Cooperativismo

Cooperativa de crédito de Laguna Paiva

Gracias al impulso del IMFC, se puso en marcha en noviembre de 1959 y tuvo un importante rol en la concreción de diversos proyectos individuales y colectivos de la localidad santafesina.


1975. Instantánea de una conferencia sobre la Ley de Contrato de Trabajo en la caja de crédito. Al final de la mesa, Grimalt y Feldman.

 

La gestación de entidades u organizaciones trascendentes son resultado, por un lado, de un proceso económico, social y cultural y, por otro, de la voluntad y convicción de nombres particulares. En este último aspecto, la creación de la  Cooperativa Popular de Crédito y Ahorro de Laguna Paiva (localidad vecina a la ciudad de Santa Fe) lleva inscriptos desde su origen los nombres de Abraham Feldman y Rogelio Scattolini. Fueron ellos los artífices fundamentales de una iniciativa que se puso en marcha en noviembre de 1959, a un año de la fundación del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. En esos días, los dirigentes se reunieron por primera vez en el local del entonces Centro de Defensa Comercial con un grupo de vecinos –en su mayoría comerciantes– para sentar las bases de una entidad solidaria que fue crucial para el crecimiento de la ciudad.
Junto con los pioneros Feldman y Scattolini, otros hombres su sumaron a la iniciativa, interesados en tener una cooperativa que facilitara y resolviera el acceso al crédito a pequeños y medianos empresarios, obreros, comerciantes, profesionales y amas de casa. Esos hombres que se plegaron a la creación de la cooperativa fueron, entre otros, Teodoro Diez, Lucho González, Ubaldo Juárez, Luis Villarruel, Ovidio Demarchi y Julio de los Reyes. Acompañados por el IMFC, dieron los primeros pasos para la fundación de una caja de crédito en Laguna Paiva. Luego de varias asambleas, el 15 de enero de 1960, la entidad comenzó a funcionar en el edificio del Centro de Defensa Comercial (actual Centro Comercial e Industrial) de la localidad.

 

La palabra como garantía
«La cooperativa abrió además con el esfuerzo de los comerciantes y el apoyo de algunas cooperativas de Santa Fe, que otorgaron un crédito solamente con la palabra de don Feldman como garantía. A partir de ahí fue creciendo. En cuanto a créditos, eran tantos los pedidos que la cooperativa no daba abasto», recordaba Francisco Pirucho Grimalt, que fue presidente durante 16 años del consejo de administración de la caja y llegó a ser vicepresidente del Instituto Movilizador. Pensada como una herramienta de crédito popular, a poco de constituirse  la entidad encontró un gran apoyo de la comunidad que proyectaba en ella la puesta en marcha de sus anhelos. «La cooperativa fue el paño de lágrimas de nuestro pueblo, eminentemente obrero», explicaba Luis Villarruel, uno de los primeros dirigentes de la caja. Así graficaba la función que había venido a cumplir la entidad: atender necesidades de la comunidad largamente postergadas.
Pero no solo se atendían las cuestiones referidas a créditos para proyectos personales: la Cooperativa Popular de Crédito y Ahorro de Laguna Paiva desarrolló un importante papel en el progreso de su localidad. En ese aspecto, se llevaron adelante diversas obras en las que participó con un papel protagónico. Su accionar permitió el mejoramiento de escuelas, hospitales, iglesias y la concreción de distintos proyectos de infraestructura. «En una oportunidad en que propietarios de casas del barrio de Villa Rosario veían amenazadas sus viviendas por una maniobra fraudulenta, la cooperativa solucionó con su aporte el grave problema», recordaba Grimalt en un texto de investigación de Lilia Noce de Zedde que recorre la historia de la caja. Asimismo, sobre la labor de la entidad en materia educativa, Villaruel expresaba: «Sería interesante que los jóvenes de nuestro pueblo, algunos ya profesionales, sepan que parte de sus posibilidades de estudio se lo deben a la cooperativa». La entidad no era un actor ajeno del cuerpo social. Estaba integrada a la comunidad y respondía a sus necesidades. «Fue una de las instituciones que más ayudó», reafirmaba Teodoro Diez, uno de los presidentes que tuvo la cooperativa y que, durante su mandato, logró hacer realidad el proyecto del edificio propio para la caja de crédito.

 

Salir de la emergencia
Luego de un marcado crecimiento en sus primeros años, la cooperativa de Laguna Paiva no estuvo exenta de los problemas que acarrearon para el cooperativismo de crédito las dictaduras de 1966 y 1976. «La gente tuvo confianza en la cooperativa. Solo dos personas retiraron su dinero. La cooperativa pudo salir de la emergencia. Fue el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos quien en ocasiones cubrió las espaldas de las cooperativas que tuvieron dificultades», reafirmaba Grimalt en el mencionado documento de investigación histórica sobre el primer ataque dictatorial al sector. Precisamente, acompañando el plan de lucha que elaboró el IMFC para ambas situaciones, la entidad santafesina pudo resistir a esos embates –dispuestos a liquidar la operatoria de las cajas de crédito– y continuar hasta 1979, cuando se convirtió en banco cooperativo. Eso sucedió el 24 de mayo de 1979, momento en el que, junto con las cajas de San Cristóbal, Calchaquí y Santa Fe, la caja de Laguna Paiva pasó a integrar la experiencia del Banco Nordecoop.
Años después, el 8 de julio de 1995, como resultado de un nuevo proceso de integración, el legado de la cooperativa de Laguna Paiva se trasladó al Banco Argencoop Cooperativo Limitado. Finalmente, desde el 15 de diciembre de 1997, la historia de la cooperativa santafesina se integra a las entidades que componen la red de filiales del Banco Credicoop, un banco que, como indica en un documento emitido en su 20º aniversario, se construyó «con los cooperadores de hoy portando las banderas de los cooperadores de siempre». Sin dudas, allí están inscriptos también los nombres de los cooperativistas de Laguna Paiva.

 

Asesoramiento histórico: Daniel Plotinsky
Fotos: Archivo Acción