Cooperativismo

El foco en la calle

Con una gran convocatoria, en la sala Osvaldo Pugliese del Centro Cultural de la Cooperación tuvo lugar el Primer Ciclo de Fotoperiodismo y Conflicto Social, organizado por el departamento de Comunicación del CCC Floreal Gorini y el Área de Estudios sobre Fotografía (AEF) de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires. El ciclo abrió con un panel en el que participaron Daniel Vides (presidente de ARGRA –Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina–) y fotógrafos de larga trayectoria en medios como Pablo Piovano (ex Página/12), Pepe Mateos (ex Clarín) y Paula Ribas (ex Télam, recientemente despedida). La moderación estuvo a cargo de Yamila Campo (investigadora del departamento de Comunicación del CCC) y los comentarios, de Cora Gamarnik (doctora en Ciencias Sociales e investigadora del AEF). Al cerrar la jornada fue el turno de los colectivos de periodistas fotográficos La Garganta Poderosa, Enfoque Rojo, Posteo y SADO, quienes compartieron sus experiencias en el arte de registrar el conflicto social en las calles. En la apertura, Gamarnik subrayó la necesidad de reflexionar sobre la relación entre el fotoperiodismo y los conflictos sociales, tanto en la historia como en la actualidad. «Muchos de nosotros conocemos decenas de trabajos maravillosos a lo largo y ancho de todo el país que no están pudiendo ser visibilizados o que se visibilizan en las redes pero acotadamente», dijo.
Ribas contó su paso por la agencia de noticias Télam y reflexionó sobre el quehacer de los reporteros gráficos. Mateos, por su parte, habló de su trayectoria, marcada por su histórico registro de los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en 2002, hecho conocido como «Masacre de Avellaneda». Autor del ensayo fotográfico El costo humano de los agrotóxicos, Piovano analizó «el conflicto de la fotografía en este tiempo» y habló acerca de los legados que deja el registro de una cámara a las generaciones venideras. «Ahí veo algún problema –señaló Piovano– porque se nos están escapando muchas cosas, están sucediendo muchas cosas en el interior del país que no están siendo narradas y finalmente, el propósito que tenemos como fotógrafos, porque a veces me pregunto cuál es mi utilidad dentro de este espacio, que no es otra que guardar memoria». A su turno, Vides dijo: «Nuestro laburo es subjetivo, pero hay algo que es concreto y que es potente: no podemos fotografiar ese pueblo donde todos son iguales a Santiago Maldonado. No podemos inventar realidades: podemos tomar posición».  


Cámara lúcida. Piovano, Vides, Mateos, Ribas, Campo y Gamarnik, en la sala Pugliese.