30 de noviembre de 2025
Con el subtítulo «Investigaciones sobre María Fux y su danza» este ensayo –publicado por Ediciones del Centro Cultural de la Cooperación– interroga acerca de qué sucede entre el silencio y la palabra en movimiento, y aborda conceptos como ritmo interno e imágenes audibles y visuales. Malva Roldán es licenciada en Psicología y danzaterapeuta con 21 años de formación entre Argentina e Italia y coordinó el proyecto «La palabra en la danza» en el CCC. María Vexenat es danzaterapeuta, coreógrafa y bailarina; fue discípula y colaboradora directa de María Fux. Desde 2009 continúa con la formación de escuelas Fux en Argentina e Italia. También coordinó el proyecto que dio nombre a esta obra.

Introducción
No se trata de hablar,
no se trata de callar;
se trata de abrir algo
entre la palabra y el silencio.
Roberto Juarroz
La palabra en la danza es un proyecto de investigación que desarrollamos en el Área de Danza del Centro Cultural de la Cooperación durante 5 años, desde marzo de 2018 hasta diciembre de 2022 y en dos etapas diferentes. En ambas instancias se realizó una convocatoria abierta a personas vinculadas al arte y a prácticas corporales, prosiguiendo con la selección de los grupos de trabajo respectivos. En la primera etapa del proyecto (2018-2019) dentro del campo de la danzaterapia, el objeto de estudio se circunscribió a la técnica palabras madres, y en la segunda etapa (2020-2021) a los estímulos creativos. En 2022 continuamos profundizando en la escritura de artículos y en actividades interdisciplinarias junto al equipo de investigación de ESI (Plan Nacional de Educación Sexual Integral).
La vigencia de la danzaterapia desarrollada por María Fux amerita su estudio en profundidad. Transitar este proceso de constante indagación permite dudar de cada frase hecha y repetida en nombre de este método, como así también cuestionar categorizaciones, afirmaciones propias o aquellas que fueron adquiridas sin demasiado análisis. En este sentido, investigar la palabra en la danza, en el marco de la danzaterapia, contribuye a comprender con mayor minuciosidad, el valor de la palabra que designa, que crea realidad y que invita al movimiento, junto al valor del silencio y de lo no verbal que pone de manifiesto el lenguaje corporal.
Consideramos valiosa la relevancia que el Centro Cultural de la Cooperación le otorga a la investigación, dentro de ella concede un reconocimiento a la danza y, en lo particular de este proyecto, abre una puerta a la danzaterapia. Esta triple valoración da cuenta de una política cultural que promueve trascender la danza como práctica más allá de una vocación, para considerarla dentro del campo laboral y científico. Rescata la competencia del arte e, inmersa allí, la danza para profundizar en el conocimiento humano, recuperando saberes gestados en su propio territorio y, en consecuencia, la construcción de conocimientos localmente situados.
Nombrar la experiencia
Mis danzas son el fruto directo de mi vida.
Nacen en silencio,
y de este modo el movimiento logra una plenitud
para mí sin igual, como intensidad emotiva.
María Fux
Si solo perdura lo que es dado desde una experiencia intensamente vivida, nombrar, poner en palabras es ir un poco más allá de la pura experiencia. Al nombrar y categorizar lo vivido, ampliamos nuestra comprensión, añadiendo capas de significado que profundizan la vivencia inmediata. Este proceso de conceptualización no sólo ofrece una nueva traducción de la experiencia en la memoria, sino que también la transforma, enriqueciendo nuestros esquemas mentales preexistentes. El cuerpo es nuestra primera fuente de conocimiento y en esa combinación de palabra y danza se estimulan las diferentes inteligencias, no siempre atendidas desde la educación tradicional. Hoy sabemos, con más exactitud científica, el valor de la inteligencia emocional y sensorial para una vida más creativa y saludable.
Desde esa premisa entendemos que cuando nos movemos pensamos mejor. Que el movimiento danzado, estimulado a través de las palabras madres, puede enriquecer o modificar un pensamiento o patrón mental. Cuando el razonamiento es complementado con el cuerpo en movimiento, las ideas adquieren otra precisión, puesto que pueden ser asimiladas en ese presente en que acontecen y desde una integralidad del sujeto-cuerpo. El desarrollo corporal de una idea, o sea, ese traslado de la abstracción del pensamiento a un movimiento danzado, materializa el pensamiento, le da cuerpo. Pero también cuando a la danza se le pone palabra, reflexión, pensamiento, el movimiento evoluciona, se enriquece, se agiliza, recupera la autenticidad del momento y del contexto en que se origina.
Iniciamos este camino estudiando las palabras madres, recurso creado por María Fux para estimular el carácter creativo y poético latente en cada persona. Estas palabras, escogidas y dichas como palabras madres, son formas expresivas de comunicación directa con el cuerpo y contienen en sí la síntesis de una idea, imagen o concepto. Esto es lo original en Fux, encontrar en la danza una forma técnica que le da entidad a su método.
Ella encontró un modo de seleccionar palabras, a la vez que una manera de decirlas, que confronta a los cuerpos con su sentir-se y con su pensar-se. Sutilmente, cuestiona o facilita ir transformando patrones de movimiento que quedaron fijos, y que se expresan en posturas de tensión, rigidez, vergüenza, miedo, que afectan tanto a los procesos metabólicos condicionados por el estrés como al buen desempeño de nuestras acciones cotidianas.
Es notable que las denominara madres. ¿Será quizá porque son palabras que suenan familiares en tanto que inscriben a los sujetos en su cultura? Son palabras que involucran una cierta relación de filiación y funcionan como parte de la estimulación en el crecimiento y el cuidado afectivo de las personas. En consecuencia, cuando se las recupera dentro de una técnica para la danza resultan movilizadoras. Este carácter primigenio es atribuible a que son palabras que remiten a experiencias cotidianas del proceso de socialización. Son, además, concretas, perceptibles; palabras que van haciéndose cuerpo durante el desarrollo, asimilándose desde la interrelación humana, con el entorno y a través del movimiento.
La revisión histórica de los escritos fuxianos, junto a la práctica de movimiento, permitió descubrir las características de estas palabras madres. En el avance del proceso de investigación, también fue importante la revelación del silencio como fundante en el desarrollo de esta técnica. En tal sentido, luego de tantas palabras por las que transitamos durante el primer año de trabajo, fue necesario volver al silencio para entender dichas palabras.

