6 de noviembre de 2026

En problemas. Scott Bessent, secretario del Tesoro, junto a Trump en una imagen de archivo. En 2025 implementaron un swap para ayudar al Gobierno de Milei.
Foto: Getty Images
En un contexto político menos favorable para el Gobierno libertario, ante los fracasos electorales de Flávio Bolsonaro en Brasil y, mucho más relevante, de Donald Trump pocos días después en Estados Unidos, la coyuntura económica de la Argentina parece estar ahora más cerca de un punto de inflexión obligado por las circunstancias.
Por lo pronto, ante los electorados adversos, son hoy más sólidas las expectativas sobre la viabilidad de esquemas progresistas, como el del vecino Lula da Silva y la posibilidad de que haya encontrado un freno el espíritu regresivo y autoritario encarnado por el presidente de EE.UU.
En lo que respecta a la Argentina, gran parte de las reflexiones post comicios estadounidenses giraron en torno al margen existente para un nuevo apoyo financiero de Washington, con el que se venía especulando en el contexto de las elecciones locales de 2027.
Críticas
Cabe recordar que, en su momento, sectores demócratas realizaron un cuestionamiento institucional al swap con el que se apuntaló al Gobierno de Javier Milei en 2025, debido a la utilización de recursos de los contribuyentes norteamericanos, en un contexto de grandes demandas insatisfechas de la población de ese país.
La interdicción demócrata no prosperó entonces por una cuestión de correlación de fuerzas, pero tendrá más chances de hacerlo a partir de enero, cuando se concrete la nueva composición del Parlamento norteamericano.
Lo cierto es que el ahora dudoso apoyo del tesoro estadounidense ante las urgencias financieras de la Argentina, tuvo una inmediata expresión preocupante de parte de esos mismos «mercados». El riesgo país, que ya había superado los 600 puntos a fines de septiembre, continuó en alza y sobrepasó el jueves 5 los 920 puntos.
¿Será que los mercados están queriendo instalar preocupaciones en la ciudadanía respecto de lo que podría significar un cambio de rumbo en Argentina luego de los comicios presidenciales de 2027?
En todo caso, otras advertencias sobre las supuestas consecuencias negativas de un eventual cambio de rumbo, provinieron también desde la capital de EE.UU.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, aportó consejos alarmantes al señalar que al populismo hay que «cortarle la cabeza». Destacó además la experiencia de «los países con mejor desempeño en Europa (Grecia, Portugal e Irlanda)», que «aprendieron a la fuerza y ahora tienen disciplina fiscal».
Medidas
Mientras el Gobierno avizora un horizonte externo menos amigable, el ministro de Economía, Luis Caputo, empieza a verse en dificultades para dar alguna respuesta a la alicaída situación productiva interna.
Lo intentó al intervenir en la 32º Conferencia de la Unión Industrial Argentina (UIA), donde anunció la suspensión de embargos por deudas tributarias, hasta mayo de 2027, y la extensión, al 31 de octubre, de las deudas con ARCA pasibles de ser financiadas en 18 cuotas.
A la vez, dijo que las pymes podrán «utilizar el 100% del saldo a favor por ventas al exterior o IVA de exportación, para cancelar deudas aduaneras». De paso, habrá también un porcentaje para las grandes empresas. También anticipó una medida puntual para la industria automotriz: créditos a través del Banco Nación a plazos de tres, cuatro y cinco años, a tasa fija de alrededor del 20%.
Por las dudas Caputo aclaró que esas medidas «no son un plan platita (como el que se atribuye al Gobierno anterior), es tratar de darle solución en la coyuntura a un problema heredado y que va a llevar tiempo solucionar, que es el del costo financiero».
El ministro también mencionó una propuesta para eliminar el Impuesto a los Sellos, con una compensación por parte del Estado nacional del 50% de lo que dejarían de recaudar las provincias. Uno de los requisitos es que las gobernaciones involucradas estén adheridas al RIGI.
La fórmula sigue siendo continuar con la baja de impuestos, lo cual requerirá más ajustes del gasto para que no se vea afectado el objetivo fiscal.
El problema, a casi un año de las próximas elecciones y en una coyuntura recesiva, es que los alicientes comunicados, más otros paliativos que podrían estar en cartera, lucen de dudosa eficacia, mientras lo que se procura es ganar tiempo sin modificar el modelo, pese a las negativas consecuencias exhibidas.
