cooperativa y padre de Martín, Doroteo, fue gracias a la producción de alpargatas. «En Tecnópolis conocimos a una clienta que nos compró un par, se las recomendó al CEO de una bodega que tenía un emprendimiento y nos puso un montón de plata para hacer alpargatas». Esto les permitió dar un salto de calidad, repartir el trabajo con talleres del barrio y registrar su marca.
Hoy son 16 asociados. Sus integrantes están vinculados a la marroquinería, al mundo textil, calzado, herrería y carpintería. Uno de los productos estrella es el estuche de asado, una funda para llevar cuchillos y otros elementos para preparar la tradicional comida. «El estuche de asado nació acá en un momento complejo para mi familia», narra Martín Estrada. «Le sugerí a mi papá que haga ese estuche y fue un éxito. Hicimos una provisión a una campaña antártica, estuvimos en el catálogo del Banco Nación, firmamos un convenio con una curtiembre de Catamarca e hicimos un desarrollo para YPF».
La esencia de La Teodora y de Funcat es la economía circular. «Estamos utilizando bolsas de arena de Vaca Muerta con las que hacemos banners, trabajamos para la Universidad Nacional de las Artes y también hacemos bolsas para la Universidad de General Sarmiento. Siempre estamos pensando en algo innovador y en ponerle nuestra impronta», agrega.
Más allá de la producción, la cooperativa forma en el oficio del cuero en la Unidad carcelaria N°40 de Lomas de Zamora y también trabaja, en la misma línea, con el Consejo de Niñez, Adolescencia y Familia en el municipio de Avellaneda, así como proyectan capacitar en el cooperativismo a vecinos del barrio. En una época en que la importación tiene las puertas abiertas, La Teodora sostiene que al contar con la materia prima que es el cuero, que no se importa, hay que aprovechar para capacitar en la elaboración de elementos con ese material y construir en ese camino lazos solidarios y cooperativos.
