6 de enero de 2026
Un grupo de músicos y cantantes creó una cooperativa que se convirtió en una entidad fundamental para difundir el género en la provincia cuyana.

Arte que viaja. El grupo logró llevar sus espectáculos por los pueblos del interior de la provincia.
Foto: Nicolás Fogolini
En diciembre de 2021, en plena reconstrucción de la actividad cultural tras la pandemia, un grupo de músicos de la provincia de San Juan decidió organizarse para crear algo que no existía en la Argentina: una cooperativa dedicada exclusivamente a la ópera. Así nació Set Ópera, una iniciativa que, en poco más de tres años, logró reunir a 43 integrantes –25 instrumentistas y 18 cantantes– con un mismo propósito: mantener viva la música lírica desde el trabajo colectivo.
«Esta cooperativa comenzó en diciembre del 2021. Ahí la creamos y empezó a funcionar. Recién en 2024 logramos conformar todo lo administrativo. Cuando se incorporaron los cantantes, que son casi todas mujeres, hicimos nuestra primera ópera completa. Somos la primera cooperativa dedicada a la ópera en Argentina», cuenta a Acción Miguel Ángel Greco, contrabajista, director de orquesta y presidente de la cooperativa.
Desde su creación, Set Ópera se propuso algo más que ofrecer conciertos. Buscó convertirse en un centro de formación y experimentación artística, donde cantantes e instrumentistas pudieran especializarse en el rico y complejo género de la ópera. Con esa mirada, el grupo no solo ensaya y produce obras, sino que también diseña proyectos de extensión cultural para acercar la lírica a nuevos públicos y territorios.
Música como medio de vida
En una provincia donde la mayoría de las actividades culturales se concentran en la capital, la cooperativa logró descentralizar la ópera, llevando por primera vez una producción completa –con escenografía, vestuario e iluminación– fuera del casco urbano. «Logramos con la cooperativa, por primera vez en nuestra provincia, llevar la ópera a un lugar fuera de la ciudad capital. Nunca se había interpretado una ópera completa fuera de la capital. Siempre fueron los teatros principales de acá, de la ciudad», subraya Greco.
Este hecho, inédito en San Juan, significó no solo un desafío artístico, sino también un hito organizativo. La cooperativa fue reconocida por su impacto cultural y social: seleccionada por el Consejo de Mecenazgo Cultural y declarada de Interés Cultural para la Provincia de San Juan. Ese reconocimiento llegó como consecuencia de un trabajo sostenido, autogestionado y colaborativo.
Para Elías Rodríguez Botella, fagotista y síndico de la cooperativa, la dimensión económica es parte fundamental del proyecto. «Creamos la cooperativa de Set Ópera porque nos interesa también que esto sea rentable. Ya muchos tienen familias y queremos desarrollar una carrera, y la manera que encontramos era por medio del cooperativismo».
En esa búsqueda de equilibrio entre arte y sustento, Set Ópera encontró una herramienta que permite construir trabajo digno desde la música, en un contexto donde la mayoría de los artistas locales enfrenta enormes dificultades para sostener su actividad.
Set Ópera no se limita a producir espectáculos: también genera espacios de encuentro, participación y aprendizaje. «La cooperativa nos da eso de obligarnos mentalmente a juntarnos y físicamente tener que estar unidos en asambleas y ver hacia dónde apuntar. Saber que uno solo no llega a hacer grandes cosas y que si se llega, se llega en grupo», sostiene Greco.
Esa conciencia colectiva fue clave para sostener el proyecto en una provincia alejada de los grandes centros de producción cultural. En San Juan, como en gran parte del interior del país, los músicos deben construir sus propias oportunidades. «Cuesta mucho conseguir trabajo siendo local y más aún siendo una agrupación que hace algo que no tiene todavía el arraigo en la gente. Nosotros estamos buscando armar eso, es un nicho que lo estamos creando nosotros y a la vez lo estamos tratando de ocupar. No es fácil armar el nicho y ocuparlo a la vez», agrega el director.
La cooperativa se transformó en una escuela de música, donde el compromiso con el arte se combina con la conciencia social. «El año pasado tuvimos algunas presentaciones y este año tuvimos la primera oficial con la ópera Suor Angelica, de Giacomo Puccini, en la ciudad de Rawson, y llenamos el espacio, a sala completa, superando nuestras expectativas», cuenta a Acción Clara Zupán, chelista e integrante de la cooperativa.
Su testimonio refleja la emoción de ver concretado un sueño colectivo que no solo pone en valor la ópera, sino que también la acerca a nuevos públicos. «La idea, justamente, era eso –agrega Zupán–, hacer óperas más pequeñas, que se puedan trasladar y se puedan acomodar a escenarios más chicos, en zonas más alejadas, que no sea solo en el teatro del Bicentenario». Esa decisión implicó repensar los formatos tradicionales de la lírica y adaptarlos al territorio, generando una experiencia accesible y cercana, donde la comunidad se convierte en parte activa del hecho artístico.
La fuerza de la pasión
Más allá de los logros artísticos, lo que distingue a Set Ópera es la convicción de que el trabajo colectivo puede transformar la realidad cultural. En palabras de Rodríguez Botella: «Somos un grupo pequeño comparado con otros, estamos recién comenzando, pero tenemos la voluntad suficiente para que esto prospere. El año pasado tocamos en parroquias que nos dieron la posibilidad de tocar en su lugar, estuvo hermoso, a la gente le encantó. Es un grupo de gente que ama mucho la música, y yo creo que el fuerte que tiene Set Ópera es el querer contagiar ese amor por la música».
Ese amor, convertido en acción cooperativa, permitió a este grupo de artistas organizarse, sostenerse y crecer en una provincia donde los circuitos culturales suelen ser limitados. En un país donde las cooperativas culturales han sido motor de inclusión y resistencia, Set Ópera representa un caso único: una agrupación que combina la excelencia artística con los valores del trabajo asociativo, la autogestión y la solidaridad.
