Encuentros

A corazón abierto

Se organizó por Zoom la charla «Mujeres. Historias detrás de la historia», coordinada por las integrantes de la filial San Francisco Solano de Credicoop María Inés Santin (gerente) y Verónica Martínez (jefa de Gestión), en el marco del Día Internacional de la Mujer. Disertó Valeria Swoboda (integrante de la Asociación Civil Sueños y Sonrisas y de la Comisión de Asociados de la filial bonaerense del banco cooperativo). Participaron también compañeras de Swoboda y Néstor Dávila (presidente de la Comisión de Asociados) y Sergio Saracho (gerente de la filial Presidencia Roque Sáenz Peña de Credicoop, provincia de Chaco). En la apertura, se proyectaron dos videos institucionales del Banco Credicoop, uno de ellos, para presentar a la disertante. «Para nosotros es un orgullo mostrar el lugar al que pertenecemos porque, justamente como dice el video, somos un banco diferente y nos encanta poder compartirlo con todos ustedes», dijo Martínez. Y en lo relativo al 8M, señaló: «Este año quisimos hacer algo distinto, quisimos poder seguir visibilizando el potencial que tienen no solo las mujeres, sino las mujeres y también los hombres que saben acompañarnos para seguir potenciándonos».
Santin, por su parte, destacó el video de las actividades de Sueños y Sonrisas. «Queríamos hacer una introducción tan detallada de lo que hace Valeria porque a nosotros, que la conocemos, nos impacta y nos emociona», dijo. «Costaba poner en palabras todo lo que se hace, y lo combinamos con el banco, obviamente, porque compartimos los mismos valores», añadió Santin.
La asociación civil a la que pertenece Swoboda se focaliza en torno a la niñez y adolescencia en situación de vulnerabilidad en la provincia de Buenos Aires y en campañas humanitarias en el impenetrable chaqueño con pueblos originarios.
«No sé cómo fue que surgió Sueños y Sonrisas, me abrí a esa escucha interna, me abrí a seguir al corazón, no hay una fórmula», subrayó Swoboda sobre la fundación de la organización sin fines de lucro. Eso ocurrió hace 12 años, pero se empezó a materializar «en cada encuentro con cada niño, en cada mirada, en cada recorrido desde la noche en las estaciones de tren, dándoles de comer y llevando abrigo, en cada sonrisa dibujada en un cumpleaños, en las manos que nos encontraban en el monte».

Foto: Jorge Aloy