Cooperativismo | MAR DEL PLATA

Excombatientes al volante

Un grupo de veteranos de Malvinas formó, hace 30 años, una cooperativa de taxis para generarse trabajo después de atravesar la experiencia de la guerra.

Refugio. Más allá de la salida laboral, la entidad es un espacio de contención.

JUAN M. QUINTANILLA

Tras la guerra de Malvinas, la reinserción en la sociedad de quienes combatieron en las islas fue traumática. En ese derrotero, conseguir trabajo fue uno de los escollos más difíciles. Movilizados por esa necesidad laboral, un grupo de excombatientes de la ciudad de Mar del Plata fundó, en 1992, la Cooperativa de Taxis Islas Malvinas.
«Cuando íbamos a buscar trabajo nadie decía que era veterano de guerra porque había temor en la gente de ver quiénes éramos, qué nos pasaba, si teníamos un tornillo flojo o para dónde íbamos a disparar emocionalmente. Sufrimos mucho, nos costó muchísimo los primeros años y la cooperativa fue un gran respaldo laboral porque se crearon 30 puestos de trabajo de un día para el otro», cuenta a Acción Carlos Seip, presidente de la cooperativa.
La idea surgió de un concejal que estaba en la Comisión de Transporte del municipio. En aquel momento había varias licencias de taxi caducas y les ofrecieron al Centro de Excombatientes marplatense entregarles algunas para cubrir la necesidad de trabajo. Así comenzaron a gestar la formación de una cooperativa que en la actualidad tiene 50 asociados, un grupo compuesto en su mayoría por choferes pero también mecánicos, operadores de radiotaxi y personal administrativo. «En las épocas buenas llegamos a ser 84 asociados, trabajábamos las 24 horas, pero con el tiempo fue decayendo el trabajo y ahora a duras penas estamos cumpliendo un turno. Además, con la pandemia, muchos compañeros tuvieron que cambiar de actividad y cuando empezó a levantar el trabajo no volvieron o se quedaron con el otro laburo», explica Seip que, en estas tres décadas, fue chofer, manejó el remolque, operó la radio y cumplió otras tareas administrativas.

De brazos abiertos
A 40 años de la guerra, la cooperativa está transitando las tres décadas desde que el primer pasajero subió a un taxi de la entidad en la que las licencias otorgadas no solo significaron un puesto de trabajo para los excombatientes marplatenses sino también la creación de un espacio de contención. «La cooperativa fue el lugar en el que se aglutinaron más compañeros», cuenta Seip, quien permaneció en las Malvinas hasta el 14 de junio de 1982.
La cooperativa también brinda posibilidades laborales a personas que no vivieron el infierno de la guerra. «Hace 20 años que estoy trabajando en la cooperativa y siento admiración y respeto porque sé lo que han vivido estos muchachos y para mí es un orgullo estar al lado de ellos», dice Miguel Saiz, chofer y asociado. También aceitaron vínculos con otras entidades del sector solidario: desde sus comienzos están asociados al Banco Credicoop y mantienen un vínculo cercano con la filial Marplatense del Instituto Movilizador.
Daniel Díaz es excombatiente y trabaja en la cooperativa desde el año 2002. «Parece que fue ayer, pasó todo muy rápido desde el 82 hasta hoy y ser parte de la cooperativa es algo que para nosotros, los veteranos, es como una hermandad que nos ha ayudado muchísimo, porque el tema Malvinas siempre está muy latente, por eso el apoyo moral se vuelve muy necesario», cuenta.
Antes de la pandemia la cooperativa tenía en stock neumáticos, lubricantes y repuestos para los autos, pero los constantes aumentos y el escaso trabajo en los meses de aislamiento los dejaron sin esos elementos esenciales que hoy están tratando de reponer. «Pero sobrevivimos y ahí estamos tratando de reconstruir y armar un poco otra vez lo que teníamos en la cooperativa que era un respaldo para no andar deambulando en talleres ni comprando insumos afuera», dice Seip, que sabe bien lo que es luchar contra las adversidades.

Cooperativa de Trabajo de Taxis Islas Malvinas


Ulises Rodríguez