Cooperativismo | 20º ANIVERSARIO DEL CCC

Garantizar el acceso a la cultura

Unidad de información. Su contenido, digital y material, es un espacio de memoria de preservación del conocimiento.

Foto: ANSOL

Ubicada en el cuarto piso del Centro Cultural de la Cooperación, la Biblioteca Utopía conforma un capítulo especial dentro de las menciones que se despliegan por el 20º aniversario del CCC. Es que su valioso acervo, especializado en ciencias sociales, artes y humanidades constituye un espacio de memoria, consulta y preservación del conocimiento y la información. A sus anaqueles recurren investigadores, artistas, especialistas de distintas disciplinas, docentes, alumnos, instituciones académicas y lectores ávidos de un material perfilado por los principios del cooperativismo y la solidaridad: conocimiento e información plural para una práctica liberadora.
Ideada e impulsada desde 1998 en lo que fue el proceso refundacional del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos –dirigido por Floreal Gorini–, la Biblioteca Utopía se integra a una concepción amplia y moderna en el rubro bibliotecario, ya que su labor incluye no solo el tratamiento de libros sino también revistas, archivos documentales, mediateca y herramientas y servicios digitales.
Su dimensión, a lo largo de dos décadas, se incrementó hasta reunir en la actualidad más de 50.000 volúmenes en físico. «Son 54.171 registros de libros y cerca de 90.000 multimedia de tapas e índices de libros que sirven al lector para evaluar de antemano si el material es el buscado y puede ser de su interés», detalla Mirta Villalba, bibliotecaria responsable del espacio del CCC desde hace más de 20 años. Y agrega: «En el período de la pandemia se catalogaron y publicaron más de 600 libros digitales. En el catálogo de hemeroteca hay más de 1.000 títulos de revistas con enlace a revistas digitales y casi 12.000 artículos descriptos de las revistas. Estos catálogos tienen a la fecha más de 100.000 vistas/consultas en línea».
En su trayectoria, la unidad de información del CCC –un concepto similar al de biblioteca ampliada y multimedia– acompañó los cambios que se produjeron en los consumos y la producción editorial. Uno de los más significativos fue el de los hábitos que promovieron la pandemia y la pospandemia en cuanto a lectura. «Pasamos de una biblioteca con colecciones tradicionales impresas a responder a necesidades informativas nuevas que tienen que ver con soportes digitales», analiza Villalba sobre un cambio trascendente en la biblioteca.
«Los investigadores pasaron de utilizar fuentes impresas a utilizar un 50% promedio de fuentes digitales. Atentos a cómo se investiga y a detectar los cambios y nuevos hábitos de lectura, tratamos de acompañarlos con los servicios», subraya la responsable del espacio que dispone de todo su catálogo en línea a través del sitio www.centrocultural.coop/biblioteca.

Archivo en papel y digital
A pesar de los nuevos hábitos, la biblioteca trabaja sin embargo con una multiplicidad de soportes que combinan el papel con lo digital. De hecho, parte de su notable valor radica en la preservación y disponibilidad de importantes materiales. En ese orden, el espacio conserva la biblioteca –donada por su hijo Ariel– de Adolfo Dorfman, integrante y cofundador de la CEPAL y autor del legendario libro Historia de la industria argentina. Lo mismo ocurre con la biblioteca de Juan Carlos Amigo, quien fue director de la Revista Realidad Económica del Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE) o la colección de Cuadernos de Cultura, dirigida por el ensayista, político y periodista Héctor P. Agosti.
A esos materiales destacados, se suman, entre otros, el archivo fílmico del IMFC, el repositorio de todo el material editado por la producción del CCC, la mediateca (audios, imágenes, afiches, documentos, recortes) y los más de 50.000 volúmenes que indagan en el universo de las artes, las ciencias, el cooperativismo y las humanidades.
«El desafío es reconvertir servicios y colecciones al nuevo paradigma pospandemia. La clave estará en poder adaptarse a distintos escenarios», comenta Villalba sobre las perspectivas en el marco de los 20 años del CCC.
«La tecnología está al servicio de la memoria y eso nos llama al desafío de la urgente digitalización de diferentes tipos de soportes analógicos para mantener la preservación y ampliar la puesta en consulta y recuperación para las generaciones futuras», menciona la bibliotecaria, que integra un equipo de trabajo que se completa con Sergio List, Ezequiel Reyes, Pablo D’Amico en tecnología de la información, los auxiliares Roque Díaz, Nora Contarino y Nicolás Imen y la coordinación general de Daniel Campione.
Punto nodal de la vida institucional y la memoria del Centro Cultural de la Cooperación, la Biblioteca Utopía se inscribe en el 20º aniversario del CCC con un enfoque múltiple, siempre sujeto a su «rol social irrenunciable de garantizar el acceso a la cultura y el conocimiento».
Por un lado, como espacio para reforzar la mirada y el análisis de la realidad desde el movimiento cooperativo y su acervo de producción intelectual y, por otro, como un faro de consulta que, como señala Villalba, dirige su accionar a «potenciar la formación y el espíritu crítico de sus usuarios».


Maximiliano Senkiw

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