17 de abril de 2023
Esta vez es Sudán, en el norte de África, el escenario de nuevos conflictos que en 48 horas se cobraron 59 vidas y centenares de heridos, producto de enfrentamientos entre el ejército local y un grupo paramilitar escindido de la misma fuerza que se hizo del poder en 2019, tras un golpe de estado que destituyó a un gobierno civil. El ejército sudanés, comandado por el general Abdel Fattah Burhan, y el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), dirigidas por el general Mohamed Hamdan Dagalo, también conocido como Hemedti, se enfrentan en Jartum, la capital del país. La comunidad internacional trabaja desde ayer, cuando estallaron los primeros enfrentamientos, para buscar una salida a la situación. El secretario general de la ONU, António Guterres, hizo un llamado a la calma y condenó duramente a los responsables de las muertes de trabajadores humanitarios; la Unión Africana anunció que enviarían a un representante a Sudán para tratar de mediar un alto al fuego y la Liga Árabe también discutió la situación en una reunión de emergencia este domingo en El Cairo. Sin embargo, en la capital egipcia, Sudán pidió que no haya interferencia internacional en la resolución del conflicto. Al Sadiq Omar Abdalá, el representante del país dentro de esta asociación, subrayó la demanda sudanesa: «Dejar el asunto a los sudaneses para que completen el arreglo entre ellos».
