Cooperativismo

Experiencias señeras

Como tantas otras a lo largo y ancho del país, las cajas de crédito CORAL y Remedios de Escalada fueron fruto de la necesidad de la comunidad de acceder a servicios financieros.


1977. Simultáneas de ajedrez en la caja Remedios de Escalada, hoy filial Rosario Sur.

 

Los años inmediatamente posteriores a la fundación del Instituto Movilizador en 1958 se caracterizaron por una febril actividad llevada adelante por sus dirigentes y funcionarios, fundamentalmente en Rosario y Santa Fe. En la Memoria y Balance del segundo ejercicio se detallaba que solo en el mes de octubre de 1960 la comisión de promoción con sede en Rosario había participado de asambleas constitutivas en las localidades de Roldán y Elortondo, y en los barrios rosarinos de Alberdi, Sáenz Peña y Arroyito. También de la inauguración de cajas de crédito en las localidades santafesinas de Las Toscas, Totoras, Cañada de Gómez, Correa, Venado Tuerto, San Martín de las Escobas, Maciel y Carlos Pellegrini y de 12 reuniones informativas.
Una de esas experiencias fue la de la caja de crédito de la Cooperativa Rosarina de Almaceneros (CORAL). Según un informe publicado en Acción en la primera quincena de julio de 1972, «la ausencia de apoyo crediticio para el almacenero y las dificultades financieras soportadas por el gremio decidieron al Centro Unión Almaceneros y Comerciantes Detallistas de Rosario a crear una cooperativa de crédito». Fue el 17 de setiembre de 1959, aunque la operatoria de la nueva entidad se inició el 17 de enero del año siguiente. Rápidamente la entidad comenzó a crecer y sumar depósitos, demostrando que para el gremio no  había créditos de las instituciones financieras tradicionales. El artículo publicado por Acción tiene como fuentes a quienes en ese momento eran los dirigentes de la caja: Julián Ezquerro (presidente), Rosendo Martínez (gerente), Agustín Santiso (contador) y José Scala (coordinador de comisiones). Los entrevistados sostenían en el reportaje que la posibilidad de acceder a financiamiento por parte de los almaceneros redundaba en beneficios para toda la comunidad, dado que «el comerciante, al acceder a créditos y adquirir mercadería en las mismas fuentes de producción puede llegar con menores precios a los consumidores».

 

Dificultades y resistencia
Las actividades de CORAL se iniciaron en un pequeño local cedido por el Centro Almaceneros en la calle Rioja 1631, pero el constante avance de la institución aconsejó la remodelación de la planta baja del edificio, que fue inaugurada en 1968.

 


Cena de camaradería. Instantánea de una reunión de la caja CORAL, en 1979.

 

La cooperativa se fue desenvolviendo con normalidad hasta que en 1966 las normas del Banco Central ocasionaron las consabidas dificultades que sufrieron todas las entidades, que CORAL, según sus dirigentes, «soportó con más vigor porque los asociados conocen a CORAL, la rectitud de sus dirigentes y las bondades de la cooperación». El cambio de modelo económico que la dictadura de Onganía comenzaba a implementar ya reflejaba su impacto en las pequeñas empresas. «Estamos viviendo uno de los momentos más graves, en virtud de la modalidad adoptada por determinadas firmas que con grandes stocks tratan de desviar la atención del consumidor de su tradicional amigo –el popular almacén y verdadero banco de barrio– quien afronta graves obstáculos financieros y que si no fuera por el ente crediticio creado por él mismo no estaría en condiciones de renovar su magro depósito de artículos elementales para la venta cotidiana al público. Nuestra caja les ha resuelto el problema, si no existiera, la mitad de los almaceneros habrían quebrado», afirmaba Ezquerro en el artículo de 1972, año en el cual la cooperativa tenía 2.500 asociados. Con el correr del tiempo y los cambios en la economía argentina operados a partir del decreto de la dictadura bautizado como «ley» de entidades financieras, que obligó a las cajas a convertirse en bancos, CORAL pasó a integrar el banco Udecoop (entre 1979 y 1985), el banco Aliancoop entre 1985 y 1995, el  banco Argencoop entre 1995 y 1997 y, desde entonces,  es la filial 274 del Banco Credicoop.

 

Desde el sur
Ya entrada la década de 1970, nacía otra de las cajas que integran hasta hoy la nómina de filiales de Credicoop. La actual filial Rosario Sur del banco tuvo sus comienzos en la calle Necochea al 3300, donde funcionaba como Cooperativa de Créditos Remedios de Escalada, creada en  1973 por las necesidades financieras de los vecinos de la zona, extendiéndose luego a dos sucursales más, implantadas en barrios populosos y crecientes: una en la calle San Martín al 3000 y otra en Ayacucho y Arijón, corazón del barrio Saladillo. Además de la actividad financiera, la caja tejió una importante red con las entidades barriales como las escuelas y clubes. La organización de eventos deportivos y culturales fue otro de sus rasgos distintivos.
En 1979, la caja se unió a CORAL, Talleres y Crisol para formar el banco Udecoop. Según un documento elaborado por la filial Rosario Sur en ocasión del 25º aniversario de su fundación, luego de esta fusión la caja preservó sus tres filiales: Remedios de Escalada, en la calle Necochea; y dos oficinas, la de San Martín al 3300 y la de la calle Arijón. «En las tres había comisiones de asociados donde el presidente de cada oficina participaba de la reunión de consejo que se realizaba en la sucursal de cabecera Remedios de Escalada, con voz y voto», asegura el documento. Luego del desmembramiento del banco Udecoop –continúa– «la caja fue adquirida por el Banco CES cooperativo, trasladándose a su propio local de Arijón 320, que fue inaugurado el 13 de febrero de 1988».  
A raíz de la crisis denominada «efecto tequila» de 1994, el Banco Central comenzó a exigir nuevos montos de capitales mínimos a las entidades financieras. Se produjo entonces la fusión de bancos cooperativos con otros bancos de igual condición para alcanzar dicho requisito, creándose el banco Argencoop, formado por los bancos Horizonte, VAF, Aliancoop, Local, Nordecoop y CES. «Las opciones en ese momento eran transformarse en una sociedad anónima, perdiendo la participación igualitaria de los socios, o mantener el espíritu cooperativo donde, independientemente del capital de los socios, cada persona representa un voto», asegura el documento. En 1997, cuando el BCRA pone nuevos condicionamientos, la caja bancaria pasó a formar parte del Banco Credicoop, del cual hoy es la filial 344 Rosario Sur.

 

Asesoramiento histórico: Daniel Plotinsky
Fotos: Archivo Acción