Cooperativismo | FM LA CALLE

Derecho a la comunicación

La emisora cooperativa de Bahía Blanca nació en los 90 y a lo largo de las décadas fue creciendo hasta convertirse en un medio importante de la ciudad.

Foto: Gentileza FM La Calle

FM La Calle nació en Bahía Blanca en tiempos de caída de muros, de triunfos del sistema capitalista, de aldeas globales, de concentración comunicacional y de algunas predicciones que señalaban el fin de las ideologías. Hoy acaba de cumplir 33 años de vida «una radio que se instaló nutrida de distintas corrientes. Por un lado, periodistas que no tenían lugar en los sistemas privados de medios ni en el Estado y, por otro, militantes políticos, sindicales y sociales, progresistas y de izquierda. Pero, también está el segmento cultural conformado por trabajadoras y trabajadores de la cultura que no podían difundir su obra, como no lo tienen aún en medios privados», cuenta Ástor Vitali, responsable de la gestión y programación.
La radio forma parte de la Cooperativa de Previsión de Servicios Culturales de Bahía Blanca Limitada, pero «internamente, hay responsabilidades por áreas que son periodísticas, administrativas y técnicas, más allá de los cargos formales», explica Vitali, quien actualmente tiene una vocalía dentro de la cooperativa radial.
Las voces del Flaco Spinetta, Eduardo Galeano o Silvio Rodríguez podían escucharse por esos años en FM La Calle en momentos en los que nadie les daba aire. «Hay que recordar que en ese tiempo, año 1989, había cinco o seis radios en Bahía Blanca, tres AM, alguna FM y Radio Nacional –recuerda Vitali–. En los 90 se construyó el “Complejo de la Calle” que nucleó a todas las expresiones del centro hacia la izquierda. Era un complejo cultural que reunía todos los fines de semana a artistas locales, grupos musicales, tenía una biblioteca, club de ajedrez y club de oyentes. Eduardo Aliverti, que daba talleres de formación, fue, en su momento, el padrino de la radio».
Los años 90 tuvieron una particularidad en materia comunicacional, mientras que los medios se concentraban cada vez más y la Ley de Radiodifusión, dictada por la dictadura militar, se acentuaba en su concepción a partir de las cláusulas instaladas por el menemismo, nacían por doquier radios comunitarias o populares mal llamadas «truchas».
«La radio nace con la idea de ejercer el derecho a la comunicación, ya que, hasta la sanción de la Ley de Servicios Audiovisuales, la norma era la exclusión de las asociaciones sin fines de lucro de la posibilidad de explotar una licencia. Eran épocas donde no existían las redes sociales, por tanto, los principales conflictos gremiales eran cubiertos por esta radio», relata el también cantautor Vitali.
FM La Calle arranca como mutual y hacia 2006 se constituye como cooperativa, influenciados por el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. Actualmente está integrada por 20 asociados.
«El nacimiento de la radio no fue algo de arriba para abajo, sino que confluyeron factores sociales que dieron carne a ese proyecto que daba el derecho a la comunicación –continúa Vitali–. En el año 2018 recibimos la licencia, que es LRM 920. Para nosotros fue el reconocimiento del conjunto de la comunidad, porque, en definitiva, es un espacio para que la gente pueda hacer uso libremente del micrófono».
El 50% del sostenimiento del proyecto radial proviene directamente de la comunidad por suscripciones, además hacen convenios con cooperativas, pequeños emprendimientos, con gente de la agricultura familiar u organizaciones sociales para que se tejan redes entre los suscriptores. Otro 25%, es obtenido a través del aporte de organizaciones gremiales, y solo el otro 25% proviene de subsidios, publicidad oficial. «Con lo cual –sostiene Vitali– el grado de autonomía que fuimos construyendo es importante y creemos que es uno de los grandes aciertos».
La radio actualmente funciona en el Centro Cultural La Panadería y el grupo Nuevo Drama, que tiene más de 25 años, es el que impulsó la creación del bar Don Osvaldo, en honor a Pugliese y la sala Pato Spaltro, en referencia a un actor histórico de la ciudad. «Toda esa vida cultural se refleja en la radio, tiene una vitalidad tal que es innegable, incluso, por quienes nos fustigan. Y, algo importante, el estudio de radio se llama “Henrich y Loyola” en honor a los obreros gráficos asesinados de La Nueva», concluye con orgullo Vitali.


Beatriz Chisleanschi