21 de septiembre de 2026
Con la publicación de los dos tomos de La vida en serio. Obra completa, la recordada Juana Bignozzi consolida su lugar central en el mapa de la poesía argentina y su particular conexión con las nuevas generaciones.

Temas. La poesía de Bignozzi está atravesada por las artes plásticas, la lucha de clases, el paso del tiempo.
Foto: Alejandra López
La existencia en el marco de la poesía no sigue un trayecto lineal, sino que se trata de un camino sinuoso, lleno de ripio y desvíos, de olvidos, exilios y, con viento a favor, posibles reencuentros. Nadie lo supo mejor que la poeta y traductora Juana Bignozzi (1937-2015), de quien se acaban de publicar los dos tomos de La vida en serio. Obra completa, bajo el sello de Adriana Hidalgo. Y se trata de un par de libros que muestran un caudal de trabajo extraordinario, en el que Bignozzi impuso una mirada, un tono y, sobre todo, una voz que funcionó como un horizonte de evolución permanente, de profundidad literaria en la construcción de un territorio personal y, luego, una referencia notable para las nuevas generaciones, ya que la autora siempre se mostró interesada en escuchar a los más jóvenes para no quedar estancada en el pasado idílico. Era una poeta a la que le interesaba el presente.
Documental
La figura de Bignozzi viene siendo revisitada desde varios frentes. Por un lado apareció su biografía, Todo se une con la noche (Gog & Magog), escrita por la poeta y editora Vanina Colagiovanni, que a la vez participa con una excelente cronología de Bignozzi en el tomo 2 de La vida en serio. Y, por otro lado, luego de su muerte se estrenó el documental Las poetas visitan a Juana Bignozzi, dirigido por su albacea, la poeta, periodista y narradora Mercedes Halfon, que fue quien se hizo cargo de la edición de su obra completa.
Sobre el modo en el que dialogan estos dos proyectos, cuenta que «es el principio y el final de mi trabajo con la obra de Juana. El documental es el registro de mi relación con su archivo y sus documentos. Esta obra completa fue un trabajo más pormenorizado de ver cómo publicar toda la poesía de Juana. Había que tomar decisiones de presentación. Me emociona mucho todo el camino transcurrido hasta acá. Es una década de trabajo con esta poética: es un montón de compañía y aprendizaje». La publicación de La vida en serio adquiere una lógica de inversión temporal. Si el primer tomo cubre el último período de Bignozzi, comprendido dentro del siglo XXI, el segundo tomo viaja al pasado para encargarse de sus comienzos en 1958, cuando era comunista e integraba el grupo El pan duro, junto a Juan Gelman, hasta llegar a 1997. Esta ruptura de la línea cronológica nos muestra a una poeta que insistió con algunas temáticas (la política, las artes plásticas, la lucha de clases, el paso del tiempo, la poesía, entre otros), y que con el correr de la escritura y los almanaques fue adquiriendo cada vez más un gran nivel de sofisticación y una lucidez apabullante. En el poema que da título al libro, escribe: «Ahora miro a una mujer ni linda ni fea/ pienso que la pequeña vida continúa/ y que todo dolor importante tiene testigos/ aunque sean un perro, el sol o las mentiras».
Combate y belleza
El poeta, docente y crítico literario Martín Prieto escribió un prólogo exhaustivo, necesario y valioso para el segundo tomo. «Creo en la importancia de la publicación de las obras completas de nuestros grandes poetas», explica. «Nos permite a los lectores tener de esas obras una visión de conjunto, no solo por un afán crítico sino porque, en casi todos los casos, la voz de un poeta debe calibrarse precisamente como conjunto y no como una sucesión muchas veces desordenada de libros sueltos o antológicos», señala.
Cuando muere Perón en 1974, Bignozzi junto a su marido se van a vivir a España para evitar el clima de violencia política que imperaba en el país. Creen que es por un tiempo, y se terminan quedando 30 años en Madrid, donde se gana la vida con su oficio de traductora.

Regresan en 2004 a Buenos Aires. El exilio marcó un silencio editorial de casi dos décadas, pero que no significó el abandono de la escritura. Esta realidad dota a La vida en serio de una particularidad, que hace de Bignozzi una poeta entregada a las vicisitudes de la política. Y revela cómo condicionó su escritura, de algún modo, sin volverla melancólica ni rencorosa, sino todo lo contrario: la puso en un lugar de combate, belleza y resignificación de su obra.
A 11 años de su muerte, su legado es innegable. «Los aportes de la obra de Bignozzi son varios», propone Prieto. «Dejó un programa de restricciones (en cuanto a sintaxis, signos de puntuación, figuras retóricas, léxico) que redunda positivamente en aquello que “se quiere decir”. Una lección simbolista: cuanto menos, más –apunta el crítico–. Y la construcción de un personaje único en la literatura argentina: político, ideológico, irónico, intransigente, mundano de la que, como nos pasa con los grandes personajes de la literatura, nos dan ganas de ser su amigo y de conversar». A modo de cierre, Halfon apunta que «la obra de Juana fue creciendo mucho estos años y su obra completa hace que su trabajo esté disponible para quien quiera acercarse. Hoy es estudiada en la universidad, hay mucho material crítico sobre su poesía y eso demuestra que se volvió una figura central en el canon actual, sin lugar a dudas».
