Cooperativismo

Por el deseo y la memoria

La lucha continúa. Rueda, Girardi, Insausti, Prieto, Solari Paz y Aymú.
 

En la Sala Jacobo Laks brillaban tres pañuelos: al frente del panel, el multicolor de la diversidad y dos verdes de la Campaña Nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Detrás, quienes hicieron sus aportes en el marco de la charla Memorias sobre violencia institucional en Dictadura y Transición Democrática y la lucha de los movimientos trans, lésbicos y gays: Alba Rueda, de Mujeres Trans Argentina; Norma Girardi, fundadora de la Cooperativa Nadia Echazú y ALITT; Joaquín Insausti, de Abogadxs por los derechos sexuales; y Cristian Prieto y Ana Cecilia Solari Paz, de la Comisión Provincial por la Memoria. Moderó Alejandro Aymú, integrante del Departamento de Comunicación y del Espacio de Géneros CCC. «La dictadura significó una sistematización y fortalecimiento de todo este aparato represivo para frenar todo cuestionamiento al orden político, económico y moral de la burguesía», remarcó Aymú. Solari Paz señaló: «Investigamos la mirada de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (Dipba). Observamos la existencia de un espionaje hacia estos que nos permitió afirmar que la Bonaerense sospechaba, investigaba y detenía a personas por su identidad sexual». Por su parte, Prieto sumó que la Comisión Provincial por la Memoria, creada en 2000, gestiona ese archivo que hace a la memoria LGTB. «En los 60, 70 interpretamos que el seguimiento por sospecha de que alguien era homosexual tenía que ver con individualizar y no se estaba buscando a un colectivo que se organiza. En los 80 hay un ojo de la Dipba sobre los colectivos, en especial, sobre las trans que se empiezan a movilizar en contra del hostigamiento policial», detalló. Insausti amplió sobre la represión de las identidades disidentes: «La represión a la sexualidad disidente es parte estructural de un proceso mucho más amplio que si bien puede tener su punto de apogeo durante la dictadura militar, es producto de la construcción de un aparato represivo. En diferentes momentos tuvo distintas lógicas». En tanto, Girardi conmovió con su relato en primera persona sobre la persecución. «Creo que de la época soy la única sobreviviente. Tengo 63 años y he visto a compañeras muertas, a otras gritando, a quienes para comprar la libertad tenía que hacer lo que la policía exigía. Hoy en día eso sigue pasando», denunció.  Fundadora de la Cooperativa Nadia Echazú, también forma parte de Reconocer es Reparar, campaña que busca que el Estado reconozca este tipo de violencia institucional. Rueda concluyó: «En la semana del 24 de marzo pensar las políticas de la memoria en clave de diversidad sexual es algo fundamental para nuestras democracias. El Estado no generó los insumos necesarios para esto, por lo que el trabajo de los intelectuales y militantes es fundamental».