Cooperativismo

Principios vigentes

Con motivo del 62º aniversario del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, se difundió una Declaración que recordó los orígenes de la entidad fundada en Rosario el 23 de noviembre de 1958. «Los precursores supieron interpretar las necesidades de un vasto sector de la sociedad y tuvieron la visión estratégica para crear una organización basada en los valores y principios de la cooperación, capaz de dar respuestas eficaces a una demanda impostergable, mediante una herramienta clave: la administración democrática de los ahorros populares», afirma el escrito.
También recuerda el artículo 3º del estatuto que establecía la creación del IMFC: «El objeto principal de este Instituto es centralizar, compensar y encauzar el movimiento emergente de las operaciones realizadas por las cooperativas asociadas, inspiradas en los nobles postulados de la cooperación, apoyando en cada momento las de producción agropecuaria, extractiva, industrial, comercial, profesional, de vivienda, consumo, de crédito, y todas las ramas que atañen al movimiento cooperativo, contribuyendo en todo sentido al progreso económico y social de las más vastas regiones del país».
Pocos años después –expresa el documento– ante el extraordinario desarrollo alcanzado por el movimiento cooperativo, la VII Asamblea General Ordinaria del Instituto adopta como norma de orientación y cumplimiento de las cooperativas asociadas una declaración de principios que mantiene plena vigencia. Uno de sus artículos expresaba: «Instrumento eficaz para la defensa de los intereses económicos de la comunidad frente a la acción negativa de la concentración monopolista, el cooperativismo se pronuncia por los cambios estructurales que reclama nuestra economía: defensa de la riqueza, producción e industria nacional; promoción de las economías regionales, por las medidas conducentes a la elevación del bienestar general del pueblo mediante una más justa y equitativa distribución de la renta, una correcta orientación de la política crediticia y una administración racional de los recursos y valores humanos que habilite a nuestro país para crear, mantener y acrecentar el valor intelectual, moral y físico de sus generaciones activas, preparar el camino de las generaciones venideras y sostener a las generaciones retiradas de la vida productiva. Integradas activamente en el quehacer nacional, las cooperativas comprometen su esfuerzo a colaborar en toda iniciativa estatal tendiente a la consecuencia de los fines precedentemente enunciados y requiere del Estado una adecuada política de promoción y defensa del cooperativismo frente los ataques de los minoritarios sectores del privilegio y la intermediación parasitaria». Con esos objetivos estratégicos –agrega el documento– el IMFC puso en marcha un gran número de emprendimientos asociativos y solidarios, a la par de un creciente protagonismo como parte de los movimientos populares de nuestra sociedad. «Este nuevo aniversario nos encuentra en una coyuntura histórica extremadamente compleja, signada por la pandemia provocada por un virus sumamente agresivo que potencia la profunda crisis civilizatoria a nivel mundial. Una encrucijada inédita que plantea un debate ineludible sobre el futuro de la humanidad: o se avanza hacia un nuevo paradigma econó- mico, político, social y cultural en el que prevalezca la solidaridad; o se profundiza la crisis marginando a miles de millones de seres humanos y agrediendo a la naturaleza, nuestra casa común», expresa, en otro tramo. Y afirma que frente a este desafío, el IMFC «se identifica plenamente con el mensaje transformador de la Alianza Cooperativa Internacional, al impulsar un creciente protagonismo de la economía solidaria para demostrar con su prédica y su práctica, que es posible organizar la producción, distribución y consumo de bienes y servicios en manos de la gente, para que nadie quede atrás».