Cooperativismo | Hombres y mujeres libres

Lugar de resistencia

Estuvieron privados de su libertad y conformaron una cooperativa textil que hoy cuenta con 25 asociados. Indumentaria y barbijos, algunos de sus productos.

Federico Lacroze 4181. Parte del grupo de trabajo en el taller del barrio de Chacarita. (Guido Piotrkowski)

El pulso de la esquina de Federico Lacroze y Corrientes, en el corazón del barrio porteño de Chacarita, está marcado por el movimiento de la estación central del tren Urquiza. Quizás muchas de las personas que día a día transitan por allí desconocen que, junto a ella, en Lacroze 4181, funciona la cooperativa textil Hombres y Mujeres Libres. «Este es un lugar de resistencia –dice Claudio Castaño, socio fundador de la cooperativa y actual secretario– es hermoso y es más bello cuando miramos para atrás y nos damos cuenta de lo que fuimos capaces de construir».
Hombres y Mujeres Libres es la concreción de un sueño que nació en la cárcel de Marcos Paz y que, constituido en cooperativa, hoy reúne a trabajadores que han estado en contexto de encierro.
«Salir de la cárcel y poder tener un trabajo es lo mejor que te puede pasar. Pude formar una familia, mi compañera Verónica fue muy importante para mí. Junto a ella pude forjar esta cooperativa que es mi vida. Mi hijo se crió acá», agrega Castaño. Y no es difícil imaginarlo allí, un espacio muy amplio, cedido por la Mutual Sentimiento, donde el aroma a tinta y telas recibe a sus visitantes y el ruido de las máquinas de coser y el transitar de sus trabajadores dan muestras de una fábrica en movimiento.
Claudio Castaño, de 50 años, pasó casi la mitad de su vida en prisión. «Terminé la secundaria en contexto de encierro y gracias al programa UBA XXI, que se dicta en la cárcel de Devoto, comencé a estudiar la carrera de Derecho, llegué a aprobar 20 materias, pero luego el trabajo, y el tiempo que me insumía, hizo que dejara», cuenta.
El sueño de la cooperativa se vio concretado en junio de 2013. «Todo comenzó cuando me crucé con una revista que hablaba de cooperativismo y enseguida entendí que ese era el camino».
Castaño cuenta que dedicarse al rubro textil es como un homenaje a su mamá, «llevo siempre conmigo la imagen de mi vieja cosiendo, ella fue quien me enseñó este oficio».
Con la libertad y la independencia como emblemas, día a día fabrican remeras, pantalones, buzos de egresados. Sus principales clientes son pymes y emprendedores y las redes sociales una herramienta fundamental, ya que, resultan, muchos trabajos surgen a partir de ellas.

Crecimiento
Comenzaron trabajando en una habitación, luego se expandieron y hoy no solo tiene la sede de Chacarita sino que cuentan con otra en Caseros. Ambos lugares concentran a 25 trabajadores. Incluso durante los años del gobierno de Mauricio Macri, en los que cerraron varias textiles, ellos se renovaron. «Siempre estamos pensando qué hacer, en esas épocas había muchas marchas y nos la rebuscamos haciendo banderas o pañuelos. Ahora, con la pandemia, hicimos un acuerdo para comenzar a fabricar los barbijos Atom Protect. Nunca dejamos de trabajar, acá las máquinas no paran de funcionar», dice con orgullo y alegría.
La cooperativa es hoy una referencia para recientes liberados y liberadas que hacen pasantías y luego algunos se quedan trabajando allí. Zulma Rojas es un ejemplo de ello. Con arresto domiciliario desde hace dos años y cuatro meses, y con una tobillera puesta, para ella estar en la cooperativa fue una gran oportunidad. «Es una salida laboral, algo distinto, es una vida nueva, te capacitás y aprendés. Cuesta un montón porque la mala vida también es una adicción, pero es lindo dormir y vivir tranquila», narra con una sonrisa en la cara.
Agradecidos por el apoyo que obtuvieron del INAES y motivados por su expresidente, Mario Cafiero, junto con 35 cooperativas que reúnen a ex presos y presas, caminan hacia la conformación de una mutual. Quieren ponerle el nombre del dirigente fallecido, ya que fue una idea que él les había trasmitido durante su mandato. «Quienes estamos privados de la libertad –cierra Claudio– somos demonizados y esto continúa cuando la recuperamos, por eso les digo a todos que no nacimos delincuentes, que pasen por acá, que los vamos a recibir».


Beatriz Chisleanschi