Cooperativismo | BUENOS AIRES

Salir de la pantalla

Como parte de su proyecto cultural, el canal de televisión Pakapaka retomó la fabricación de juguetes temáticos en cooperativas textiles.

Zamba y muchos más. Los personajes toman cuerpo en diez talleres textiles autogestivos.

SEBASTIÁN CASALI

«Desde que retomamos la gestión tuvimos el proyecto de trasladar a juegos y juguetes el espíritu del canal, de sus historias y personajes, como parte de la estrategia de salir de la pantalla, que se complementa con acciones territoriales para dar forma a este gran proyecto cultural que es Pakapaka», dice Cielo Salviolo, directora del canal público para las infancias creado en 2007. Así, volvió el proyecto de fabricación de juguetes realizados por cooperativas. Diseñar productos de calidad, «respetuosos de la mirada del canal sobre lo lúdico y las infancias y de nuestras identidades», fue el gran desafío. El objetivo fue desarrollar los productos junto con entidades solidarias para promover la economía social y la producción nacional, retomando un proyecto que ya se había realizado entre 2014 y 2015.
Hoy se comercializan muñecos, títeres, banderines, carpas, mochilas, almohadones y lonas con los personajes de las series del canal: Zamba y Nina, que son los más pedidos, pero también las nuevas apuestas, como Petit y Medialuna. Todos son realizados por al menos nueve cooperativas textiles de La Plata, Ensenada, Avellaneda, La Matanza y Almirante Brown, al frente de la confección y comercialización de juguetes de Mundo Zamba. Los productos se terminan de confeccionar en el Polo Cooperativo de La Plata, donde trabajan varias de las empresas y funciona el Mercado Cooperativo Minka.
«Si bien ya habíamos trabajado con Pakapaka, en esta oportunidad se nos presentó un nuevo desafío: proponer y elaborar los productos. Lo trabajamos desde el laboratorio de la Red Textil Cooperativa en conjunto con el canal y los ilustradores. Siempre que asumimos la fabricación de un nuevo producto capacitamos a las cooperativas para hacerlo homogéneo y de calidad», dice Cintia Gómez Lettieri, diseñadora textil y responsable de la producción, y relata el encadenamiento productivo que llevan adelante: cuentan con dos unidades de corte y dos de estampado en La Plata y La Matanza, después el producto vuelve al Polo Cooperativo, donde se arman los kits y se hace el control de calidad. Recién ahí empieza el proceso de confección. «Todo está en manos cooperativas, desde el desarrollo, el diseño, hasta la comercialización. A futuro, la idea es llevar ese esquema a las regionales de las provincias de Salta y La Rioja, que tienen potencial para realizarlo. Nuestro sueño es que Zamba y sus amigues lleguen a distintos puntos del país», agrega.
«Decidimos encarar este sueño de la mano de las cooperativas de trabajo porque sabemos que son capaces de garantizar la calidad de los productos, que para el canal es de suma importancia, porque es coherente con nuestro espíritu de trabajo y creación colectiva, y porque es una apuesta, desde Contenidos Públicos, el apoyo al trabajo de las cooperativas», remarca Salviolo.

Apuesta política
Desde la cooperativa Aluvión de Avellaneda, Walter Valda, su presidente, señala: «Volver a trabajar con Pakapaka fue un aliento para las cooperativas después de cuatro años de macrismo y dos de pandemia, donde el trabajo se estancó y el sector textil la pasó tan mal. Entrar en el maravilloso mundo de Zamba es una apuesta política fundamental para nuestra federación». Valda es además miembro del consejo de la Red Textil Cooperativa, federación que desde 2012 contiene a más de 60 cooperativas que producen hilados y telas, además de dictar talleres de corte, estampado, bordado y confección de todo tipo de prendas en distintos puntos del país.
Los juguetes de Pakapaka pueden adquirirse en el Mercado Cooperativo Minka (La Plata), en cooperativa Sión (La Matanza) y próximamente tendrán un punto de venta en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. También de forma virtual en las redes: @minkamercadocoop y
@redtextilcooperativa.


Mariana Aquino