Opinión

Carlos Heller

Dirigente cooperativista

Otro modelo es posible

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Foto: Getty Images

La mayor parte del electorado brasileño rechazó el domingo último las propuestas del candidato de ultraderecha, Flávio Bolsonaro, y respaldó en la segunda vuelta electoral del país vecino la continuidad del rumbo progresista emprendido por el ahora reelecto Luis Inácio Lula da Silva.

El líder del Partido de los Trabajadores y cabeza de una amplia coalición política de centroizquierda sorprendió a los analistas al revertir los resultados del comicio realizado apenas tres semanas antes, cuando fue superado por el candidato al que apostaban los grupos empresarios más concentrados.

El 51,7% de los votos favorables a Lula –contra el 42,8% de Bolsonaro– le permitió al líder del PT definir el resultado de la contienda por un margen superior a los 4,4 millones de sufragios.

La reelección de Lula ratificó, además, la validez de la movilización popular y el papel clave de una militancia orientada a reforzar la toma de conciencia de amplios segmentos de la sociedad, contra los intentos de manipulación y a favor de la defensa de sus intereses.

Solo así se pudo convocar a gran cantidad de ciudadanos que no habían participado en la primera vuelta, que optaron inicialmente por otros candidatos o que votaron en blanco.


Freno
El panorama postelectoral de Brasil muestra datos contrapuestos a partir de la composición de un Parlamento más adverso para el oficialismo, lo cual demandará un continuo esfuerzo de negociación con el denominado «Centrão».

En el plano regional, en tanto, las repercusiones se irán percibiendo con el correr del tiempo, aunque es inocultable que se opuso un contrapeso contundente al avance de los candidatos y propuestas de derecha.

Se logró asimismo poner cierto freno a la pretensión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, promotor de una «América para los americanos», proyecto de imposible concreción sin Brasil, México y Canadá.

En este contexto, es destacable el primer discurso de Lula tras confirmarse su victoria, ocasión que aprovechó para reiterar que Brasil no acepta «ser el patio trasero de nadie».

«Lo que queremos –dijo– es dejar de ser un país periférico, queremos ser un país central en las decisiones políticas y económicas, y en las decisiones por la paz».

El presidente electo anunció también la universalización de las escuelas primarias de jornada completa y un incentivo para estudiantes de instituciones públicas que se extendería a los niveles secundario y universitario, «para que no dejen la escuela porque tienen que trabajar».

Confió, por otra parte, en que el potencial energético brasileño permitirá la instalación de centros de datos que servirán para apuntalar el desarrollo del país.

En resumen, mientras Lula remarcó su objetivo central de mejorar la calidad de vida de la población brasileña, los Gobiernos conservadores de la región optan por priorizar los grandes negocios y brindar fuertes estímulos a las compañías multinacionales para la explotación de recursos agrícolas, hidrocarburíferos y mineros.


Decisiones
Mientras en Brasil se afianzaban las condiciones para seguir adelante con un modelo progresista, en Washington el personal técnico del Fondo Monetario aprobaba la tercera revisión del acuerdo vigente con la Argentina, tras destacar en un comunicado los «resultados impresionantes» atribuidos a «las prudentes políticas fiscales y monetarias adoptadas».

A juicio del FMI, esas decisiones ayudaron a continuar el proceso de baja de la inflación y fortalecieron «considerablemente» la posición frente a la obligaciones de pagos de la deuda pública.

En ese marco, el organismo habilitará un nuevo desembolso de aproximadamente U$S 900 millones, una vez que el directorio lo apruebe a principios de diciembre.

El FMI, por otra parte, resaltó que el aporte de importantes apoyos financieros a la Argentina posibilitará sostener la continuidad de las políticas libertarias durante 2027

Para que no quedaran dudas, la vocera, Julie Kozack, aseguró que lo más recomendable es que Argentina «continúe aplicando sus políticas con firmeza y siga ejecutando el programa tal como lo ha venido haciendo hasta ahora».

En esa misma dirección la funcionaria no se privó de sugerir una mayor «flexibilidad» del mercado laboral «para favorecer la creación de empleo en el sector privado». La realidad es que, en el semestre de vigencia de la ley presuntamente «modernizadora» en esta materia, cerca de 50.000 asalariados privados registrados perdieron sus empleos.

Otros esfuerzos demandados desde el Norte aluden a la «disciplina en el gasto» y a las reformas de los marcos tributario y fiscal.

Por lo pronto, el superávit primario acumulado durante los primeros nueve meses del año se ubicó en el 1,2% del PIB. Es decir, no se llega aún a alcanzar la meta del 1,4% fijada por el Fondo, pese a que en setiembre se recortó en un 40% el renglón de «Otros programas sociales», en 2,5% las prestaciones previsionales y en 7,2% la partida salarial.

En suma, con la economía al borde de la recesión técnica y un nivel de riesgo país cercano a los 800 puntos, el ajuste nunca acaba.

Los resultados del modelo que La Libertad Avanza pretende aplicar sin modificaciones están a la vista y son cada vez más los que ven por delante una crisis todavía más aguda.

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