Cooperativismo | ELOÍSA CARTONERA

Mucho más que autogestión

Nacida durante la crisis de 2001, la editorial festeja sus 20 años y, además de continuar con la publicación de libros, prepara nuevos proyectos.

Material. «Hacer un libro con lo que hay, esa era la consigna de Eloísa Cartonera», recuerda María Gómez. 

Foto: COOPAR/ANSOL(cam:Jaz Mendi)

La cooperativa nació en 2003 en el barrio de La Boca. Usa cartón reciclado como materia prima para la fabricación de sus libros y llevan editados más de 200 títulos. «Lo lindo de ser cooperativa es que todos somos colegas», dice con entusiasmo María Gómez, editora.
La crisis de 2001 fue sin dudas uno de los peores momentos de la Argentina y desde entonces muchas personas decidieron tomar distintos caminos, algunos irse del país, otros tratar de sanar heridas y volver a intentar, y los demás comenzar desde cero. Esto último fue lo que hizo la cooperativa Eloísa Cartonera porque sus integrantes entendieron que era una gran oportunidad para incentivar la lectura comenzando un proyecto desde sus cimientos.
Hacia finales de 2002 y principios de 2003 nacía la editorial. Una propuesta de los escritores y amigos Javier Barilaro y Washington Cucurto. Los artistas comenzaron a publicar unos libritos de poesías, coloridos, con la idea de que llamaran la atención para ser leídos una y otra vez.
Unos meses después, el papel comenzó a aumentar su costo debido a las devaluaciones del momento y es allí donde idearon un sistema de trabajo bastante sencillo y económico, que era fabricar un «libro cartonero». «Había cartón por todos lados y casi como un verso nació la idea de usarlo. Era hacer un libro con lo que hay, esa era la consigna de Eloísa Cartonera», expresa Gómez.
El proceso que desarrolla la organización es comprar a los cartoneros y juntar material especialmente seleccionado para este trabajo. Luego lo cortan, lo pintan y le pegan el interior del libro, que se imprime en el taller ubicado en Venezuela 3892, en la Ciudad de Buenos Aires. El proceso de elaboración es completamente manual, las portadas las diseñan a mano alzada y fabrican unos moldes que luego reproducen una y otra vez. Los títulos los adquieren gracias al compromiso altruista de los autores, que no exigen dinero por sus derechos.

El gran paso
Los integrantes de Eloísa Cartonera siempre trabajaron en forma conjunta, en equipo, como una cooperativa, pero en el año 2008 la organización se constituyó jurídicamente con este formato de trabajo: «Fue un gran aprendizaje y surgimos en el mismo momento que las fábricas recuperadas, como muchas otras cosas que estaban sucediendo en la ciudad», recuerda Gómez, también diseñadora de los libros. Y completa: «Lo lindo de ser cooperativa es que somos todos colegas, compañeros y pares, entonces pensamos lo que nos gustaría hacer y lo vamos haciendo».
Eloísa Cartonera tiene algo muy argentino, esto de rebuscársela, de encontrar soluciones donde no las hay, sin conformase y siempre ir por más. Durante el año que se inicia la editorial cumplirá 20 años y Gómez expresa: «Cada uno tuvo su proceso, porque en casi veinte años hay gente que viene y va, que tiene hijos, envejecemos, nos pasan un montón de cosas».
Eloísa Cartonera es mucho más que una editorial y una cooperativa: «Yo siento que es como alguien más. Es una más entre todos nosotros. Tiene vida propia. Muchas veces la editorial nos banca a nosotros y muchas veces nosotros la bancamos a ella; tiene su propia personalidad y su impulso vital. Pasamos un montón de cosas, pero pasan los años y los libros siguen estando y a la gente le siguen gustando», asegura la editora.
Si bien la situación de nuestro país dificulta mantener un proyecto de esta envergadura porque los costos aumentan constantemente, Eloísa Cartonera entiende que con esfuerzo y compromiso todo puede surgir: «Nos financiamos con las ventas de los libros, no tenemos otros apoyos ni aportes. Tratamos de ir a ferias, difundimos por internet el catálogo. Somos una editorial chica, que siempre tuvo alcance para imprimir libros», explica Gómez.
Para los miembros de la cooperativa cumplir 20 años es sinónimo de madurez y experiencia, y esto es lo que aportarán en sus próximos proyectos. Como editorial, tienen pensado seguir publicando libros de autoría propia y continuar expandiéndose por todo el país. También están organizando una serie de encuentros para que su comunidad lectora y los nuevos integrantes puedan conocer el lugar donde cobran vida los libros y apreciar la galería de obras colgadas y esculturas de artistas independientes.


Texto y fotos: ANSOL