Cooperativismo | JUGUETES DEL PUERTO

Lúdico y solidario

Fundada por un grupo de jóvenes del barrio porteño de Mataderos, la entidad produce juegos de mesa y útiles escolares. Hoy dan trabajo a más de 80 personas. 

Experiencia. Los asociados retomaron lo que habían aprendido en el trabajo en fábricas.

ANSOL

Somos una institución del barrio», dice Patricio Galvano, presidente de la cooperativa Juguetes del Puerto, que, en Mataderos, Ciudad de Buenos Aires, produce juguetes y útiles escolares. Declarada de interés social por el Ministerio de Desarrollo de la Nación, da trabajo estable a más de 80 jóvenes con ganas de apostar a un proyecto productivo que apunta a crecer.
Comenzaron en 2017 fabricando juegos de mesa muy sencillos y brindando servicios de ensamblaje para otras empresas. Con el tiempo crearon su propia línea de artículos de librería y se especializaron en carpetas escolares. Pronto, los asociados fundadores vieron en Juguetes del Puerto una salida laboral estable y se conformaron en cooperativa. «Éramos todos jóvenes del barrio que teníamos la particularidad de haber trabajado en fábricas, teníamos el conocimiento productivo para poder hacer juegos y juguetes. Cuando empezamos a tener una demanda cada vez mayor, decidimos registrarnos en el INAES», relata Galvano.
Aún con dos años de pandemia y un contexto económico difícil, el proyecto logró ganar una licitación pública en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un incentivo que les permitió vender casi 6.000 ejemplares de «El glotón» uno los juegos de mesa de su línea, producido con materia prima argentina.

Salir de la exclusión
A esta experiencia se suma un proyecto de trabajo que la cooperativa desarrolló durante 2020 en asociación con una pyme y en conjunto con cooperativas de la Federación Textil: realizaron los insumos y el ensamblaje de kits escolares para el municipio bonaerense de La Matanza. «Ese primer gran trabajo fue la consolidación de un proceso de crecimiento, hubo experiencias previas que nos permitieron aprender, sin todo eso no habría sido posible tener 110 trabajadores en planta de ensamblaje y 25 personas produciendo carpetas escolares en tres galpones distintos», dice el presidente.
La militancia de los trabajadores los vinculó con experiencias dentro del Movimiento Evita y la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP). «La UTEP Evita habló desde un comienzo de un nuevo sujeto social al interpretar la nueva realidad laboral. En la Argentina existe un segmento de la población económicamente activa que no trabaja bajo una relación de dependencia directa, es decir, genera e inventa su propio trabajo», dice Galvano. Esa fue la salida a la exclusión del mercado laboral tras los despidos en las fábricas del barrio durante el macrismo: «Nosotros sabíamos de producción y teníamos cultura laboral pero no estábamos insertos en el mercado de trabajo. El Potenciar trabajo, el monotributo social y la constitución formal de la UTEP como organización gremial tienen mucho que ver con la permanencia y consolidación de nuestra unidad productiva», expresa Galvano.
Más allá de vender y brindar servicios de producción al sector privado, el proceso creativo de juego no se pierde. La línea editorial de Juguetes del Puerto tiene entre ocho y nueve propuestas lúdicas –tres en el mercado y las restantes próximas a lanzarse– que requieren la intervención de cada uno de los eslabones productivos: «Todo comienza en la planificación y el diseño gráfico de nuestro tesorero y diseñador, Nicolás Magaruccio, a partir de ahí se compra la materia prima, hay un proceso de articulación con gráficas, luego se fabrican las piezas y se ensambla el producto bajo la supervisión de Alejandra Martínez y Kevin Paredes». También se vinculan con instituciones de su entorno, participan en festivales del Día de la Niñez brindando juguetes, destinan parte de sus compras a cooperativas y brindan asesorías a grupos que buscan conformarse como una cooperativa de trabajo.
Actualmente trabajan junto al INAES en un proyecto para potenciar la producción y costear el desarrollo de los juegos de mesa: «Tenemos muchas ganas de poder imprimir el resto de los juegos que tenemos desarrollados y por falta de capital no hemos podido hacerlo, actualmente estamos trabajando con el organismo y con la UTEP-EVITA para atender esta demanda», cierra el presidente. Concretar el proyecto, asegura, les daría la posibilidad de incluir laboralmente a una mayor cantidad de jóvenes y seguir creciendo.


Cielo Martínez (ANSOL)